El hijo del fundador de Mango declaró que no había intercambiado teléfonos con ellos, pese a realizar una llamada perdida a uno de los hombres
La investigación de los Mossos d’Esquadra por la muerte de Isak Andic en la montaña de Montserrat —bautizado como caso Monestir— ha supuesto un reto, en el que la policía ha dedicado esmero y empeño en descubrir qué ocurrió. Pero el esfuerzo no siempre se ve recompensado: los Mossos no lograron encontrar en 17 meses de instrucción a dos excursionistas que auxiliaron a Jonathan Andic cerca de media hora después de la caída de su padre. Los agentes de seguridad ciudadana que acudieron al lugar no les tomaron los datos. Y eso supuso un quebradero de cabeza para los investigadores, que revisaron imágenes, comprobaron matrículas de coches, y hasta se plantearon un llamamiento público para dar con ellos. El hijo del fundador de Mango tampoco les contó que había intercambiado el número con uno de ellos, al que le hizo una llamada perdida, lo que habría permitido localizarlos.
Los Mossos no lo supieron hasta que Paco Marco, el detective de la defensa que les acusó de inventarse pruebas en una entrevista radiofónica, lo explicó en RAC1. Su identidad constaba en unas abultadas diligencias de más de 1.400 páginas, entre el análisis de la actividad del teléfono móvil de Jonathan Andic, investigado por el presunto homicidio de su padre. Los agentes no relacionaron que podría tratarse de uno de los dos excursionistas (iban juntos) a los que buscaban, lamentan fuentes cercanas a la investigación.
Pero sí habían preguntado antes al hijo del fundador de Mango por los excursionistas. “No intercambiamos teléfonos, y tampoco recuerdo sus nombres”, aseguró en su segunda declaración como testigo ante la policía catalana. El primogénito solo indicó que se trataba de dos hombres, que hablaban castellano, que iban bien equipados con palos para caminar y que tenían unos 40 años. La pareja encontró a Jonathan ya de regreso de su caminata, cuando iban dirección al aparcamiento. Uno de ellos habló con el 112, a través del teléfono de Jonathan Andic, para ayudarles a ubicar el lugar exacto de la caída de Isak Andic.
Ahora está previsto que los dos excursionistas sean citados a declarar ante la jueza, junto al resto de personas relevantes para la investigación. El detective Marco, elegido por la defensa para rebatir públicamente la investigación de los Mossos por homicidio, acusó a la policía catalana de no querer interrogarlos. “Le importa una mierda lo que pasó en la montaña”, dijo en alusión al supuesto desinterés del sargento que instruye la causa para hablar con esas dos personas. “Uno se va a la causa y encuentra nombres apellidos y DNI de este testigo porque la última llamada que hace Jonathan Andic, le dice el montañero este, dame tu móvil, hazme una perdida, por si necesitas alguna cosa”, contó, señalando el supuesto desinterés de la policía catalana en incluir en su investigación el relato de los dos hombres.
El detective sí ha hablado con los excursionistas, según reveló en la entrevista radiofónica. “Se encuentran a un Jonathan Andic destrozado, llorando, acuclillado en medio de la montaña ‘mi padre, mi padre, mi padre’, intentado ir a recuperar una pieza de ropa. Los montañeros me explicaron a mí que lo quería coger, oye no que te arrastra”, relató. Y añadió que la percepción de ambos del episodio es que “o [Jonathan] es el mejor actor del mundo, o era imposible que lo que están diciendo los Mossos [un homicidio] ocurriese”. El detective afirmó que la gran pregunta es por qué su declaración no está en la causa. “¿Por qué no lo llamó y ha llamado hasta el último fontanero de Mango preguntándole si padre e hijo se llevaban bien? Porque le importa una mierda lo que pasó en la montaña», aseveró, sobre el sargento, que aseguró que actúa movido solo por el convencimiento de que Jonathan Andic es culpable.
Rebeca Carranco y Jesús García Bueno desde Barcelona para ElPais.com 12/6/26



