Los riñones son los órganos encargados de eliminar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo, por lo que su función es imprescindible para el resto del organismo en general, puesto que es el responsable de la filtración de la sangre. No obstante, esta parte del cuerpo es particularmente sensible a los cambios de temperatura y a la deshidratación, especialmente después de los 40 años cuando el cuerpo comienza a acelerar su envejecimiento. La adopción de una serie de medidas es clave para protegerlo, tal y como te explicamos a continuación.
1. Lo más importante, beber mucha agua
Con el calor, tendemos a perder gran cantidad de líquidos a través del sudor, lo que hace que los riñones tengan que «trabajar más». Por este motivo, es imprescindible beber una cantidad adecuada de agua —entre 2 y 4 litros, dependiendo de las necesidades de cada persona—, con el fin de que se mantenga el volumen sanguíneo y se facilite la eliminación de las toxinas. La ingesta de agua ha de hacerse incluso aunque no se tenga sed.
2. Mejor comidas ligeras y saludables
Siguiendo con la alimentación, los expertos advierten de la importancia de optar durante estos meses por comidas ligeras, con gran cantidad de frutas y verduras. Estas, además de aportar vitaminas y minerales, también ayudan a la hidratación por su alto contenido en agua. Entre los alimentos más recomendables destacan algunos como la sandía, el melón, el pepino, el tomate, el calabacín y la lechuga. En cualquier caso, es importante evitar los refrescos y los productos ultraprocesados. En general, prescindir de aquellos que tienen altas cantidades de sal y de azúcares.
3. Precaución con algunos tratamientos médicos
Por otra parte, algunos medicamentos y tratamientos médicos pueden suponer un riesgo para la salud de los riñones, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como pueden ser la Aspirina, el Ibuprofeno o el Naproxeno, entre otros. En caso de padecer alguna enfermedad renal, lo más aconsejable es consultar a su médico sobre los posibles efectos secundarios de determinados medicamentos en los riñones.
4. Protégete del sol
Por último, es imprescindible evitar salir durante las horas de más calor del día —entre las 11:00 y las 17:00—, optando siempre por entornos frescos y ventilados. La exposición prolongada a altas temperaturas incrementa la posibilidad de sufrir insolación o deshidratación. El ejercicio físico es preferible hacerlo por la mañana temprano o al atardecer, cuando las temperaturas son más bajas. Las personas mayores y los niños son los más vulnerables a los efectos del calor.
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