- El IPC subyacente también desaceleró hasta el 2,5% el mes pasado
- Estos datos otorgan más alivio a una Fed en modo pausa con los tipos
La inflación de EEUU quiere seguir sin ser un problema y la lectura de enero publicada este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo lo confirma. El mes pasado, el índice de precios al consumo (IPC) repuntó un 2,4% interanual, tres décimas menos que en diciembre y una décima menos de lo esperado. Por su parte, el IPC subyacente, que excluye energía y alimentos, categorías más volátiles, cayó una décima hasta el 2,5%, en línea con lo esperado. Más allá de las suspicacias en torno a los últimos informes de inflación, con sospechas de fallas estadísticas tras el cierre de gobierno que impidió a los funcionarios recoger datos, estas cifras arrojan una conclusión clara: la inflación no acaba de converger al deseado objetivo del 2%, pero se encuentra en un nivel bastante adecuado tras la presión inflacionaria de los últimos años y tras riesgos teóricamente inflacionistas como los aranceles. En clave de política monetaria, esta serie de pequeñas sorpresas a la baja no mueve la aguja de una Reserva Federal más pendiente del mercado laboral. Precisamente la fuerza del empleo en enero, conocida este miércoles, terminó de difuminar las tenues esperanzas de un recorte de tipos en marzo y las apuestas lo empujan ya a junio. Lo que sí atan estos benignos datos de inflación es la apuesta generalizada de dos bajadas de 25 puntos básicos para este año e incluso hace que las apuestas por un tercer recorte alcancen un 50% de probabilidades.
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