César es programador, tiene 32 años y llegó a la generación de música con IA por «mera curiosidad», pues se sitúa «ideológicamente en contra» de este tipo de herramientas. Nunca tocó ningún instrumento, aunque admite que buena parte de su entorno de amigos y conocidos sí que tiene proyectos musicales. Hace varios meses conoció los servicios de Suno, una empresa de software dedicada a la generación de música por inteligencia artificial. Su CEO, Milkey Shulman, se presentó a los medios como un visionario que quería cambiar el negocio de la música por completo, cargando incluso contra los creadores originales y el propio proceso de creación musical, calificándolo directamente como una «pérdida de tiempo».
Por aquel entonces, César empezó a generar canciones con amigos a partir de ‘prompts’ que insertaba en la plataforma de Shulman. El resultado, según él, era bastante deleznable. «El servicio te ofrece un pastiche o batiburrillo de melodías que ya has escuchado y todo queda bastante mediocre. No crea nada nuevo», opina, en conversación con este diario. «Me parece un modelo parasitario, ya que se aprovecha del contenido ya existente y protegido por copyright con la ambición incluso de sustituirlo, a cosa de destruir el proceso creativo de los autores originales. Al final, la canción resultante queda reducida más a un meme que haces por las risas».
Aunque todavía no es una práctica generalizada, componer música con la ayuda o directamente mediante inteligencia artificial será una realidad para muchos aficionados a la música después de que Spotify lo integre como parte de sus servicios ‘premium’. El gigante de la música en streaming llegó el pasado mes de mayo a un acuerdo con la multinacional Universal Music Group. Próximamente, los clientes de Spotify podrán crear sus propias versiones y remezclas de canciones con IA, como anunció la compañía en un comunicado.
Como vemos, el uso de IA en la creación de música cada vez es más popular y el gigante de la música en streaming lo sabe. Por esto mismo, grandes organizaciones y compañías del sector de la música grabada de todo el mundo han llegado a un acuerdo para exigir que las canciones generadas por inteligencia artificial lleven un etiquetado especial y diferenciarlas así de las creadas por un ser humano. Con el objetivo de llegar a un estándar internacional para que los usuarios sepan cómo se ha producido la música que escuchan en cada plataforma, el sistema de etiquetado diferenciará entre «Generado por IA» y «Asistido por IA» para que el oyente sea plenamente consciente del grado de intervención de esta tecnología en las canciones que escuchamos.
Tanto Universal como Spotify han vendido esta nueva funcionalidad de la plataforma como una posible nueva vía de ingresos para los artistas. Según informó la plataforma de streaming a través de un comunicado, los creadores se verían beneficiados por «el valor generado a través de versiones y remezclas con licencia, impulsadas por IA». Esta próxima herramienta estará disponible para los usuarios Premium y, según la compañía, «creará una fuente de ingresos adicional para artistas y compositores».
Fuentes de la industria reconocen que el acuerdo no viene motivado por el anuncio de esta nueva herramienta de Spotify, aunque lógicamente entra dentro de lo esperado en un contexto en el que la creación con IA es una amenaza latente. Desde hace ya tiempo, una gran parte del sector de la industria musical ve con inquietud la penetración de estos modelos informáticos de creación musical. En especial, preocupa lo que pueda hacer Spotify, ya que lo usan 713 millones de personas de todo el mundo a diario. Lo llamativo de todo este escenario es que el precio de las acciones de la compañía de Daniel Ek está en mínimos, como analiza Ted Gioia, historiador y crítico musical estadounidense en una entrada de su blog personal. Ello refleja la necesidad de diversificar sus servicios al perder rentabilidad el modelo clásico.
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