- En unos pocos días se ha agravado la situación de desabastecimiento en Francia
- Unas 1.500 gasolineras aseguran que se han quedado sin diésel o gasolina
- Francia es el primer país de Europa en sufrir escasez real de combustibles
La escasez de productos refinados sigue consumiendo etapas, cada una de las cuales un poco más inquietante que la anterior. Primero fueron los serios avisos desde grandes organismos con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) o los propios traders de materias primas, poco después llegaron las fuertes subidas de precios al diésel, la gasolina, el queroseno… y ahora empieza a producirse una escasez real y tangible que ya se puede observar en la segunda economía más grande de Europa. En Francia, unas 1.500 estaciones de servicio han informado al Gobierno de que se encuentran en situación de desabastecimiento, es decir, que se han quedado sin gasolina o sin diésel a la espera de recibir nuevos cargamentos. Todo hace indicar que la gran mayoría de estas gasolineras están teniendo problema para recibir cargamentos de diésel en un momento en el que la demanda podría haberse incrementado de forma temporal por el miedo de los conductores a que la crisis de los productos refinados se agrave en las próximas semanas.
Alrededor del 15% de las aproximadamente 10.000 estaciones de servicio registradas en Francia se han quedado sin gasolina o diésel (o ambos) el día 20 de este mes, según ha informado la cadena francesa TF1 con datos oficiales publicados por el Ministerio de Economía de Francia. Aunque la noticia esta tomando fuerza ahora, en las últimas semanas ya se habían comenzado a registrar los primeros avisos de las estaciones de servicio. De hecho, dicha proporción se situaba por ya entre el 7 y el 9% a mediados de la semana pasada, pero aumentó drásticamente en cuestión de días. Los precios del diésel en Europa alcanzaron recientemente un récord de 2,39 euros por litro, según revelan desde la agencia Reuters.
Este mismo martes a las 17 horas se anunciarán en Francia nuevos paquetes de ayudas para contrarrestar la rápida subida de precios de los combustibles en el país galo. Además se podría anunciar alguna otra medida que pueda aliviar la escasez de combustible, aunque parece poco probable que haya intervenciones a corto plazo que puedan hacer algo real y tangible para aumentar la oferta de diésel y gasolina en el país.
El desabastecimiento se produce tras una fuerte caída en el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz, en medio de la intensificación de las hostilidades entre EEUU e Irán, sumada a la paralización total del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí tras un ataque con drones lanzado desde Irak. Con todo Saudi Aramco, la gran petrolera saudí, notificó recientemente a al menos dos importantes clientes europeos de refino que no podría asignar los volúmenes de crudo contratados para el próximo mes, informó la agencia estatal rusa RIA Novosti. Aramco también ha comunicado a sus clientes europeos que cancelará algunas entregas de crudo previstas para finales de este mes.
A todo ello hay que sumarle los constantes ataques de drones ucranianos sobre las mayores refinerías de Rusia, uno de los grandes exportadores de diésel a nivel mundial. Rusia se ha visto obligada a restringir sus exportaciones de diésel para poder abastecer el mercado interno. Antes de tomar esta decisión se hicieron populares las interminables colas en las gasolineras rusas donde cientos de conductores discutían por intentar llenar sus depósitos.
La situación es grave. Rusia estaría a punto de prorrogar la prohibición de la mayor parte de las exportaciones de diésel más allá de finales de septiembre, según acaba de publicar la agencia Bloomberg. Existe el entendimiento de que la prohibición se ampliará, señalaron dichas fuentes, que pidieron no ser identificadas al hablar de deliberaciones internas. Ahora solo queda determinar por cuánto tiempo 8si un mes más o tal vez incluso más tiempo), indicó una de las personas a la agencia estadounidense.
Rusia impuso la prohibición en julio, cuando una oleada de ataques ucranianos contra sus refinerías hundió los niveles de procesamiento de petróleo a mínimos de varios años. Las restricciones a la exportación, concebidas inicialmente para durar apenas unas semanas, se prorrogaron posteriormente hasta agosto y luego hasta finales de septiembre, a medida que proseguían los ataques.
Esta crisis está golpeando al mundo entero, aunque por ahora quede reflejada de forma más notable en Francia. La segunda mayor economía de Europa apenas produce petróleo (tiene unos pocos yacimientos poco productivos) y, además, su capacidad de refino es muy inferior al consumo diario de diésel y gasolina, por lo que Francia necesita importar casi todos los combustibles que consume.
Juan Ramón Rallo, Doctor en Economía, añade además que TotalEnergies (el gran distribuidor de combustible en Francia) se autoimpuso unos precios límite(una especie de tope al precio) para la gasolina y el diésel que le impiden trasladar todo la subida de precios a los clientes, lo que al mismo tiempo perjudica a esta empresas para comprar combustibles en el mercado, puesto que no puede pagar los mismos precios que otros competidores europeos. Esto está provocando, por ahora, que buena parte del combustible producido en Europa vaya a otros países que pueden pagar precios más altos que Francia.
Destrucción de demanda
No solo es Francia, esto es una crisis global. Francia solo es un aviso para el resto de Europa. Desde la agencia Bloomberg aseguraban hace una semana que es probable que la escasez de diésel en el sector mundial de refino provoque una oferta ajustada en los próximos meses, manteniendo los precios elevados y frenando la demanda, según analistas y operadores. Los elevadísimos precios generarán lo que se conoce en jerga económica como destrucción de demanda, que no es ni más ni menos que una reducción del consumo de diésel porque habrá conductores que no puedan pagar semejantes precios u opten por otras alternativas para intentar sortear el coste económico de coger el coche.
Las exportaciones de combustible perdidas por los principales centros de procesamiento de Oriente Medio y Rusia ascienden ya a 2 millones de barriles diarios en cada caso (es decir, unos 4 millones de barriles en total), según declaró Russell Hardy, director ejecutivo de Vitol Group, durante la Conferencia de Petróleo de Asia-Pacífico organizada por S&P Global Energy en Singapur. Dado que las refinerías de otras regiones operan ya al límite de su capacidad, los consumidores han recurrido a las reservas de destilados y seguirán consumiéndolas. «Todavía no contamos con suficiente capacidad de refino para evitar esas extracciones de las reservas», afirma.
El diésel sube el doble que el petróleo
El precio del diésel (considerado el combustible esencial para el funcionamiento de la economía mundial) ha subido más que el del crudo desde el inicio de la guerra. De hecho, el incremento en la cotización de referencia del gasóleo ICE ha sido más del doble del registrado por el Brent, lo que genera presiones inflacionistas incluso cuando el precio del petróleo se ha mantenido relativamente estable. Actualmente, los precios del crudo también se encaminan hacia los 100 dólares por primera vez desde julio.
En EEUU, el precio minorista del diésel ha alcanzado niveles récord, superando el máximo anterior registrado en junio de 2022. Los márgenes extraordinarios del diésel (lo que se conoce como crack spread) han incentivado a las refinerías fuera de Rusia y Oriente Medio a operar a pleno rendimiento (incluso inclinar su producción a más diésel en detrimento de la gasolina) para maximizar beneficios, pero el tiempo corre en contra de la sostenibilidad de esta situación. Los equipos de las refinerías se vuelven cada vez más vulnerables a las averías si funcionan a tasas de utilización elevadas durante demasiado tiempo. Esto podría provocar una interrupción del servicio en un momento en que las reservas son limitadas, agravando así la crisis.
«Si logramos aguantar hasta finales de este año, será todo un logro», aseguraba Shaikh Khaled Al-Sabah, director gerente de comercialización internacional de Kuwait Petroleum, refiriéndose al sistema mundial de refino. Esto conlleva el riesgo de una «enorme escasez de combustibles que se hará evidente muy pronto», añadió.
Las exportaciones estadounidenses han contribuido a aliviar la escasez, especialmente en Europa, región que depende de las importaciones. Sin embargo, es posible que esta situación no se mantenga a medida que el consumo de diésel en la región comience a aumentar con el descenso de las temperaturas, dado que EEUU no está incrementando su producción, a pesar de que los envíos han aumentado. De hecho, los expertos creen que un escenario posible pasa por una prohibición de las exportaciones de EEUU para asegurar el consumo interno, lo que agravaría la crisis en Europa.
eleconomista.es




