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La psicología sugiere que dejar la toalla mojada sobre la cama después de ducharte es característico de este tipo de personas

toalla sucia
Este gesto puede ser un signo de procrastinación, estrés o falta de concentración, según los psicólogos

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Algunos gestos los hacemos cada día prácticamente sin darnos cuenta y muchos de ellos pueden dar gran cantidad de información sobre nosotros mismos. Entre todos estos destaca uno particularmente: dejar la toalla húmeda sobre la cama después de una ducha.

Este tipo de descuidos, además de ser muchas veces el detonante de una discusión para el resto de personas que convivan en el hogar, puede también suponer un riesgo para la salud. Una toalla húmeda sobre un colchón puede originar la proliferación de bacterias y moho que derive en problemas cutáneos, principalmente.

En profundidad

En el terreno de la psicología, las personas que llevan a cabo esta práctica son un claro indicativo de procrastinación, algo que puede extenderse a otras pequeñas tareas del día a día. Las personas más dispersas y con menor capacidad de concentración tienden a tener este tipo de descuidos, ya que se deja a medias una actividad para pasar a la siguiente.

Por otra parte, el estrés y la fatiga mental también pueden dar lugar a pequeñas pérdidas de memoria, haciendo que esa falta de energía impida atender detalles urgentes como es el caso de colgar la toalla para que se seque y no desarrolle bacterias.

A tener en cuenta

Colocar la toalla en el lugar correspondiente después de un baño es un gesto de civismo. Sin embargo, las personas que no respetan este hábito pueden hacerlo como forma de rebelión inconsciente contra lo establecido o bien por una falta de una rutina clara.

Además, elegir la cama como lugar para dejar la toalla también es una decisión cargada de significado. La cama es sinónimo de descanso e intimidad, por lo que optar por este apoyo para la toalla indica que los límites están muy difusos entre lo limpio y lo usado. Este patrón suele ser especialmente habitual entre personas que viven solas.

Más allá de las interpretaciones psicológicas, la realidad es que las consecuencias en la salud son claras. Por ello, aunque parezca un detalle insignificante, no es una práctica recomendable.

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