Finalmente, la tozuda Delia Espinoza, Fiscal de la Nación, se resignó a nombrar a su némesis Patricia Benavides como titular de la Segunda Fiscalía Suprema Penal, porque, como se sabe, la Junta de Fiscales Supremos (JFS) rechazó su propuesta de nombrarla como miembro del pleno del Jurado Nacional de Elecciones.
La asignación de este despacho a Benavides Vargas implicó un reacomodo interno en el Ministerio Público, ya que el cargo venía siendo ocupado por la exfiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, quien pasará a encargarse de la Segunda Fiscalía Suprema Especializada en Delitos de Funcionarios Públicos.
Esta reorganización también significó que el fiscal supremo provisional Alcides Chinchay, quien estaba investigando el «Caso Chibolín» y la investigación a José Dimingo Pérez y Gustavo Gorriti por monitorear el Caso Lava Jato, sea reasignado a otro despacho fiscal. De momento no se conoce cuál será su nueva oficina.
La resolución firmada por Espinoza, mala perdedora, menciona que la propuesta de enviar a Benavides a ejercer la representación de la Fiscalía en el JNE se hizo porque la extitular del Ministerio Público está vinculada directamente en nueve investigaciones e indirectamente en otras tres pesquisas a cargo de la Primer y Segunda Fiscalía Suprema Especializada en Delitos de Funcionarios Públicos, el 99% por revelaciones de su exasesor Jaime Villanueva, por delitos que van desde la organización criminal hasta el tráfico de influencias.
En el documento de marras, la fiscal Espinoza señala la titular que esta información porporcionada por Villanueva- que no se ha utilizado para otros casos- evidenciaba «un conflcito de intereses suceptible a afectar la imparcialidad, objetividad y transparencia del ejercicio de la función». Pero no obtuvo el apoyo de ninguno de los otros cinco fiscales supremos, porque la ley impide cambiar a los funcionarios de este organismo electoral en plena época de elecciones.




