Zohran Mamdani llegó a la alcaldía de Nueva York a principios de este año con la promesa de que protegería a las comunidades migrantes de la ciudad de la maquinaria de deportaciones masivas puesta en marcha por el Gobierno de Donald Trump. Ahora, un tiroteo a manos de un agente federal de inmigración, en el que resultó herido un hombre que iba acompañado de su hijo de cinco años, ha puesto a prueba esa resistencia promigrante con la que el demócrata ha hecho frente a la Casa Blanca.
El tiroteo que tuvo lugar la tarde de este jueves es el primer episodio de este tipo en Nueva York en el marco de la ofensiva migratoria de Trump, que ha dejado víctimas mortales en todo el país, desde California hasta Maine. El suceso provocó protestas inmediatas y desató la indignación tanto de los representantes locales como de la ciudadanía, que se enfrentó a los agentes federales y la policía durante la tarde y hasta bien entrada la noche.
Sobre las 23.00 horas, Mamdani compareció desde el lugar de los hechos visiblemente frustrado y enfadado. El alcalde reconoció que había pasado las últimas dos horas al teléfono con el presidente Trump y el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, intentando negociar la puesta en libertad del migrante dominicano a quien horas antes un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) tiroteó en plena luz del día en un barrio del Bronx mientras la calle estaba repleta de familias tras el fin de la jornada escolar.
“Esas negociaciones no han tenido éxito. Hace apenas unos instantes, el ICE ha subido al hombre a un vehículo camuflado y se lo ha llevado a toda prisa”, admitió el regidor, mientras su voz era casi totalmente ahogada por las arengas de los manifestantes congregados en la zona. Algunos de ellos increpaban al propio alcalde al grito de “Mamdani, eres cómplice”.
El tiroteo ocurrió alrededor de las 16.00, hora local, en Marble Hill, un barrio del Bronx, al norte de Manhattan. Oficiales del ICE rodearon a un hombre y a un niño de cinco años dentro de su vehículo antes de abrir fuego. Según la información de la policía, al menos un agente disparó su arma siete veces. El migrante, identificado como Oscar Belgal, originario de República Dominicana y de 28 años, recibió un impacto en el cuello, por debajo de la oreja izquierda. Su hijo no resultó herido.
De acuerdo con la información publicada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Belgal se encontraba en EE UU de forma irregular y tenía antecedentes penales.
“Sabemos que el ICE está podrido hasta la médula. El tiroteo de hoy no hace más que confirmar, de forma aún más devastadora, lo que sabemos desde hace tiempo: que el ICE actúa con total impunidad, que siembra el caos y el terror en todo el país y que ha matado a muchos más de nuestros vecinos de los que jamás podría afirmar haber salvado”, apuntó Mamdani en la conferencia de prensa la noche del jueves.
El demócrata aseguró que “dejó claro” a Trump que el ICE debe abandonar “por completo la zona” del tiroteo y le exigió al presidente que “el ICE ponga fin a sus acciones de control en la ciudad de Nueva York”.
“La ciudad de Nueva York no se quedará de brazos cruzados mientras agentes del ICE disparan contra los neoyorquinos, y no vamos a cejar en nuestra exigencia, que tantos, incluido yo, hemos planteado una y otra vez: esta es una agencia que debe ser abolida”, dijo Mamdani, reiterando el llamamiento para erradicar el ICE que ha hecho antes en numerosas ocasiones.
Desde su llegada al poder, Mamdani ha sido vocal en su rechazo a la agenda migratoria de Trump. La noche de su victoria en las urnas, se dirigió directamente al presidente —“Donald Trump, sé que estás viendo esto, tengo tres palabras para ti: sube el volumen”— y le recordó: “Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes: una ciudad construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes y, a partir de esta noche, dirigida por un inmigrante”.
Sin embargo, ha sido criticado por algunos de los sectores más progresistas por mantener —al menos hasta ahora— una relación sorprendentemente cordial con Trump. El presidente, de origen neoyorquino, recibió a Mamdani en la Casa Blanca antes de que este incluso tomara posesión como alcalde. El pasado mes de octubre, en el marco de la Asamblea General de la ONU, Mamdani se reunió nuevamente con el republicano en la residencia del alcalde.
Esto a pesar de que Mamdani prometió durante su campaña ser “la peor pesadilla” del republicano, y el presidente, por su parte, lo llamó “lunático comunista” y respaldó a su principal rival en las elecciones que el socialista acabó ganando.
Mamdani ha defendido que, como alcalde, tiene “la responsabilidad de colaborar con cualquier persona que tenga el poder de mejorar la vida” de los neoyorquinos, y eso incluye a Trump. En una entrevista con El País Semanal en agosto, aseguró haberle dicho “directamente al presidente que el ICE es una agencia que opera con crueldad e inhumanidad” y que debería ser abolida.
“Las imágenes de las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por el ICE en distintos puntos del país han pasado a ser vistas como algo esperado, como parte de lo que hace esa agencia. Y, francamente, eso refleja el hecho de que no se trata de una anomalía en su funcionamiento, sino de una característica de su propia existencia”, agregó Mamdani a este medio.
Nueva York es una ciudad santuario, como también lo es el Estado, lo que significa que las autoridades locales no cooperan con el Gobierno federal en materia de inmigración. Por tanto, la Administración de Trump ha amenazado una y otra vez a la ciudad con que haría de ella el próximo epicentro de su agresiva campaña contra la inmigración.
Sin embargo, aunque los arrestos del ICE han aumentado en los últimos meses —pasaron de 927 en mayo a 1.567 en julio, según datos federales recopilados por el Deportation Data Project—, hasta ahora Nueva York se había librado de redadas masivas y mediáticas como las que han tenido lugar en ciudades como Minneapolis o Chicago, donde el Gobierno envió a miles de agentes como parte de operativos a gran escala.
Paola Nagovitch, El País




