La irrupción de medicamentos como semaglutida, el principio activo de las marcas Ozempic y Wegovy que comercializa Novo Nordisk, y tirzepatida (Mounjaro y Zepbound, de Lilly) ha transformado el abordaje clínico de la obesidad, pero a un precio que los sistemas de salud no pueden ni tampoco están dispuestos a costear a gran escala.
Un informe preliminar del Institute for Clinical and Economic Review (ICER) de Estados Unidos, un organismo independiente encargado de evaluar y revisar tratamientos y tecnologías sanitarias, resuelve esta aparente paradoja al indicar que estos fármacos sí son coste-efectivos para cada paciente individual, pero no son sostenibles a precios actuales si se financian para toda la población que podría beneficiarse. Una conclusión que se encontraría en línea con el mandato dado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a las grandes farmacéuticas -entre ellas Lilly y Novo Nordisk- para que reduzcan los precios de los medicamentos recetados antes del 29 de septiembre.
De la evaluación de la semaglutida inyectable, la semaglutida oral y la tirzepatida frente a las intervenciones habituales de dieta y ejercicio, el ICER calcula que la semaglutida inyectable plantea un coste de 52.413 euros (61.400 dólares) por año de vida ajustado por calidad (AVAC) ganado, como medida equivalente a un año de vida en perfecto estado de salud.
En el caso de la semaglutida oral, el precio asciende a 59.145 euros (69.300 dólares) por AVAC, mientras que tirzepatida sería el que más valor ofrece al rebajar su impacto hasta los 45.575 euros (53.400 dólares) por AVAC, con beneficios clínicos claros y a un precio justificado desde la perspectiva del paciente.
En otras palabras, la inversión está más que justificada cuando se evalúa paciente por paciente, teniendo en cuenta que los umbrales de referencia en Estados Unidos suelen situarse entre 85.000 (100.000 dólares) y 128.000 euros (150.000) por AVAC, según este estudio. En España no existe un umbral oficial, aunque se toma como referencia 30.000 euros por AVAC desde hace más de una década.
Choque con la realidad presupuestaria
El problema surge al cambiar de escala. Con los precios netos actuales del mercado estadounidense —unos 5.829 euros (6.830 dólares) anuales para semaglutida y 6.805 euros (7.973) dólares para tirzepatida— el gasto agregado resulta «inasumible», a juicio de los analistas del ICER. Este informe, publicado en septiembre, calcula que menos del 1% de los pacientes candidatos podrían recibir tratamiento antes de superar el umbral de impacto presupuestario «aceptable» por este evaluador sin riesgo de desplazar otras prioridades de gasto en salud, cifrado en 751 millones de euros al año (880 millones de dólares).
Dado que más del 40% de la población adulta en Estados Unidos tiene obesidad, el potencial de candidatos es de decenas de millones de personas. Si solo una fracción de ellos accediera a la terapia, «la factura ascendería rápidamente a decenas de miles de millones de dólares cada año, con capacidad para desestabilizar cualquier sistema público de salud», sostienen.
Los beneficios para los pacientes son incuestionables. El modelo del ICER calcula que la tirzepatida aporta una ganancia media de 1,65 QALYs adicionales frente a la intervención estándar, mientras que la semaglutida añade 1,24 QALYs.
Estas cifras no son meras abstracciones porque implican años de vida prolongados y con mejor calidad, al reducir complicaciones graves como la diabetes tipo 2, la apnea del sueño, la insuficiencia cardiaca o las arritmias. Para los pacientes, significa una vida más larga y con menos limitaciones.
Impacto social y laboral
El ICER también evalúa escenarios que incorporan los costes indirectos, como la pérdida de productividad asociada a la obesidad. Cuando se tiene en cuenta este factor, la relación coste-efectividad mejora aún más: en el caso de la tirzepatida, el coste por QALY se reduce a 35.435 euros (41.500 dólares). Esto refleja que los beneficios sociales son aún mayores que los clínicos, aunque los presupuestos públicos rara vez incluyen este tipo de externalidades en sus cálculos.
El giro es notable. En 2022, un análisis preliminar del ICER sobre semaglutida arrojaba un ratio de 237.000 dólares por QALY, fuera de los márgenes de coste-efectividad. Tres años después, la combinación de precios algo más bajos y la incorporación de beneficios adicionales —en particular la reducción de eventos cardiovasculares— ha cambiado la balanza.
Sin embargo, otros estudios independientes han sido más cautos, mostrando ratios menos favorables cuando se incluyen poblaciones con obesidad más leve o cuando se asumen altas tasas de abandono del tratamiento.
Este dilema es similar al vivido hace una década con los antivirales contra la hepatitis C, tratamientos transformadores que eliminaban el virus, pero cuyo precio multiplicado por millones de pacientes amenazaba la estabilidad del sistema. El Gobierno español, en este caso, negoció a la baja el precio de los tratamientos dentro de un plan a largo plazo que ha situado a España como el primer país en el mundo en tener a tiro el objetivo de erradicar esta enfermedad.
Diferencias de precios entre países
Los precios de estas terapias están en la diana de la administración Trump y compañías como Novo Nordisk han decidido rebajar el precio de su antidiabético Ozempic en Estados Unidos. Los pacientes sin cobertura sanitaria pública en aquel país podrán obtener así este tratamiento, que comparte el mismo principio activo que su adelgazante Wegovy, a la mitad de precio, a 428 euros al mes (499 dólares). La compañía, además, ha mostrado su intención de ofrecer ambas terapias al mismo precio en las farmacias de todo el país.
Las tarifas vigentes en las farmacias en España siguen estando muy por debajo. La venta libre, por ejemplo, de Wegovy asciende así a 179,89 euros en su solución inyectable de 0,25 miligramos, que se eleva a 232 y 271 en sus presentaciones de 1,7 y 2,4 miligramos, respectivamente. En el caso del antidiabético Ozempic, que se encuentra con problemas de suministro en el mercado español, el precio de sus distintas presentaciones se eleva a 128,15 euros.
Tres de estos medicamentos -Mounjaro, Ozempic y Wegovy- se encuentran en la lista de los diez fármacos más vendidos en las farmacias en España. Solo en los primeros siete meses del año registraron una ventas de 535,6 millones de euros, con un alza acumulada del 66% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de IQVIA.
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