- La china Moonshot presenta Kimi K3 y desata una nueva liquidación en el sector
- Los inversores temen a que sea un nuevo momento DeepSeek
- Supone una amenaza al liderazgo de los modelos de OpenAI y Anthropic
Un viejo amigo vuelve a sacudir al sector tecnológico estadounidense. La amenaza china de un nuevo modelo de IA más rápido, eficiente y, sobre todo, barato golpea por tercer día consecutivo a los fabricantes de chips, el verdadero motor de las subidas de Wall Street en los últimos meses.
Rápidamente los inversores establecieron rápidamente paralelismos con el momento DeepSeek del pasado año y volvieron a preguntarse si resulta sostenible la gigantesca oleada de inversión desplegada por la industria de la IA. El detonante fue la presentación de Kimi K3 de Moonshot que amenaza el liderazgo de OpenAI y Anthropic. El lanzamiento fue bautizado rápidamente por los inversores como el Momento Kimi, en referencia al terremoto bursátil que provocaron los avances de DeepSeek un año antes.
El modelo de Moonshot revive el miedo a que modelos más baratos y eficientes reduzcan la necesidad de mantener el extraordinario ritmo de inversión en chips. Es la gran pregunta que todavía no han resuelto los mercados para responder a las elevadas valoraciones del sector y las dudas sobre el retorno del gasto en IA.
«Existe el temor de que, si las empresas estadounidenses empiezan a utilizar más modelos chinos y reducen su dependencia de Anthropic, esta última rebaje sus inversiones. Eso llevaría a las compañías norteamericanas a moderar también su gasto de capital y, en última instancia, afectaría a la demanda de chips», explica Vey-Sern Ling, director gerente de Union Bancaire Privée, a Bloomberg. Estas dudas ya circulaban desde que DeepSeek presentó su modelo V4 en abril, pero el lanzamiento de K3 las ha intensificado, dice el experto.
Si los modelos chinos consiguen prestaciones similares utilizando menos recursos, el mercado puede cuestionar si será necesario mantener durante años el actual ritmo de inversión en centros de datos y chips avanzados. Esa duda afecta directamente a la reina de la IA, Nvidia, y al resto de fabricantes de semiconductores, pero también a los gigantes tecnológicos que están destinando cientos de miles de millones a la IA para ponerse al día con el negocio.
«No lo llamaría un DeepSeek 2.0, porque este avance no ha surgido de la nada», señala Kevin Net, gestor de Financière de l’Échiquier. «Confirma que China está plenamente inmersa en la carrera de la IA con Estados Unidos, especialmente cuando se tiene en cuenta la eficiencia de costes». A su juicio, las caídas del viernes no responden únicamente a Moonshot, sino también a las dudas sobre el retorno de las inversiones en IA, las exigentes valoraciones bursátiles y una incipiente fatiga de los inversores respecto al sector.
¿Hay que tomarse en serio a Moonshot?
Las primeras evaluaciones han sido positivas. Leonid Mironov, gestor de Gavekal Capital, calificó el modelo de «brillante» y aseguró que, según su experiencia, «es claramente el mejor modelo chino hasta ahora». Mironov destaca que el precio combinado de K3 ronda la mitad del de Claude Opus y GPT-5.5, lo que supone una mejora significativa de la economía asociada al uso y generación de tokens.
Moonshot sostiene que Kimi K3 cuenta con 2,8 billones de parámetros y una ventana de contexto de un millón de tokens, dos indicadores de su capacidad. Artificial Analysis situó al modelo por delante de Opus 4.8, de Anthropic, en algunas de las pruebas reservadas a los sistemas más avanzados. Sería la primera vez que un modelo chino con pesos abiertos alcanza ese hito.
No obstante, las puntuaciones obtenidas en pruebas técnicas no siempre se traducen en éxito comercial y las afirmaciones sobre Moonshot todavía deben ser validadas ampliamente por la comunidad tecnológica. El mercado, además, terminó absorbiendo el anterior «momento DeepSeek»: los gigantes estadounidenses de la nube mantuvieron un gasto récord en IA y disiparon parcialmente el temor a un desplome de la demanda de semiconductores de última generación.
A estas presiones se suma la recogida de beneficios en el sector de semiconductores. Aunque Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC) superó las expectativas con sus resultados, numerosos inversores aprovecharon su publicación para hacer caja. Prueba de que los inversores están buscando ya otro camino para sacar rentabilidad a la IA.
Kimi K3 muestra, además, que la carrera china de la IA ya no gira únicamente en torno al precio. Moonshot ha fijado para su nuevo modelo un coste similar al de Claude Sonnet, de Anthropic, situándolo por encima de otros sistemas chinos gracias a sus mayores prestaciones. La empresa asegura también que K3 supera al modelo más avanzado de Z.AI en tareas de programación, lo que intensifica la competencia entre las compañías chinas justo cuando varias de ellas tratan de captar capital en los mercados internacionales. DeepSeek ha anunciado su intención de salir a bolsa.
China quiere tener a su campeón en la IA
La irrupción de Kimi K3 coincidió con la primera intervención del presidente chino, Xi Jinping, en la principal cumbre de inteligencia artificial del país, donde respaldó la ambición de China de convertirse en líder mundial de esta tecnología. La puesta en escena evidencia la velocidad con la que los desarrolladores chinos están recortando distancias frente a sus competidores estadounidenses y elevando la presión competitiva tanto dentro como fuera de China.
Xi Jinping ha alabado los progresos de China en inteligencia artificial de bajo coste y reclamó un orden tecnológico mundial más abierto. «El desarrollo de la IA no debe ser la actuación en solitario de un único país, sino una sinfonía de cooperación internacional», ha asegurado.
El índice Bloomberg de semiconductores asiáticos se hundió más de un 6%, lastrado por Kioxia, mientras los futuros del Nasdaq 100 llegaron a caer un 2%. El mercado teme que la aparición de modelos chinos cada vez más capaces pueda reducir la necesidad de utilizar los chips de IA más avanzados. Las pérdidas también alcanzaron a los competidores directos de Moonshot: Z.AI se desplomó un 28% en Hong Kong, su mayor caída desde su salida a bolsa en enero, y MiniMax cedió un 16%. SoftBank, considerada en ocasiones una vía indirecta para apostar por OpenAI, perdió un 9% en Tokio.
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