El antiguo consejero de Seguridad Nacional encara una sentencia de hasta cinco años de cárcel
John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump en su primer mandato y que tras su cese se convirtió en uno de los críticos más duros del actual presidente de Estados Unidos, se ha declarado culpable este viernes de manejo indebido de documentación clasificada, en una comparecencia ante un tribunal en Greenbelt, en el Estado de Maryland. El caso se relacionaba con información que recopiló en notas a sí mismo y que se envió a una dirección de correo electrónico como parte de la documentación que utilizó para escribir un libro sobre su etapa en la Casa Blanca, en el que dibujó un retrato muy negativo del mandato de su jefe.
“Lo lamento”, ha declarado el antiguo alto cargo en la vista en los juzgados de Greenbelt. El juez encargado del caso, Theodore Chuang, ha indicado que emitirá la sentencia contra él el próximo octubre. Según el acuerdo al que ha llegado para declararse culpable del cargo, Bolton puede ser condenado a un máximo de cinco años de cárcel. El antiguo alto cargo también deberá pagar una multa de 2,25 millones de dólares.

El Departamento de Justicia imputó a Bolton, de 77 años, en octubre pasado con 18 cargos por filtración de información clasificada, en unas semanas en las que también fueron imputados, por cargos no relacionados entre sí, otras figuras a las que Trump percibe como enemigos y contra las que busca venganza. En agosto del mismo año, agentes del FBI registraron la vivienda y la oficina del antiguo colaborador presidencial.
De haber ido a juicio y haber sido declarado culpable de todos los cargos, el antiguo consejero de Seguridad Nacional y embajador ante la ONU durante el mandato de George W. Bush hubiera encarado décadas en prisión.
En un primer momento tras ser imputado, se había declarado inocente de todos los cargos que se le atribuyen, 10 por retención de información relacionada con la defensa nacional y ocho por la transmisión de ese tipo de información. Entonces se había presentado como una víctima de la campaña de venganza del presidente contra sus supuestos enemigos, y había asegurado que tenía “muchas ganas de pelear” para defender su conducta y “sacar a la luz el abuso de poder” del presidente.
Una larga investigación
Pero el caso de Bolton tiene características diferentes del de otros supuestos enemigos de Trump investigados por el Departamento de Justicia y cuyos casos acabaron siendo finalmente desestimados, como el exdirector del FBI James Comey —aunque contra él se han vuelto a presentar nuevos cargos recientemente— o la fiscal de Nueva York Letitia James. El antiguo consejero de Seguridad Nacional estaba en el punto de mira de la Agencia Central de Investigaciones desde hacía cuatro años cuando la policía federal le abrió una investigación por ese supuesto manejo y transmisión de información clasificada durante el mandato del demócrata Joe Biden.
Tras la declaración de culpabilidad de Bolton, su abogado, Abbe Lowell, comparaba el caso de su defendido con el de Trump en 2023, cuando el presidente quedó imputado por retener cajas enteras de información clasificada en su mansión privada de Florida, Mar-a-Lago. En el caso del presidente, la jueza Aileen Cannon —nombrada por él para su cargo— no admitió a trámite los cargos.
Según Lowell, Bolton “ha hecho lo que hacen los verdaderos líderes. Ha asumido la responsabilidad por el error que cometió”. En cambio, puntualizaba, “el presidente Trump ha hecho caso omiso de las leyes sobre información clasificada, se llevó documentos clasificados físicos a su mansión de Florida, interfirió con aquella investigación y nunca ha aceptado rendir cuentas por esa conducta”.
Trump ha hablado en diversas ocasiones en favor de que Bolton compareciera ante los tribunales. Tras conocerse su imputación, el presidente se refirió a él como un “mal tipo”, pero negó que hubiera estado al corriente del caso.
El pliego de cargos contra el antiguo asesor presidencial sostiene que Bolton compartió información confidencial con dos miembros de su familia —su esposa y su hija, según los medios estadounidenses— con vistas a utilizarla en su libro, The Room Where It Happened (La Habitación Donde Ocurrió). Ese material incluía notas tomadas durante reuniones de inteligencia y conversaciones con líderes y altos cargos de otros países.

Bolton, una de las caras más reconocibles del equipo de gobierno del primer mandato de Trump, fue embajador ante la ONU durante el periodo de George W. Bush (2001-2009) antes de convertirse en el tercer consejero de Seguridad Nacional del actual presidente en su primera legislatura. Este neoconservador, considerado halcón en política exterior, ocupó el cargo en la Casa Blanca trumpista durante 17 meses. En esa etapa chocó con frecuencia con el presidente sobre cómo proceder en todo un abanico de asuntos geopolíticos. Desde Corea del Norte, con cuyo líder, el autócrata Kim Jong-un, Trump quería reunirse —lo hizo tres veces—, a Afganistán e Irak.
El entonces asesor publicó su libro en 2019, tras su salida de la Casa Blanca. La oficina presidencial trató de impedir, sin éxito, que el volumen llegara a imprenta, asegurando que contenía material clasificado.
Macarena Vidal Liy desde Washington para ElPais.com 26/6/26



