- La operación crearía un gigante valorado en 3,5 billones de dólares
- Tesla presentará sus resultados trimestrales a lo largo de este miércoles
La posible fusión de SpaceX y Tesla vuelve a escena. Elon Musk ha aprovechado los sólidos resultados de SpaceX en el tercer trimestre para volver a poner sobre la mesa una posible fusión con Tesla, una operación que, de materializarse, se convertiría en la mayor de la historia con valor astronómico de 3,5 billones de dólares. Tesla publicará este miércoles sus resultados del tercer trimestre.
Tesla, con una capitalización bursátil que ronda los 1,5 billones, fabrica automóviles, robots y tecnología de conducción autónoma. SpaceX, con un valor de más de 2 billones, desarrolla cohetes, satélites y servicios de telecomunicaciones, y en los últimos tiempos se ha expandido al segmento de los centros de datos. La unión de ambos gigantes supondría un movimiento empresarial sin precedentes por el tamaño de las compañías y reforzaría el control de Musk sobre sus principales negocios.
El consejero delegado de ambas compañías abordó la posibilidad al final de una llamada con analistas sobre las cuentas trimestrales de SpaceX, que superaron ampliamente las expectativas. Preguntado por una eventual integración de las dos empresas, Musk reconoció que debía medir cuidadosamente sus palabras. «Estoy bailando claqué en un campo minado», ha asegurado inicialmente, antes de advertir que tenía que pensar bien lo que decía sobre una operación de semejante magnitud.
La prudencia de Musk es lógica y lo que se sabe hasta ahora es que hay un comité para estudiar la posible fusión, del que él no forma parte por conflicto de intereses. En principio, al menos la mitad de los accionistas tendrían que respaldar la fusión, un umbral que Musk describió como «un obstáculo bastante difícil de alcanzar». Además, a nadie en el mercado se le escapa que una operación de estas dimensiones será objeto de un riguroso escrutinio regulatorio. Aún así, hay analistas como los de Barclays que creen que esta fusión podría estar hecha antes de diciembre.
¿Qué sentido tiene esta operación? Musk mantiene participaciones significativas en ambas compañías, además de contar con el control mayoritario de los derechos de voto de SpaceX. Fundó la empresa aeroespacial en 2002 con parte del dinero que obtuvo de la venta de PayPal, de la que fue cofundador. En 2004 entró en el consejo de administración de Tesla tras invertir en el fabricante de vehículos eléctricos, y en 2008 asumió el cargo de consejero delegado.
No sería la primera vez que Musk impulsa una operación corporativa entre sus empresas. A principios de este año, lideró la integración de su startup de inteligencia artificial xAI en SpaceX. Además, era el principal accionista de SolarCity cuando Tesla adquirió la compañía de energía solar en 2016.
«No cabe duda de que Musk quiere la fusión, y quiere que se concrete cuanto antes», ha explicado Gene Munster, fundador de Deepwater Asset Management. «Fue una pregunta clave durante la llamada, y Elon dijo que era una buena idea al menos tres veces. Está generando entusiasmo y quiere aumentar aún más esa expectación».
En declaraciones a Bloomberg, Chad Anderson, director ejecutivo de Space Capital, uno de los primeros inversores de SpaceX, ha indicado que la unión de ambos gigantes «tiene muchísimo sentido». «En conjunto, sería la única empresa que poseería la pila completa de IA física, desde la fabricación de chips hasta los centros de datos orbitales y los dispositivos autónomos en tierra. Ningún competidor tiene algo similar».
Por el momento, ambas compañías comparten importantes vínculos financieros. Tesla invirtió en marzo 2.000 millones de dólares en SpaceX y durante el primer semestre obtuvo 405 millones de dólares en ingresos procedentes de la empresa espacial, principalmente por la venta de sistemas de almacenamiento energético Megapack.
Sin embargo, la cooperación más significativa se está produciendo en inteligencia artificial y semiconductores. SpaceX y Tesla colaboran en Terafab, un proyecto para desarrollar una capacidad masiva de fabricación de chips destinados, entre otras aplicaciones, a los robots Optimus y los vehículos de Tesla y a futuros sistemas de computación espacial de SpaceX.
En un documento presentado ante la Comisión del Mercado de Valores de EEUU en junio, SpaceX reconocía que el proyecto conjunto de semiconductores Terafab aprovecharía «recursos de ingeniería, propiedad intelectual e infraestructura compartidos» con Tesla para acelerar el desarrollo tecnológico y reducir costes. El documento también señalaba que ambas compañías han acordado un marco general de colaboración, aunque los proyectos específicos todavía requieren acuerdos separados.
La presentación la pasada semana del nuevo Tesla Roadster reforzó esa imagen de convergencia. El automóvil fue mostrado en las instalaciones de SpaceX en la localidad texana de McGregor.
El plato fuerte fue la versión del Roadster que utiliza propulsores desarrollados con tecnología de la empresa espacial. Musk calificó el vehículo como «la culminación de un trabajo increíble» de ingenieros de Tesla y SpaceX.
La cifra mágica de Musk: el billón
A la espera de avances en la posible operación, las acciones de Tesla despidieron la jornada del martes con un leve avance del 1%, mientras que las de SpaceX se revalorizan en torno a un 9% en los mercados de after hours. Esta última lo hace al calor de unos resultados mejor de lo esperado.
En particular, se anotó un beneficio neto atribuido de 4.404 millones de dólares (3.926 millones de euros) en el tercer trimestre de 2026, en contraste con los ‘números rojos’ de 1.054 millones de dólares (940 millones de euros) contabilizados entre julio y septiembre del año pasado.
De este modo, en los nueve primeros meses del ejercicio, la compañía de lanzamiento de cohetes, comunicaciones satelitales e IA logró reducir en un 58% sus pérdidas, que sumaron un total de 1.084 millones de dólares (966 millones de euros).
Los ingresos de SpaceX sumaron en el trimestre 14.575 millones de dólares (12.992 millones de euros), un 161% más que un año antes, impulsados por el crecimiento del 6% del negocio espacial, con 1.767 millones de dólares (1.575 millones de euros), pero especialmente del negocio de conectividad, que acoge Starlink, con una facturación de 5.248 millones de dólares (4.678 millones de euros), un 69,4% más.
En los nueve primeros meses de 2026, la cifra de negocio de SpaceX alcanzó un total de 27.083 millones de dólares (24.141 millones de euros), un 97,5% más que entre enero y septiembre del año pasado, mientras que el Capex correspondiente a este periodo se situó en 48.069 millones de dólares (42.848 millones de euros), un 247% más que hasta septiembre de 2025.
El gurú tecnológico ha afirmado en su cuenta de X que, «por loco que suene, ya no es imposible» que SpaceX alcance un billón de dólares en ingresos en 2028.
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