La elevada demanda por el desarrollo de la IA, la movilidad eléctrica y las renovables chocan con las dificultades de producción del metal

Si la escalada de precios del oro sorprendió, ahora un metal tan cotidiano y humilde como el cobre le ha robado el protagonismo. Al ser el segundo mejor conductor tras la plata, los proyectos de transición energética, la electrificación y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) han dado un vuelco a la demanda, con un consumo que podría duplicarse en 2050, superando los 50 millones de toneladas, según las previsiones del grupo minero BHP. ¿Puede responder la oferta a semejante demanda? Hay tensiones para satisfacer las necesidades industriales: los nuevos proyectos mineros tienen costes elevados, exigen tiempo para su desarrollo y no es fácil dar con nuevos yacimientos. España es el segundo productor europeo, pero no es suficiente. El metal escasea en el continente, que debe importar cerca del 40%, compitiendo con gigantes como China.
El desequilibrio entre oferta y demanda podría derivar en un déficit de suministro cercano al 30% en 2035, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El mercado lo sabe y a finales de 2025 ya se hablaba de las buenas perspectivas de este metal estratégico. En una nota reciente, Renta 4 confirmaba la preferencia del cobre sobre el oro para inversores de medio y largo plazo. “La combinación de déficits de suministro persistentes, el bum de la transición energética, centros de datos de IA y electrificación ha permitido que el cobre resista mejor las tomas de beneficio del dólar, mostrando más consistencia en los últimos meses y validando su rol como metal ganador”, concluía. Desde Citigroup creen que la tonelada de metal alcanzará los 15.000 dólares en un año (ahora cotiza en torno a los 13.100 dólares).
Este repunte ha estado aderezado con la incertidumbre por el pronunciamiento de la Secretaría de Comercio de Estados Unidos sobre los aranceles al cobre refinado. En su momento recomendó no imponer tasas e introducirlas en 2027 con un 15% inicial y ahora el mercado espera su decisión. Otro frente está en Chile, que produce el 22% del total mundial y que ha cerrado marzo y abril con caídas históricas en la producción, del 9% y el 14% interanual. Desde la Asociación Internacional del Cobre (ICA, por sus siglas en inglés), reconocen que el metal está en un punto de inflexión. “En Europa, la demanda crecerá un 35% para 2050”, explica su presidente, Ignacio Díaz. A la Comisión Europea el cobre le importa, y mucho. Prueba de ello es su reciente incorporación en la relación de materias primas fundamentales, un listado que de 2011 a 2023 ha pasado de 14 a 34 elementos críticos para el desarrollo industrial.
Tres frentes
La cuestión es cómo afrontar el escenario de escasez. Desde ICA señalan tres frentes. El primero, invertir en nueva capacidad, teniendo en cuenta que los proyectos mineros tardan más de 17 años en producir. “La velocidad importa. Las decisiones que no se toman hoy tendrán consecuencias directas en 2040 y más allá”, explica Díaz, que destaca la colaboración público-privada y la ampliación de proyectos ya existentes, donde los plazos se acortan. Un segundo eje es el reciclaje, una de las palancas más inmediatas. El 30% del suministro global proviene de fuentes secundarias, con menos uso de energía que la extracción, según el Grupo Internacional de Estudio sobre el Cobre. Por último, hay que explorar nuevos yacimientos con diversificación geográfica para reducir la concentración de la oferta y reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro.
En la UE, la Ley de Materias Primas Fundamentales (CRMA) establece metas como cubrir por lo menos el 10% de sus necesidades con minería propia, el 40% con transformación y el 25% mediante reciclaje. La consejera delegada de Atlantic Copper, Macarena Gutiérrez, cree que “la definición y evaluación estratégica de la ley es acertada”. El reto, sostiene, está en la ejecución. “Estamos ante objetivos orientativos, sin compromisos vinculantes, con otras regulaciones que limitan estos mismos objetivos y sin volumen de financiación claramente asignado, lo que limita su impacto real”, reflexiona Gutiérrez. Atlantic Copper echa en falta unos precios energéticos competitivos, la revisión del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) y más apoyo a la innovación.
La dirección en Europa es correcta, solo falta acelerar, afirman desde la ICA, que destaca el efecto de la futura Ley de Economía Circular, aunque “sin costes competitivos, no hay industria europea viable”, sentencia Díaz. Otro bache para la industria es la reducción de la pureza del metal. La ley promedio de las minas de cobre a nivel mundial se ha reducido un 40% desde 1991, según la Agencia Internacional de la Energía. Y a ello se añade la complejidad y el coste de los proyectos ya operativos (brownfield), un 65% superior desde 2020 hasta rozar el de los nuevos (greenfield). Además, el descubrimiento de yacimientos se ha ralentizado.
En España, las explotaciones activas están en la Faja Pirítica Ibérica, en las provincias de Huelva y Sevilla. “Como segundo productor europeo, tiene una posición privilegiada, pero hay que actuar ahora para no desperdiciarla”, advierte Díaz, que pone el foco en el impacto positivo del Plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030, aunque requiere agilizar permisos y mejorar la coordinación entre Madrid y Andalucía. De la inversión de 414 millones de euros, 189 millones irán al Programa Nacional de Exploración Minera y de aprovechamiento de residuos.
Ante el aumento del consumo, las empresas españolas cuentan con proyectos catalogados como “estratégicos” por Bruselas. Atlantic Copper, que apuesta por la recuperación de metales y por las alianzas con otros países para asegurar el acceso a materias primas a medio y largo plazo, ha puesto en marcha CirCular. Con el apoyo de la UE, recuperará metales críticos mediante el tratamiento de materiales complejos y residuos electrónicos. Por su parte, Cobre las Cruces, adquirida recientemente por Global Panduro, la sociedad del inversor especializado en el sector minero Resource Capital Funds (RCF), acelerará su Proyecto de Refinería Polimetalúrgica (PMR). Incluye una nueva mina subterránea y una refinería en la provincia de Sevilla.
Ilier Navarro. El País.


