Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
Keiko Fujimori es la primera mujer elegida por el voto de los peruanos en 205 años de vida republicana, en parte porque el Perú tiene el dudoso privilegio de ser el penúltimo país en América del Sur —solo superado por Paraguay— que decretó el sufragio femenino, es decir, el derecho a elegir y ser elegidas, en 1955, derecho por el que pelearon a lo largo de su vida la poeta Magda Portal, entre muchas otras.
Los constituyentes de 1931, Manuel Seoane y Luis Heysen, presentaron un proyecto para otorgar el voto a las mujeres, pero, al poco tiempo, el entonces presidente Luis A. Sánchez Cerro expulsó del país a la célula parlamentaria aprista, por lo que la Constitución de 1933 negó la ciudadanía a las mujeres, como recuerda la constitucionalista Úrsula Silva.
En 1956, con el voto de medio millón de mujeres, se eligieron nueve congresistas: la senadora cajamarquina Irene Silva Santolalla y ocho diputadas, como la periodista Matilde Pérez Palacios. Sin embargo, tardaron tres décadas en nombrarse ministras de Estado, siendo las primeras la carismática Ilda Urízar, en la cartera de Salud, y Mercedes Cabanillas, en Educación, en 1985. Pero aún queda tarea pendiente, como, por ejemplo, nombrar a una presidenta en el BCR.
En lo inmediato, Fuerza Popular (FP) ha nombrado al jefe del Plan de Gobierno, el economista sanmarquino Marco Vinelli, como jefe del Equipo de Transferencia, que debe designar tres representantes ante cada ministerio u organismo público descentralizado de gran calado.
El gabinete que preside el general EP (r) Luis Arroyo, según la ley, debe presentar una suerte de rendición de cuentas que incluye porcentaje de avance de obras, presupuesto ejecutado, número de personal, contrataciones y deudas.
Un nombramiento que resalta en la transferencia es el de Edgardo Mosqueira, exministro de la Presidencia y de Trabajo en el gobierno de Alberto Fujimori, quien se desempeña como coordinador de Gestión Pública del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, como tal, ha asesorado a varios gobiernos de América Latina en este período para insertar la gestión presidencial en la revolución tecnológica que vivimos (Expreso, 19/6/26).
Sobre el futuro equipo de gobierno, en las charlas de café de nuestros sabiondos de turno, se ha empezado a mencionar a José Antonio Chang, exitoso exministro de Educación del segundo gobierno de Alan García y amigo de la presidenta electa, como uno de los candidatos de fuerza para encabezar el gabinete, debido a su innegable cintura política.
Otro tanto de rumores precede al futuro ministro de Economía. Si bien el exministro Luis Carranza participó en el debate, su círculo más inmediato descarta que se desligue, por un plazo razonable, de sus obligaciones como promotor de fondos de inversión.
Entre la academia, más por buenos deseos que por conexiones con la cúpula de Fuerza Popular, retumba el nombre del investigador Roberto Chang, profesor de la Universidad de Rutgers, antes de NYU y Princeton. En todo caso, existen más de una decena de exitosos economistas con experiencia comprobada que podrían afrontar el reto, pero con cero kilómetros en manejo político. Habrá que verlos en la ruta, antes de las curvas cerradas.
Porque el nuevo gobierno tendrá que lidiar con cuatro papas calientes: la primera, el Fenómeno del Niño; la segunda, la pandemia de la extorsión; la tercera, la agenda pendiente de obras con el sur, que deberá concordar con las autoridades regionales y municipales elegidas en octubre; y, en cuarto lugar, pero no por eso menos importante, el reto de Petroperú: ¿regalar los tanques de almacenamiento a los importadores para que operen en el norte, el sur y la selva? ¿Concesionar la Refinería de Talara a una empresa extranjera?
Por lo pronto, el gobierno de José María Balcázar quiere irse rascando la olla sin dejar ni siquiera el concolón, pues acaba de presentar un crédito suplementario por alrededor de S/ 10.000 millones (Proyecto 14799). Provecho.
Expreso


