El reloj es producto de 11.000 horas de investigación, 10 patentes propias y 688 componentes que marcan un hito para la firma suiza.
“Si la sonería le emociona es porque usted está en sintonía con nuestra forma de hacer relojes”, manifestó el copresidente de Chopard Karl-Friedrich Scheufele cuando se lanzó el L.U.C. Grand Strike, el reloj de sonería más complejo creado por la firma suiza hasta la fecha.
En relojería, la sonería se conoce como un mecanismo complejo que produce sonidos acústicos para marcar las horas, cuartos o minutos.
El ejemplar es producto del viaje de 30 años que la casa ha seguido hasta encumbrarse en la cima de la alta relojería y es un manifiesto de la técnica y labor artesanal que se han perfeccionado en la manufactura suiza: requirió 11.000 horas de investigación, 10 patentes propias y 688 componentes, según un comunicado de la firma.
Para dimensionar lo ambicioso del proyecto, cinco de los registros de invención fueron desarrollados en exclusiva para esta pieza elaborada en oro blanco ético. Además, es avalado por organismos como el Pinzón de Ginebra, que certifica la calidad y origen de los relojes mecánico, y el Control Oficial Suizo de Cronometría (COSC). “Con estas certificaciones, el L.U.C Grand Strike es oficialmente el reloj con gran sonería más completo de las altas complicaciones contemporáneas“, señaló Chopard.

El reloj está integrado por 686 componentes. Fotografía: Chopard.
Pese a la complejidad del diseño, los desarrolladores lograron alojar el mecanismo en una caja “extraordinariamente compacta” de 14,08 milímetros de grosor y 43 milímetros de diámetro, donde se integra el calibre L.U.C 08.03-L, visible a simple vista gracias a la esfera abierta.
Al tratarse de un ejemplar que emite sonidos para indicar la hora, la ingeniería acústica completa la proeza: puede ajustarse a tres modos de sonería mediante un selector deslizante. Además, los timbres están integrados como una sola pieza directamente en el cristal del reloj, lo que permite que toda la estructura vibre y el sonido sea más claro y potente.
Todo lo anterior se refleja en el costo de la pieza, que se comercializa en CHF 780.000, equivalentes a un millón de dólares.
Más allá de la maquinaria, Chopard apostó también por el diseño e incorporó correas intercambiables disponibles en piel de cocodrilo gris con detalles hechos a mano o en piel de becerro azul, ambas con hebilla desplegable en oro blanco ético de 18 quilates, pulido y satinado. “Un pequeño milagro en la relojería contemporánea y una característica esencial en la vida moderna, que exige eficiencia en dimensiones y energía”, defiende la firma.
Isaac Garrido para Bloomberg 3/3/26

El reloj LUC Grand Strike incorpora 10 patentes exclusivas de Chopard.



