Garantizar que los servicios de agua potable y saneamiento continúen funcionando ante lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros eventos climáticos extremos requiere tomar medidas antes de que ocurran las emergencias. Para ello, las empresas prestadoras necesitan información climática oportuna, sistemas de alerta y capacidades para prevenir y responder ante situaciones que puedan afectar estos servicios esenciales para la población.
Estas propuestas fueron recogidas durante el XXXV Foro del Futuro “Continuidad de los servicios de saneamiento ante eventos climáticos extremos: una agenda al 2050”, organizado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) y el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) para identificar decisiones de corto, mediano y largo plazo frente a estos desafíos.
Durante la inauguración, el presidente del Consejo Directivo del Ceplan, Saúl Barrera Ayala, señaló que anticiparse a los eventos climáticos extremos implica tomar decisiones desde ahora sobre infraestructura, continuidad operativa, información climática, financiamiento preventivo y coordinación institucional. Por su parte, Francisco Carbajal, representante del OTASS, destacó que las empresas prestadoras tienen distintas realidades y requieren acciones de fortalecimiento diferenciadas para mejorar su preparación frente a eventos como el fenómeno El Niño.
La investigadora científica principal del Instituto Geofísico del Perú, Yamina Silva, explicó que este fenómeno puede generar lluvias intensas y condiciones secas en distintas zonas del país. Asimismo, resaltó los avances tecnológicos para su monitoreo y generación de alertas, pero enfatizó que reducir los daños requiere fortalecer la prevención y disminuir las vulnerabilidades.
Durante las rondas de diálogo, los participantes identificaron como principales brechas la falta de articulación de la información climática y su limitada conexión con la toma de decisiones, así como la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales y la integración del conocimiento científico en la gestión. Anabel Castro, especialista del Senamhi, resaltó la importancia de que esta información llegue oportunamente a las empresas prestadoras y pueda convertirse en una herramienta para la prevención.
En ese sentido, se planteó fortalecer la articulación entre las entidades públicas, la academia y las empresas prestadoras, mejorar los sistemas de información, impulsar acciones preventivas y avanzar hacia una gestión más integrada de los servicios de saneamiento.
El desafío hacia el 2050 será reducir las vulnerabilidades antes de que ocurran los eventos extremos y fortalecer las capacidades necesarias para mantener estos servicios esenciales para la población. Para ello, se requiere una mayor coordinación entre el Estado, las empresas prestadoras, los organismos reguladores, la academia y los gobiernos subnacionales.



