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El mercado le pide un imposible a la Fed con una avalancha de recortes que no se creen los analistas.

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Tanto fue el cántaro al agua....

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Fachada de la Reserva Federal

Esta semana se reúne la Reserva Federal, en un encuentro oficial para decidir si hace cambios en su política monetaria, para el que se espera un recorte de tipos de 25 puntos básicos que dará comienzo a un ciclo de recortes que se prolongará durante varios meses. Al menos, esto es lo que creen los inversores, que descuentan ahora seis recortes de ese calibre en los próximos 12 meses, un total de 150 puntos básicos de rebaja de tipos, que, sin embargo, están poniendo en duda algunos analistas. A juicio de los expertos, el mercado está descontando un recorte excesivamente agresivo por parte de la Fed, y que encaja con una situación de recesión que, de momento, no es el escenario más probable.

Fue en Jackson Hole, a finales de agosto, cuando Jerome Powell admitió que la Fed se estaba preparando para bajar los tipos. Lo hizo después de varios meses aguantando los ataques y presiones de Donald Trump para que el banco central empezase este proceso. Hasta que el organismo no tuvo ante sus ojos el mal dato de empleo de julio, que se publicó a principios de agosto, no abrió la puerta a bajar tipos, pero entonces empezó la preocupación por una debilidad macroeconómica que se puede prolongar durante meses.

Ahora el discurso oficial de la Fed está más alineado con la hoja de ruta que descuentan los mercados para los próximos meses, pero para saber si coincide, o no, con lo que se ha puesto en precio, será clave analizar el gráfico de puntos (‘dot plot’) que va a publicar el banco central en la reunión de esta semana, actualizando el último que publicó, el pasado mes de junio.

Los analistas de Ebury creen que la Fed sentará este miércoles las bases para otra reducción de tipos en la próxima reunión de octubre. «Podríamos ver una revisión a la baja bastante significativa en el gráfico de puntos, lo que situaría el punto medio de 2026 mucho más en línea con las expectativas del mercado», señalan los expertos de la firma.

La cuestión que ahora ronda sobre la Fed y los mercados es si realmente la economía estadounidense necesitará un recorte tan agresivo en el precio del dinero. Una bajada de tipos de 150 puntos básicos no es un proceso moderado, y en el pasado, más que un enfriamiento económico, se ha llevado a cabo como reacción ante una recesión en toda regla.

«Los débiles datos de empleo en EEUU han alimentado las expectativas de que la Reserva Federal recortará los tipos en 1,5 puntos porcentuales durante el próximo año. Esto sería agresivo y consistente con una economía mucho más débil», explica Chris Iggo, director de inversiones de Axa IM.

La última vez que la deuda estadounidense cayó por debajo del 4%, con una reacción similar a la que se ha vivido en las últimas semanas, fue a principios de abril, cuando Donald Trump presentó su plan de aranceles, y desató los temores de los mercados de que la economía caería en recesión por estas medidas. Poco tiempo después, los mercados moderaron sus temores, y pasaron de esperar una recesión a ver una inflación disparada, volviendo a incrementar la rentabilidad a vencimiento de los bonos.

«Si los mercados estuvieran en lo correcto, la Fed estaría descontando una recesión. Por lo tanto, los mercados de bonos, o las acciones, están equivocados. Si los bonos son correctos, la economía está perdiendo velocidad y eso debería afectar en última instancia a los activos de riesgo. Si las bolsas tienen razón, las tasas de interés más bajas sostendrán el crecimiento y las ganancias, y los rendimientos de los bonos deberían volver a subir», indica el experto.

¿Necesita la economía un recorte tan agresivo?

El frenazo que está experimentando el mercado laboral en Estados Unidos es preocupante para la Fed, y también para muchos analistas, que señalan cómo la revisión a la baja de las cifras que se ha tenido que hacer en septiembre reflejan un deterioro más fuerte de lo esperado en el empleo estadounidense, lo cual puede estar anticipando un parón en la actividad económica estadounidense.

Sin embargo, el consenso de analistas que recoge la agencia Bloomberg descarta el escenario de recesión en los próximos trimestres: después de un año 2024 en el que el crecimiento ha sido del 2,4%, el consenso de expertos espera que el PIB real (descontando la inflación) crezca un 1,7% en 2025, y que mantenga ese mismo ritmo en 2026, para volver a acelerar hasta el 2% en 2027.

De hecho, aunque el mercado está descontando 150 puntos básicos de bajadas de tipos en los próximos meses, los expertos no creen que el bono estadounidense con vencimiento a 10 años vaya a hundir su rentabilidad en este periodo, algo que choca con la apuesta de los inversores, que consideran que el bono se mantendrá relativamente estable, en los niveles actuales de rentabilidad a vencimiento (4,05%), desde ahora hasta el cierre de 2027.

Estas diferencias entre lo que ven los inversores y lo que esperan los analistas se tendrán que resolver en la reunión de esta semana. El mensaje que lance Jerome Powell en el encuentro, sumado a la actualización del cuadro de previsiones macroeconómicas y también del ‘dot plot’, aclararán qué es lo que está esperando el banco central.

Hay que recordar también que es el primer encuentro de la Fed después de que Trump haya tratado de expulsar a Lisa Cook del banco central, alegando presuntas irregularidades en varias hipotecas solicitadas por la miembro de la Junta de Gobernadores. El presidente estadounidense está tratando de ganar influencia en la Fed, primero con el nombramiento de Stephen Miran para sustituir a Adriana Krueger, y ahora, además del intento de despido de Cook, al prepararse para elegir el candidato oficial para sustituir a Powell en la presidencia de la Fed a partir del mes de mayo.