La independencia de la Reserva Federal es, sin duda, uno de los factores que más de cerca vigila el mercado. Y, sobre todo, que más nerviosismo desata. Para muestra un botón. La acusación penal que pesa sobre el presidente de la entidad financiera, Jerome Powell, por las obras de renovación de la sede del banco y, en última instancia, sus declaraciones de este fin de semana para defenderse asegurando que la investigación es consecuencia de las políticas de tipos de interés que ha venido acometiendo en los últimos tiempos, ha empezado a dejar signos de intranquilidad en el mercado.
Los futuros del S&P 500 han llegado a caer hasta un 0,6 % después de que Powell afirmara que la Fed había recibido una citación del gran jurado del Departamento de Justicia amenazando con una acusación penal por las renovaciones de su sede. Y el dólar también cotiza a la baja.
En el mercado de materias primas, oro y plata cotizan con ascensos que superan el 6% en el caso del metal blanco y rozan el 3% en el dorado. «Consideramos que una mayor interferencia con la Fed será un factor clave para el alza de los metales preciosos en 2026. Si bien se prevé que la plata reaccione con mayor sensibilidad a estas preocupaciones, seguimos creyendo que su rendimiento superior al del oro se ha vuelto excesivo», explica Carsten Menke, director de Investigación Next Generation de Julius Baer.
«Se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando las tasas de interés basándose en la evidencia y las condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria estará dirigida por la presión política o la intimidación», aseguraba el máximo responsable de la entidad.
Y es que, la amenaza de una acusación penal por parte de la administración Trump marca una escalada en la disputa del presidente de EEUU con la Reserva Federal sobre el ritmo de los recortes de tipos. Trump lleva mucho tiempo pidiendo recortes agresivos, al tiempo que debate la posibilidad de despedir a Powell.
«La investigación sobre Powell ciertamente no es buena para la Fed, el Gobierno de EEUU y los mercados estadounidenses en su conjunto«, señalaba Nick Twidale, analista jefe de mercados de AT Global Markets en Sídney en declaraciones a Bloomberg. «Los comentarios de Powell son muy contundentes y parece que está dispuesto a enfrentarse al presidente», añadía.
«Mientras una eventual caída no profundice más allá de una corrección del 23,6% de Fibonacci de todo el rally nacido a comienzos de abril del año pasado, como son los 6.460-6.500 puntos del S&P 500, no hay argumentos sólidos para dar por finalizado el movimiento alcista», analiza Joan Cabrero, estratega técnico de elEconomista.es, en su último comentario semanal.
«Ese tipo de ajustes formarían parte natural del proceso y, en muchos casos, podrían acabar siendo el preludio de nuevas sorpresas al alza», matiza el experto, que destaca que la referencia a vigilar es clara.
«Mientras se mantenga por encima de los 6.800 puntos, no habrá señales técnicas que inviten a pensar que el mercado norteamericano esté perdiendo fortaleza. Más bien al contrario, todo apunta a que sigue ordenando el terreno antes de decidir el siguiente movimiento», señala el experto.
Europa, la otra cara de la moneda
En Europa, por contra, la situación es diferente. Sobre todo tras la perforación de resistencias que protagonizo el Cac 40 francés a finales de semana, que se une así a la tendencia marcada por la referencia alemana.
«La superación de la resistencia histórica comprendida entre los 8.250 y los 8.315 puntos del Cac, un nivel que durante años había frenado cualquier intento serio de continuidad alcista, con hasta seis rechazos claros desde 2024, no solo tiene valor técnico, sino también psicológico», afirma Cabrero.
«Elimina una barrera muy visible para el mercado y abre la puerta a un movimiento alcista hacia la zona de los 9.000 puntos, con un margen potencial cercano al 10%. Es la confirmación de que no estamos ante un liderazgo puntual alemán, sino ante un núcleo europeo que empieza a moverse de forma coordinada», sentencia.
El soporte clave en el Ibex 35
El Ibex 35 sigue mostrando una fortaleza incuestionable y la semana pasada volvió a marcar nuevos máximos históricos, logrando además cerrar de nuevo por encima de los mínimos de la semana anterior. «Mientras esa secuencia semanal no se rompa, no habrá señales que pongan en duda la presión compradora ni el escenario de continuidad alcista en el corto plazo«, afirma Joan Cabrero, analista técnico y estratega de elEconomista.es.
Este movimiento solo tomaría cuerpo con un cierre este próximo viernes por debajo de los 17.446 puntos. Ese es el soporte clave a vigilar en el índice español esta semana.
Fernando S. Monreal desde Madrid para elEconomista.es 12/1/26




