- Dirección: Andrew Stanton y McKenna Harris; Guion: Andrew Stanton y McKenna Harris; País: EEUU, Duración: 102 minutos
- La película está en las salas de cine desde el 17 de junio
La quinta entrega de la saga que cambió para siempre la historia de la animación no alcanza las cotas emocionales de la tercera entrega ni la inesperada profundidad existencial de la cuarta. También es cierto que la franquicia empieza a mostrar síntomas de agotamiento. Pero la imaginación y la extraordinaria atención al detalle que Pixar sigue depositando en este universo permiten que incluso una secuela menos inspirada conserve buena parte de su magia.
Toy Story vuelve con una aventura entrañable y divertida. Evidencia cierto desgaste creativo y cae en un discurso moralizante sobre la tecnología, pero queda encanto suficiente.
Han pasado 31 años desde que Pixar revolucionó el cine con Toy Story, la primera película realizada íntegramente por ordenador. Desde entonces, Woody, Buzz y compañía han protagonizado algunas de las historias más queridas del cine familiar. Ahora regresan con Toy Story 5: la entrega más irregular de la franquicia sigue siendo una propuesta notablemente entretenida. La historia retoma la vida de Bonnie, ahora con ocho años, mientras Jessie asume el liderazgo del grupo de juguetes. La niña atraviesa dificultades para relacionarse con otros niños y sus padres deciden regalarle una tableta electrónica. La llegada de Lillypad, un sofisticado dispositivo tecnológico diseñado para captar toda su atención, alterará el delicado equilibrio del universo de los juguetes. Cuando Jessie acaba accidentalmente separada de Bonnie, emprenderá una aventura que la llevará a descubrir nuevos amigos y a reflexionar sobre su propia identidad y su pasado.
Dirigida por Andrew Stanton, uno de los grandes arquitectos de Pixar y responsable de títulos como Nemo y WALL-E, la película plantea el desafío más contemporáneo al que se han enfrentado los protagonistas: la competencia de las pantallas. Si en anteriores entregas los juguetes temían ser sustituidos, olvidados o abandonados por el crecimiento de sus dueños, ahora deben convivir con una tecnología capaz de monopolizar la atención infantil.
En algunos momentos, el discurso sobre los peligros de la hiperconectividad resulta excesivamente evidente e incluso contradictorio, especialmente cuando la propia película comercializa algunos de los dispositivos tecnológicos que critica.
Uno de los grandes aciertos de esta quinta entrega es la reivindicación de Jessie como auténtica protagonista. La vaquera explora nuevas facetas de su personalidad, mientras Woody adopta un papel más secundario y Buzz protagoniza una trama paralela relacionada con un grupo de modernos juguetes espaciales obsesionados con cumplir su misión.
La película también está repleta de hallazgos cómicos. Destacan especialmente Smarty Pants, un controlador de esfínteres tecnológico con una personalidad desbordante, y el peculiar grupo de dispositivos desechados que se autodenominan «el equipo de las pilas AA».
Para el público español existe además una circunstancia especialmente emotiva. Quienes vean la película doblada no escucharán las interpretaciones vocales de Tom Hanks, Tim Allen o el resto del reparto original. En España tenemos mejores dobladores pero en esta nueva entrega notamos una ausencia imposible de ignorar: la de José Luis Gil. El actor, cuya salud le ha impedido participar en la secuela, había formado parte del imaginario de varias generaciones de espectadores gracias a su papel poniendo voz a Buzz Lightyear en las películas con su grito de guerra: «¡Hasta el infinito y más allá!» (la adaptación de «To infinity and beyond!»).
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