Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
Contra el sentido común, el gobierno solicitó facultades legislativas para derogar “la ley contra la usura” (Ley 31143), que coloca tope a la tasa de interés anual de los créditos en 114.5%, soslayando que el Banco Mundial recomienda: los límites máximos a las tasas de interés de los préstamos siguen siendo una herramienta de política ampliamente utilizada que tiene como objetivo reducir el costo general del crédito o proteger a los consumidores de tasas exorbitantes, en al menos 76 países que representan más del 80% del PBI mundial (2018).
En Chile (34%), Colombia, tasa de usura (29.24%), rigiendo en: Uruguay, Bolivia, Ecuador, Paraguay, etc. En Argentina y Brasil, si bien no hay tasa tope, existe una regulación por entidad y producto. En Francia existe la “Taux d’usure”. En Polonia, República Checa, hay límites sobre costes e intereses. En Alemania se aplica el concepto de usura, considerando sospechoso un interés que supere el doble del promedio. En Canadá y EE. UU. hay límites por estados.
Justamente, cuando los bancos rebosan de prosperidad. Sus utilidades en el primer semestre del 2026 ascendieron a S/ 8.500 millones y se proyectan a bordear los S/ 20.000 millones en el 2026 (versus S/ 9.200 millones en el 2023). El BCP, BBVA, Interbank y Scotiabank (los Big4) concentran el 82% del negocio del sector, siendo el primero quien registra el 45% de esta torta de ganancias.
Por si fuera poco, la morosidad que se había elevado a 4.5% (mayo 2024) ha bajado a 2.85% (julio del 2026). Más de un tercio de reducción. Y otro indicador favorable es que el capital promedio se ubica en 16.4% (y en un hipotético ejercicio de “stress severo” (recesión) de dos años, apenas se reduciría “a 15.1%, superando con holgura el requerimiento mínimo de 10%” (Informe SBS. Marzo 2026).
Sin embargo, en plena era de siete vacas gordas, en lugar de bajar la tasa de los préstamos y subir la tasa de los ahorros, vienen aplicando una operación tenaza, colocando al centro a los clientes; por un lado, han elevado en 3% la tasa anual promedio de los créditos de consumo destinados a 6.8 millones de hogares (de 55% a 58%) en los últimos doce meses (agosto 2025-agosto 2026) y también en 3% la tasa a dos millones de microempresas (de 55% a 58%) en el mismo período. Y, por el otro lado, han seguido rebajando la ínfima tasa que les pagan a los ahorristas. Es así que por cada S/ 10.000 soles que algún bienaventurado ahorra, el BCP paga una tasa anual de 0.02%, es decir, S/ 2 al año; BBVA, 0.82%, S/ 82; Interbank, 0.08%, S/ 8 (SBS 11/9/26).
Pruebas al canto. El BCR revela esta tenaza: “La rentabilidad ha seguido mejorando… por el menor gasto de provisiones (colaterales a la morosidad)… mejora en el margen por intermediación (spread) por crecimiento de las colocaciones y al menor gasto financiero resultante de la disminución de las tasas de interés pasivas”, léase, lo que pagan a sus millones de ahorristas (mayo 2026). Tanto así que nuestro spread ha subido a 14.73 (agosto 2026). El más alto en el siglo XXI. Una vergüenza. Se sitúa entre los mayores del mundo junto con Congo, Haití y Brasil.
Finalmente, el intento de abatir la ley contra la usura retorna al candelero un potencial conflicto de interés. Según el Caso Cócteles, el BCP fue uno de los principales aportantes de las campañas electorales de Fuerza Popular en el 2011 y el 2016. Y no es gratificante para Keiko Fujimori debutar en el proscenio con El Mercader de Venecia.
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