- Pekín logra producir sus propias máquinas de litografía DUV, un equipo clave vetado por las sanciones de EEUU
- El gigante asiático reduce su dependencia tecnológica y sorprende a la industria pese a las sanciones de EEUU
- Los gigantes de la IA piden a Trump no legislar desde el miedo a los modelos abiertos

Cuando la administración de Joe Biden anunció en octubre de 2022 un amplio paquete de restricciones para impedir que China accediera a los semiconductores más avanzados y a la tecnología necesaria para fabricarlos, el objetivo era frenar durante años el desarrollo del gigante asiático en un sector considerado estratégico para la inteligencia artificial, la supercomputación y la defensa. Algunos analistas llegaron a describir aquellas medidas como un intento de enviar a la industria china de chips «a la Edad de Piedra». Casi cuatro años después, el resultado comienza a ser más complejo de lo previsto.
Una investigación publicada este martes por The Information y posteriormente confirmada por Reuters reveló que una empresa estatal china ha iniciado la producción de máquinas de litografía DUV (ultravioleta profunda), un tipo de equipo indispensable para fabricar semiconductores. La noticia provocó una fuerte reacción en los mercados: las acciones de la neerlandesa ASML llegaron a caer alrededor de un 8% en la bolsa de Ámsterdam, lo que llevó incluso a una suspensión temporal de la cotización por volatilidad.
Aunque el desarrollo está lejos de situar a China al nivel tecnológico de los fabricantes más avanzados del mundo, supone uno de los mayores avances de Pekín en su estrategia para reducir la dependencia de proveedores occidentales y limitar el impacto de las sanciones estadounidenses.
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Los chips más sofisticados son el resultado de un proceso industrial complejo. El primer paso consiste en diseñar el procesador, una tarea dominada por compañías como Nvidia, AMD, Apple y Qualcomm. Después comienza la fabricación física del chip, cuyo momento más delicado es la litografía, un proceso que permite grabar miles de millones de transistores sobre una oblea de silicio mediante haces de luz de altísima precisión.
En este segmento, ASML mantiene un monopolio de facto. La compañía neerlandesa es la única que fabrica de forma comercial máquinas de litografía EUV (ultravioleta extremo), imprescindibles para producir los chips más avanzados utilizados en centros de datos e inteligencia artificial. También fabrica equipos DUV, una generación anterior que sigue siendo clave para buena parte de la producción mundial de semiconductores.
Tras las restricciones impuestas por Washington, el Gobierno de Países Bajos bloqueó las exportaciones de equipos EUV hacia China y posteriormente endureció las limitaciones sobre algunas de las máquinas DUV más avanzadas.
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La producción de una máquina DUV desarrollada en China no elimina esas restricciones, pero sí reduce una de las principales dependencias tecnológicas. Según Reuters, los primeros equipos nacionales estarán destinados a fabricantes chinos como SMIC, Hua Hong y CXMT. Aunque su rendimiento todavía se sitúa por debajo del de los modelos más avanzados de ASML y aún deben demostrar su fiabilidad en producción a gran escala, representan un paso importante para fortalecer la cadena de suministro nacional.
Sin embargo, la industria china sigue sin disponer de una alternativa comercial a las máquinas EUV y todavía necesita desarrollar otros componentes esenciales del ecosistema de fabricación, desde equipos especializados para distintas etapas del proceso, hasta el software de diseño y chips de inteligencia artificial comparables con los más potentes de Nvidia. Sin embargo, la velocidad con la que el país ha reducido algunas de sus carencias ha sorprendido a buena parte de la industria.
La evolución recuerda a lo ocurrido recientemente con los modelos de inteligencia artificial desarrollados por empresas chinas como DeepSeek y Moonshot AI, que demostraron que era posible competir en determinados segmentos con recursos más limitados de los que muchos analistas consideraban necesarios.
Alejandro Daubdoubt
El País.




