La plataforma de mapa virtual y GPS, MapQuest está recibiendo una ola de popularidad que se está traduciendo en miles de descargas tras plantarle cara al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, después de negarse a cambiar el nombre del lago Ontario por Lago América.
El lago Ontario está situado en América del Norte y su superficie es compartida entre Canadá y EEUU, sus aguas se parten en la frontera entre ambas naciones, y recibe el nombre en honor a la provincia canadiense de Ontario. Sin embargo, en medio de una creciente guerra comercial con Canadá, en la que ambos países han ordenado miles de millones de dólares en aranceles adicionales sobre bienes y productos del otro, Trump también quiso cambiarle el nombre a este lago.
Y aunque esta decisión se tomó a broma y burla, el pasado sábado, Google informó que había actualizado su app Google Maps para que «las personas que usen Maps en Estados Unidos verán lago Estados Unidos, quienes estén en Canadá seguirán viendo lago Ontario, y quienes estén fuera de Estados Unidos y Canadá verán ambos nombres».
Pero MapQuest ha decidido no ceder e ignorar el decreto ejecutivo por el que se ordena al Departamento del Interior de EEUU que actualice el nombre del lago en el Servicio de Nomenclatura Geográfica. Como consecuencia, las descargas de la aplicación móvil de MapQuest se dispararon y se convirtió en la app de navegación número 1 de EEUU y la número 2 en Canadá.
La empresa, fundada hace 30 años, señaló que había recibido «cientos de miles» de nuevas descargas desde que tomó la decisión de mantener el nombre «Lake Ontario», y que el uso de su aplicación se había multiplicado por 50 con respecto a los niveles habituales.
Y es que en este segundo mandato de Trump, no es la primera vez que quiere cambiar el nombre de un lugar geográfico, ya que hace unos meses decidió hacer los mismo con el Golfo de México, cambiándolo por Golfo de América, y MapQuest mantuvo el nombre original, a pesar de Google Maps y Apple Maps lo cambiaran.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney explicó que «sabemos que Estados Unidos está cambiando. Sus relaciones comerciales, su política exterior, sus monumentos nacionales, sus hidrónimos. Las mujeres y los hombres canadienses también saben que las cosas deben llamarse por su nombre, y este lago se llama lago Ontario, hoy y para siempre«, afirmó.
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