La ‘megapresa’ que está construyendo China necesitará tanto cemento como Alemania en un año y tanto acero como 116 Empire State
- China arrancó en julio las obras del complejo hidroeléctrico de Motuo
- Generará tres veces más electricidad que la presa de las Tres Gargantas
- Es una de las obras más caras de la historia: 167.000 millones de dólares

En un remoto rincón del montañoso Tíbet, China ha iniciado la construcción de una de sus infraestructuras más ambiciosas hasta la fecha: la ‘megapresa’ de Motuo. El primer ministro Li Qiang presidió el pasado 19 de julio una ceremonia que marcó el arranque oficial de las obras, proclamándola como la «obra del siglo». No es para menos: cuando esté en funcionamiento, se espera que este complejo hidroeléctrico a lo largo del río Yarlung Tsangpo genere tres veces más electricidad que la gigantesca presa de las Tres Gargantas, hasta ahora la mayor del mundo y de unas dimensiones que ha llegado a afectar a la rotación de la Tierra, según la NASA.
La magnitud del nuevo proyecto hidroeléctrico impresiona. Se estima que generará unos 300 teravatios-hora (TWh) de electricidad renovable al año -una cifra que supera la producción de muchos países enteros-. Según un informe reciente de Capital Economics, esta ‘megapresa’ podría llegar a aportar más del 3% de toda la electricidad renovable mundial en un año, un porcentaje superior al de potencias como Alemania, Japón, Rusia o España. Solo China, con un 32,7%, domina claramente esta clasificación.
Pero las cifras de impacto no se detienen ahí. El coste estimado del proyecto ronda los 167.000 millones de dólares, situándolo entre las obras de infraestructura más caras de la historia, al nivel de la Estación Espacial Internacional. Si la perspectiva es que la construcción de este coloso suponga la creación de más de 200.000 empleos, la cuantificación de los materiales a emplear es directamente mareante.r
Según extrapolaciones con el ‘coloso’ de las Tres Gargantas, es probable que el nuevo proyecto requiera tanta cantidad de acero y cemento como la que se utiliza cada año en Eslovenia y Alemania, respectivamente, estiman desde Capital Economics. Esta cantidad de cemento sería suficiente para llenar más de 50 presas Hoover (el famoso salto de agua de EEUU) y la cantidad de acero necesaria sería suficiente para construir 116 rascacielos como el Empire State de Nueva York, apuntan desde Bloomberg.
El emplazamiento no ha sido elegido al azar. El río Yarlung Tsangpo, en su paso por la región de Motuo, describe una curva espectacular alrededor del monte Namcha Barwa. En ese tramo, el río desciende más de 2.000 metros en solo 50 kilómetros, lo que le otorga un potencial hidroeléctrico inmenso.
Para aprovechar esta caída, se planea construir varios túneles de hasta 20 kilómetros que desviarán el agua hacia cinco centrales hidroeléctricas. Aunque parte de la energía se utilizará en el Tíbet, la mayoría será enviada a otras regiones del país, especialmente a las ciudades del este, dentro de la estrategia de transferir energía desde el oeste hacia los grandes centros urbanos.
Beneficios… y riesgos
China presenta este proyecto como un impulso clave para su economía y su transición hacia una matriz energética más limpia. Pero no todo son buenas noticias. El proyecto implica enormes desafíos técnicos y ambientales, y ha encendido las alarmas en países vecinos como India y Bangladesh.
El río Yarlung Tsangpo cruza la frontera y se convierte en el Brahmaputra, una fuente vital de agua para millones de personas. En India, las autoridades advierten que la presa podría alterar significativamente el caudal de los ríos Siang y Brahmaputra, con consecuencias devastadoras para las comunidades locales. El ministro principal de Arunachal Pradesh, Pema Khandu, ha llegado a decir que la presa podría representar una «amenaza existencial» para las tribus de la región. En un contexto de tensiones geopolíticas, incluso se teme que China pueda utilizar el control del río como herramienta de presión estratégica.
En paralelo, algunos analistas apuntan a que la presa servirá también para dar salida al excedente de producción del sector siderúrgico chino. Se estima que el proyecto absorberá en torno al 1,6% del total de las exportaciones anuales de acero del país en 2024. No es una cifra revolucionaria, pero sí suficiente para generar algo de alivio en una industria que produce más de lo que el mercado puede absorber.
Desde el punto de vista energético, David Oxley, economista jefe de clima y materias primas en Capital Economics, advierte que, aunque la central de Motuo tendrá un impacto notable, no será tan transformadora como algunos creen. En 2024, China añadió más capacidad renovable mediante proyectos eólicos y solares que la que Motuo aportará una vez operativa en 2033.
Sin embargo, la energía hidroeléctrica tiene una ventaja clave frente a las renovables intermitentes como el viento o el sol: su capacidad de ser gestionada a demanda. Dan Murtaugh, analista de Bloomberg, lo resume así: «Puedes almacenar agua y soltarla cuando la necesitas. Esa flexibilidad no la tienes con el viento ni con el sol». El Economista.




