Los comicios no se celebran desde la victoria de Hamás en 2006 y posiblemente no se convocarán hasta septiembre de 2027. La presidencia justifica la decisión por las condiciones “políticas, económicas y de seguridad”
Las esperadas elecciones legislativas en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no tendrán lugar el próximo 28 de noviembre, la fecha en que habían sido convocadas. La Presidencia palestina ha confirmado este viernes su aplazamiento, posiblemente hasta septiembre de 2027, al no “haberse materializado las condiciones políticas, económicas y de seguridad” previstas, según ha informado el vicepresidente palestino, Hussein Al Sheij, al ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, en una carta a la que ha tenido acceso la agencia de noticias Reuters. Llevan sin celebrarse desde la victoria de Hamás en 2006.
La decisión, similar a la de una convocatoria anterior en 2021, llega cuando Hamás y la Yihad Islámica estudiaban una candidatura conjunta con la corriente reformista de Al Fatah —la facción que lidera el presidente, Mahmud Abbas— y con uno de sus influyentes excargos en el exilio, Mohamed Dahlan. El objetivo común era enfrentarse al crecientemente autoritario e impopular Abbas, encerrado a sus 90 años en un círculo de unos pocos fieles. Hasta un 79% de los palestinos desea su renuncia, según el último sondeo, publicado en agosto, del Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas, con sede en la ciudad cisjordana de Ramala.
Un portavoz de la Presidencia palestina ha señalado a la agencia Efe que los comicios se posponen “para crear unas condiciones más serias para celebrarlas y para que haya un consenso palestino que garantice su éxito”, y que Abbas emitirá un decreto al respecto. El presidente lidera tanto la OLP (el representante legítimo del pueblo palestino) como la ANP, que nació de los Acuerdos de Oslo de 1993 y ejerce un autogobierno limitado en menos de la mitad de Cisjordania.

En la carta, firmada este jueves, Al Sheij menciona la situación en Gaza, con enormes obstáculos para introducir urnas o instalar centros de votación y recuento. El vicepresidente aduce que esperaban que el alto el fuego, que cumple justo un año este sábado, hubiese traído ya el despliegue de fuerzas internacionales y la entrada de una administración de tecnócratas y de policía palestina, en paralelo al desarme de Hamás y a la retirada de las tropas israelíes. Nada de esto ha sucedido.
Israel, además, como en 2021, rechaza la celebración electoral en la parte palestina de Jerusalén, que ocupa desde hace más de medio siglo. Según la agencia oficial de noticias palestina, Wafa, el Gobierno de Benjamín Netanyahu negó esta semana al Comité Central Electoral la posibilidad de acceder tanto a la Franja como a Jerusalén para supervisar los preparativos electorales.
El pasado día 24, en su discurso por videoconferencia (EE UU le impidió la entrada) ante la Asamblea General de la ONU, Abbas aún hablaba de elecciones en noviembre. Y este mismo martes, tras reunirse con Al Sheij, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, se manifestaba “preparada para desplegar” observadores para supervisarlas.
Consensos
Miembros de Al Fatah pedían desde hace meses un diálogo con Hamás y con otras facciones para lograr unos consensos antes de la votación, convocada en el marco de las reformas que le venían exigiendo Washington y otras capitales en Europa y el Golfo.
Un paso en esta dirección fueron los comicios locales de abril, en los que Abbas excluyó de facto a Hamás. Una polémica enmienda a la ley electoral exigía a los candidatos adherirse a los principios de la OLP, es decir, apoyar la solución de dos Estados y el reconocimiento de Israel, que el movimiento islamista rechaza. En Gaza, solo pudo votarse en Deir El Balah, donde han acabado numerosos desplazados. Construueron con madera las urnas e imprimieron las papeletas, ante la negativa de Israel a permitir que llegasen desde Cisjordania. El resto del territorio estaba demasiado destrozado.
Antonio Pita desde Jerusalén para ElPais.com 9/10/26



