La plataforma de ‘moda rápida’ Shein está buscando comprar otras marcas o asociarse con ellas, aprovechando sus extensas cadenas de suministro en China, como estrategia de crecimiento ante las dudas sobre su modelo de negocio ante la regulación en Occidente o la competencia en el sector.
A tan solo unos días de su anticipada salida a bolsa, que finalmente tendrá lugar en Hong Kong tras años de vaivenes y planes fallidos para vender acciones en Nueva York y Londres, fuentes citadas por Bloomberg aseguran que el gigante del comercio online se está vendiendo a potenciales inversores como el equivalente en moda a Amazon Web Services (AWS) y está ofreciendo a otras marcasque utilicen su red de más de 7.500 fabricantes en China.
En reuniones con inversores, los directivos de la compañía china con sede en Singapur han adelantado más compras de otras marcas, especialmente aquellas asentadas pero que afrontan problemas operativos y algunas más nuevas que aún no consiguen aumentar su escala, integrándolas en su estructura manteniendo sus equipos de diseño y marketing. Además, la compañía apunta a un segmento superior al buscar marcas con una media de 100 dólares por pedido, el doble de lo que suelen gastar sus actuales clientes.
La plataforma ya cuenta con una veintena de marcas, incluyendo la estadounidense Everlane, con la cual se hizo este mismo año por unos 80 millones de dólares al aprovechar sus problemas financieros, aunque la operación ha provocado una investigación por parte de las autoridades estadounidenses. Algunos expertos consideran que con esta adquisición Shein busca también limpiar su imagen, ya que Everlane se trata de una marca cuya identidad gira en torno a la transparencia y la sostenibilidad frente a las acusaciones por su impacto ambiental y laboral, la venta de productos ilegales o prácticas comerciales engañosas que sufre Shein.
En este sentido, la información apunta que Shein ya no centra su estrategia en convertirse en un mercado digital para terceros como los de Amazon o Temu, incluso pese a que ese segmento le reporta un 14 % de sus ingresos, debido a las polémicas por controles de calidad y por productos prohibidos como el caso de las muñecas sexuales de aspecto infantil, que le valió una amenaza de prohibición en Francia.
«Las cadenas de suministro en China son una de las grandes ventajas competitivas de Shein y también uno de sus mayores riesgos de concentración. Son extremadamente difíciles de replicar en otro lugar, pero también expone a Shein a aranceles, tensiones geopolíticas, acusaciones sobre cuestiones laborales y controversias sobre sostenibilidad», explica Shen Bin, profesor de la universidad shanghainesa de Donghua.
Uno de los aspectos que más preocupa a los inversores de cara a la salida a bolsa, que se llevará a cabo a una valoración un 73 % inferior a su pico máximo en 2022, es precisamente el modelo de crecimiento, ya que Shein afronta ahora aranceles y tasas a paquetes pequeños -clave a la hora de explicar su auge- en Estados Unidos y Europa, dos de sus principales mercados.
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