Su sonrisa constante y su buen humor se han convertido en su seña de identidad. Ulrich Siegmund ha cambiado la imagen del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) dejando de lado la ira y el enfado para centrarse en mensajes optimistas como “todo irá bien”, lema de una exitosa campaña electoral en la que la gente hacía largas colas para hacer selfies con él y conseguir un autógrafo.
Este hombre de 35 años, nacido en la pequeña localidad de Havelberg, en Sajonia-Anhalt, tres semanas después de la reunificación alemana, en octubre de 1990, y con gran presencia mediática, podría convertirse en el primer presidente de extrema derecha en un Estado federado alemán tras la Segunda Guerra Mundial.
Pero su carrera no estaba enfocada desde el principio hacia la política. Tras cursar una formación profesional como técnico comercial en comercio mayorista y exterior, estudió psicología económica y administración de empresas. Con 23 años, fundó una empresa dedicada a la mercadotecnia del sector de los ambientadores y otro tipo de sistemas de aromatización. No obstante, le interesó la política desde bien joven.
Siegmund se afilió a la CDU a los 18 años y seis años después se dio de baja para pasarse en 2014 a AfD, un partido creado un año antes. En aquella época era una formación antieuro surgida tras la crisis económica de 2008 y los rescates financieros de la UE. De hecho, la política de rescate del euro seguida por la CDU es lo que, según él, le llevó a darse de baja del partido conservador. Dos años después, con 26 años, en 2016, entró por primera vez en el Parlamento regional de Sajonia-Anhalt con AfD. Desde agosto de 2022, co-preside junto con Oliver Kirchner el grupo parlamentario de AfD en dicho Parlamento. En 2025, fue elegido candidato principal de AfD para las elecciones regionales que se celebraron el pasado domingo y en las que obtuvo un 44% de los votos. AfD, un partido que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución —los servicios secretos en el interior— clasifica como claramente de extrema derecha, quedó a las puertas de la mayoría absoluta.
Uno de los políticos más populares
Con más de 670.000 seguidores en Instagram y más de 900.000 en TikTok, es uno de los políticos más populares de Alemania. Se dice que ya de adolescente era “el chico más popular del instituto”. Suele mostrarse amable, desenfadado y cercano a la gente. Posa sin descanso con sus cientos de seguidores y durante la campaña electoral apostó por las fiestas familiares, los diálogos con los ciudadanos y los encuentros cara a cara. Una táctica que le ha reportado un gran éxito. Los medios internacionales suelen describirlo como “la cara sonriente” de AfD. Siegmund está casado y tiene una hija. Su esposa, Julia, ha aparecido alguna vez ante las cámaras de televisión. Participó en el docu-reality nupcial del canal VOX Zwischen Tüll & Tränen (Entre tul y lágrimas), donde eligió su vestido de novia para la boda con Siegmund. En 2017, abandonó la Iglesia católica. Según sus palabras, lleva sus valores “en el corazón”, pero rechaza la institución alemana que hay detrás de ella.
El político aboga, entre otras cosas, por una política migratoria mucho más restrictiva, las deportaciones y un cambio fundamental en la política regional. En su entorno hay personas de confianza que participaron activamente en la Heimattreue Deutsche Jugend (HDJ), organización que fue prohibida en 2009 por su “afinidad con el nacionalsocialismo” y que pretendía educar a los niños para convertirlos en “luchadores nacionalsocialistas por la libertad” y que enseñaba a los menores “ciencia racial”. Uno de ellos se llama Patrick Harr, portavoz de prensa del grupo parlamentario y la mano derecha de Siegmund. Pero para Siegmund eso fueron “pecados de juventud”, “prescritos hace tiempo”.
El dirigente no tiene problemas en elogiar al youtuber Matthäus Westfal, alias Aktivist-Mann. “Hay mucha gente buena que informa”. A Siegmund no parece molestarle el hecho de que ese difusor en directo de contenidoestuviera en primera línea en el intento de asalto al Parlamento alemán en 2020 durante una masiva manifestación en el marco de la pandemia de covid y sea conocido por sus contactos con negacionistas del Holocausto.
Y luego está Sebastian Schmidtke, antiguo vicepresidente federal del Partido Nacionaldemócrata de Alemania, o NPD—hoy Die Heimat (La Patria)—, una formación cercana al neonazismo que ahora también se dedica a difundir contenido en directoy que estuvo acreditado en el congreso federal de AfD. Siegmund parece tener confianza con el neonazi condenado. Además, cuando se le pregunta cómo valora él mismo el nacionalsocialismo y el Holocausto, y si también calificaría los años de 1933 a 1945 como “el peor crimen contra la humanidad”, Siegmund responde de forma evasiva: “No me atrevo a juzgarlo. Porque no puedo hacer un balance de toda la humanidad”.
Los escándalos no le afectan
Asimismo, los escándalos no parecen afectarle. Está profundamente implicado en el caso de nepotismo de su partido. Su padre trabaja para un diputado del Bundestag de Sajonia-Anhalt. Anteriormente ya había trabajado para otros diputados de AfD. Siegmund defendió, en principio, la contratación de familiares y compañeros de partido y señaló, entre otras cosas, que a AfD le resultaba difícil encontrar buenos profesionales, ya que se estigmatiza a cualquiera que trabaje para el partido.
A pesar de ello, su popularidad no se vio mermada en absoluto, sino que siguió en aumento. Quizás también, como analizaba Der Spiegel, porque “AfD hace tiempo que ha convertido la desconfianza hacia las instituciones estatales en parte de su estrategia política. Su propio universo mediático refuerza el mensaje: ‘ya no os creemos a vosotros, solo nos creemos a nosotros mismos”. Tampoco le afectó haber estado presente en la polémica reunión de extremistas de derecha en Potsdam de noviembre de 2023 en la que se perfiló un plan maestro para expulsar a millones de personas de Alemania y que fue destapada por Correctiv, un medio alemán de investigación sin fines de lucro.
Siegmund consiguió convertir en lema de campaña la portada de Der Spiegel de finales de agosto en la que bajo una foto de carnet del candidato de AfD destacaba en letras en rojo: “El hombre más peligroso de Alemania”. Incluso se burló de ella diciendo que si obtenía el 46% de los votos ya diría cuánto había pagado por esta publicidad a Der Spiegel.
Almudena de Cabo, El País




