El mandatario pide permiso al Congreso para ausentarse del país la tercera semana de junio (entre el 15 y el 19), lavándose las manos de las protestas de picón, que tiene previsto organizar su amigo, el congresista Roberto Sánchez. Y, deja al país en manos del inexperto gabinete que preside el general EP (r) Luis Enrique Arroyo.
El canciller Carlos Pareja, a nombre del ejecutivo, presentó al Congreso la solicitud para que autorice la salida del país del presidente José María Balcázar entre el 15 y el 19 de junio.
Su primera parada es en la Ciudad Luz, como se sabe, París siempre «vale una misa». Pero, la excusa es la de una visita al Papa. La propuesta señala además que el mandatario mantendrá reuniones con el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el australiano-belga Mathias Cormann. Se arguye que el encuentro estará enfocados en el proceso de adhesión del Perú a esta organización, que se fundó en 1961, a la cual se adhirió Chile en el 2003 y Colombia en el 2011
Pero, como se conoce, hace mas de una década, Perú esta en compás de espera de ser considerado un país miembro en una suerte de hamaca diplomática. Sin embargo, los funcionarios de la OCDE se dan el lujo de intervenir en la política interna del país, criticando las leyes del Congreso, en una suerte de juego en pared con el sector nacional caviar de la justicia. Es poco probable que el presidente Balcázar consiga algún logro, salvo hacer shopping y buenas comidas en los restaurantes con estrellas de la Guía Michelin.
El viaje oficial contempla actividades cómo una audiencia privada con el Papa León XIV en la Capilla de San Pedro en el Estado de la Ciudad del Vaticano el jueves 18 de junio. Como se sabe, el presidente Balcázar conoce al papa, porque ambos han vivido en la ciudad de Chiclayo hace una década realizando labores profesionales: el primer mandatario como juez y Robert Prevost como obispo. Y luego se reunirá con el secretario de Estado del Vaticano Monseñor Paul Richard Galaguer, siguiendo el protocolo de la Santa Sede.
Pasando el puente sobre el Río Tíber visitará en Roma al director general de la FAO, Qu Dongyu con el que abordará según La Nota de Prensa de Torre Tagle «programas de cooperación relacionados con la lucha contra el hambre y la malnutrición».




