Por Gustavo Martínez V.
Soy de las personas que creen que este país puede vivir sin presidente, pruebas hay varias, pero creo que tener uno que toma las riendas y da la cara ayuda muchísimo.
Producto de esto es que los inversores y la población mueven la rueda y como resultado se impulsa la actividad comercial, la cual ha crecido 3.95% en setiembre de este año comparado con el similar mes del 2024, esta mejora fue impulsada por el mayor dinamismo en el comercio al por mayor, menor y automotriz.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), son claras pues el comercio al por mayor creció 3.55%, por la venta de combustibles sólidos, líquidos y gaseosos, y esto fue debido a que se habrían captado nuevos clientes. Ojo que también se elevó la venta de maquinaria pesada y equipos industriales, así como la venta de computadoras.
Pero ¿Qué sucedió con la gente de a pie?, el comercio al por menor experimentó un aumento de 3.65%, respecto al mismo mes del año 2024, por el desempeño positivo de la venta de productos farmacéuticos y medicinales, así como la venta de cosméticos y cuidado personal.
Además, la venta en supermercados y minimarkets creció por la expansión de tiendas y la aplicación de estrategias comerciales y ofertas en mercaderías y abarrotes.
El mismo rumbo tuvo la venta en tiendas por departamento que se elevó en transacciones, impulsada por descuentos, promociones y la campaña comercial del “Día de Shopping”.
Así las cifras parecen frías, sin embargo, es bueno resaltar que el crecimiento económico sostenido, es el campo necesario y una condición indispensable para que se puedan crear nuevos empleos, reducir los índices de desigualdad, y reducir la pobreza extrema.
Claro que es urgente mejorar el clima de inversión, estimular el consumo privado, a través del aumento de los ingresos y dar más confianza, y quizá el principal reto para la economía local sigue siendo la informalidad y la poca productividad que este tipo de empleo genera. Sus costos sociales son altísimos para un país como el nuestro.
Por eso, es necesario no solo atacar la inseguridad con todas las armas que tengamos sino también enfrentar el desafío que los gobiernos anteriores prefirieron evitar, que son impulsar el crecimiento económico a largo plazo y reducir la pobreza y la desigualdad, temas de los que hoy nadie habla y que lamentablemente siguen avanzando.
En el momento en que nos encontramos, el reto es evitar que la incertidumbre política electoral desvíe lo que parece ser una posible recuperación prometedora de la economía de nuestro país.



