- El precio del barril de Brent cae a niveles que no se veían desde marzo
- EEUU e Irán están cerca de alcanzar un acuerdo en la la cumbre del G7
- Pese a todo, el flujo de petróleo por Ormuz ya se ha disparado un 50%
El precio del barril de petróleo ha caído un 7% en menos de 24 horas. El futuro de Brent para entrega más inmediata (julio) pasó de registrar subidas notables en los mercados el jueves por la mañana a caer con intensidad durante la tarde de ayer y la mañana de este viernes. En un giro inesperado (otro más) de los acontecimientos, el acuerdo para desbloquear el estrecho de Ormuz (una tarea que llevará tiempo) parece estar a la vuelta de la esquina, al mismo tiempo que se conoce que el crudo ya estaba volviendo a fluir por esta arteria poco a poco. El chorro de petróleo que fluye por Ormuz ha engordado con intensidad en las últimas semanas. Dos noticias juntas que se entienden mejor. Una es la cada vez más cercana firma del acuerdo y la otra es la que demuestra que los agentes y las navieras están recuperando la confianza para cruzar Ormuz (incluso sin acuerdo), lo que ha impedido que el mundo se asfixie.
El estrecho de Ormuz se había convertido en la gran amenaza para la economía global. El cierre de esta arteria del comercio internacional había hecho saltar todas las alarmas en los países importadores y productores de petróleo. Sin embargo, las previsiones que hablaban de desabastecimiento, recesión y caos no se han cumplido hasta la fecha. Hay dos pilares o factores que explican por qué la ‘sangre no ha llegado al río’. Por un lado, el comercio internacional ha demostrado ser mucho más flexible de lo que se creía.
Desde Julius Baer explican en una nota para clientes que «gracias a la reorganización de las rutas comerciales, en gran medida concluida e incentivada por diferenciales de precios a veces amplios, el suministro regional de productos petrolíferos no debería volverse crítico por ahora. El comercio debería equilibrar la reducción de inventarios en todos los submercados de petróleo y productos derivados», afirman desde esta casa de análisis.
Junto con las rutas alternativas para salir de Oriente Medio, existen varios elementos que, en conjunto, refuerzan la resiliencia temporal del mercado, como es el auge del crudo en Sudamérica (Guyana, Brasil, Argentina...), incluyendo un repunte en las exportaciones venezolanas; el amplio suministro de combustible para aviones y líquidos de gas natural en Norteamérica; y la flexibilidad de China en materia prima petroquímica.
Por otro lado hay que señalar que Ormuz ha seguido funcionando. El hilo de petróleo que ha fluido por el estrecho durante estos meses parece haber sido suficiente para mantener con vida a los mercados y evitar que la crisis haya llegado a un punto mayor. También hay que admitir el papel de China, que prácticamente ha dejado de comprar petróleo en el mercado para tirar de sus inventarios, lo que ha permitido que la oferta y la demanda se crucen en un punto más alto (los 90 o 100 dólares), pero sin llegar a niveles catastróficos.
Ormuz se desatasca ‘solo’: del hilo al chorro
En cuanto a Ormuz caben destacar algunos datos que invitan al optimismo. El flujo de petróleo no iraní a través del estrecho de Ormuz ha aumentado aproximadamente un 50% en lo que va del mes, a medida que más productores del Golfo Pérsico encuentran maneras de transitar por la vía marítima a pesar de la continua tensión entre Washington y Teherán.
Según datos de Vortexa a los que ha tenido acceso la prestigiosa agencia Bloomberg, al menos 1,8 millones de barriles diarios transitaron desde el Golfo Pérsico en los primeros 10 días de junio, frente a los 1,2 millones diarios de mayo. Estas cifras tienden a revisarse al alza a medida que se observan más buques cisterna, con la ayuda del análisis de imágenes satelitales. Desde UBS coinciden y señalan que el tránsito de petróleo ha pasado de 0,5 millones de barriles diarios (un hilo de petróleo) en abril a superar los 1,7 millones diarios en la actualidad, lo que ya parece un chorro.
En el banco suizo confirman que el aumento de las cargas se ha producido principalmente en los Emiratos Árabes Unidos. También observan un repunte de aproximadamente 0,5 millones de barriles diarios en las cargas de productos frente a abril y mayo. «Esto sugiere que los volúmenes podrían ser ligeramente superiores, aunque siguen estando muy lejos de lo normal«, escribe su estratega Henri Patricot en un informe del miércoles.
Los envíos iraníes a través del corredor, por el contrario, se han desplomado, ya que el bloqueo impuesto por EEUU sigue impidiendo el paso de los buques cisterna. Según los datos de Vortexa, no se registró ningún tránsito de petróleo iraní durante ese período.
El estrecho ha sido el gran foco del conflicto desde que comenzaron los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero, lo que llevó a Irán a tomar el control del corredor. Ese control ha comenzado a flaquear a medida que aumentan los llamados tránsitos ‘oscuros’, pero los flujos aún representan una fracción de los niveles previos a la guerra, que rondaban los 20 millones de barriles de crudo y productos al día.
«El tránsito por el estrecho sin señales AIS se ha convertido en la nueva normalidad», afirma Xavier Tang, analista sénior de mercado de Vortexa, refiriéndose a los transpondedores que utilizan los buques para transmitir su ubicación y otra información de identificación durante la travesía.
Además, las informaciones que llegan desde los diferentes gobiernos confirman que EEUU e Irán están cada vez más cerca de firmar un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz, coincidiendo con la próxima reunión de los líderes mundiales del Grupo de los Siete (G7). Un alto funcionario iraní ha revelado a Bloomberg que es probable que se alcance un acuerdo, según un funcionario del G7 que prefirió permanecer en el anonimato por tratarse de un asunto delicado. Otro funcionario del G7 señaló que probablemente se formalizará mediante un memorando de entendimiento, en lugar de un acuerdo definitivo. La cumbre de este año se celebra en Evian, en los Alpes franceses, del 15 al 17 de junio.
El mercado descuenta un mayor flujo
El mercado ha comenzado a prever un aumento de los flujos. Cuando la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Teherán declaró el cierre de la vía marítima el jueves, los futuros del Brent apenas variaron, muy lejos del inicio de la guerra, cuando un aumento del 13% en los precios acompañó el primer cierre de Ormuz por parte de Irán.
Esto podría reflejar, en parte, lo que el presidente de EEUU ha denominado un proyecto secreto para facilitar el paso por Ormuz de unos 100 millones de barriles de petróleo desde el mes pasado. De ser precisa, la cifra equivaldría a al menos 2,4 millones de barriles diarios desde principios de mayo. El gran volumen de petróleo que escapa del Golfo, sumado al colapso de las importaciones chinas de crudo y a la liberación de reservas de emergencia, ha provocado una caída de casi un tercio en los precios de los futuros con respecto a sus máximos alcanzados durante el punto álgido del conflicto.
«Dicho esto, se han vislumbrado algunos cambios duraderos en el mercado de petróleo, puesto que la demanda máxima de petróleo se acerca a medida que se acelera la electrificación de las carreteras, tanto para automóviles como para camiones; los Emiratos Árabes Unidos abandonan el cártel petrolero; e Irak construye un oleoducto para impulsar las exportaciones al Mediterráneo. Dentro de unos años, es muy probable que el estrecho de Ormuz haya perdido parte de su importancia estratégica y su amenaza económica. Nuestras perspectivas se mantienen inalteradas; la crisis actual debería seguir el patrón histórico de una crisis de precios breve pero intensa. Prevemos que el precio del petróleo bajará significativamente a finales de este año«, aseguran desde Julius Baer.
eleconomista.es




