La Policía Nacional de Filipinas (PNP) ha confirmado este miércoles 4 de noviembre la existencia de material de abuso sexual infantil en varios de los dispositivos digitales hallados en la vivienda en Cebu de Thomas Markle, padre de Meghan Markle, de 82 años. El material se ha encontrado gracias a los teléfonos, tarjetas y discos duros que su hijo, Thomas Markle Jr., de 60 años, entregó a las autoridades a finales de octubre tras, según explicó en exclusiva a The Sun, encontrarlos en la casa en la que vivía su padre hasta el año pasado en el centro del país asiático. La investigación “sigue en curso”, según afirma la policía filipina, que no ha dado más detalles sobre el caso mientras continúa el análisis forense de los dispositivos, autorizado la semana pasada por un juez de la ciudad de Cebu.
“En los resultados preliminares del análisis forense se identificaron archivos multimedia que contienen varios materiales de abuso y explotación sexual infantil (CSAEM)”, ha explicado en rueda de prensa el general Wilson Asueta, de la Dirección de Investigación y Gestión de Detectives de la PNP, quien asegura que los contenidos “serán sometidos a análisis posteriores”. Las grabaciones, que según el informe preliminar no proceden de Filipinas, muestran a menores de ambos sexos y de origen asiático junto a adultos en conductas sexuales explícitas, según ha detallado Asueta, que ha insistido en que entre ellos no se ha identificado, por el momento, “ningún filipino ni cebuano”.
Entre los objetos que se analizan figuran al menos nueve teléfonos móviles, tres tarjetas SD, cinco discos duros y una cámara, según el general, que no pudo confirmar por el momento si Thomas Markle aparece en los vídeos ni si los dispositivos se encuentran a su nombre. Si se reúnen pruebas suficientes, la policía filipina presentará cargos contra el padre de la duquesa de Sussex por delitos de abuso y explotación sexual infantil online, según Asueta, mientras el FBI y las autoridades estadounidenses colaboran en la investigación y realizan además sus propias pesquisas, aunque por el momento estas no han informado del inicio de ninguna investigación formal.
Thomas Markle Jr. aseguró el pasado 23 de octubre al diario británico The Sun que había hallado “cientos, si no miles” de imágenes de abuso infantil en cuatro cajas que su padre abandonó en su vivienda de Cebu, donde residía hasta el pasado mayo —se marchó del país asiático tras sufrir la amputación de una pierna, y hoy vive en un centro en Florida (EE UU)—. Según su testimonio, las imágenes mostraban a niñas “no mayores de 10 u 11 años” y en algunas se reconocía la casa que su padre ocupó durante años en Rosarito, en el Estado mexicano de Baja California. El hermano de Meghan declaró que dio la voz de alarma tras encontrar un vídeo con un supuesto abuso de menores en un teléfono que había pertenecido a su padre. También afirmó a la policía haber visto una fotografía en la que aparecía el que fuera técnico de iluminación de cine en la cama con una niña delgada y morena que parecía ser menor de edad. Thomas Markle siempre ha negado los hechos.
Ese mismo día, la duquesa de Sussex, Meghan Markle, aseguró en una carta remitida a los medios británicos estar “profundamente consternada” por las acusaciones de posesión de pornografía infantil contra su padre, e informaba además de que en 2018 la policía británica le remitió una carta con “acusaciones preocupantes e inquietantes” sobre su progenitor, y que por eso cortó la relación y le impidió todo contacto con sus dos hijos. “Estoy profundamente consternada por las noticias que han salido a la luz en las últimas 24 horas, y mis pensamientos están con cualquier niño que pueda haber sido perjudicado. En 2018, se envió una carta a la policía Metropolitana y a la Oficina de Protección Especializada de la Realeza. Esa carta fue posteriormente compartida conmigo”, aseguró en el comunicado. Y dio más detalles de esa carta: “Contenía acusaciones preocupantes e inquietantes contra mi padre y se me aseguró que se estaban investigando. Espero que ahora se pueda comprender que, a pesar de la distorsión por parte de ciertas publicaciones de los medios a lo largo de los años, cualquier distanciamiento de mi padre y mi decisión de no permitirle tener contacto con nuestros hijos, fue por una razón: protegerlos”.
Pocos días después de la inusual nota de la esposa de Enrique de Inglaterra, la Policía británica confirmaba que recibió en 2019 acusaciones por pornografía infantil contra el padre de Meghan Markle, que se las transmitió a los duques de Sussex pero no a otras fuerzas de seguridad. Tras realizar una investigación interna sobre por qué no se informó a otras agencias sobre los supuestos delitos, la semana pasada la policía británica informó que remitiría a las fuerzas del orden de otros países las acusaciones que recibió en dicha misiva.
Thomas Markle, que ahora vive en Estados Unidos —tras pasar unos meses en un centro de rehabilitación tras serle amputada una pierna el pasado año ha sido recientemente trasladado a un centro para pacientes de demencia de Florida—, ha negado rotundamente las acusaciones formuladas por su hijo, llegando a calificarlas de “mentiras repugnantes” y sugiriendo que le habían tendido una trampa. Una posición en la que también le apoya su otra hija, Samantha Markle, quien ha mantenido varias batallas judiciales con su hermana Meghan.
EFE, El País



