- La pozo perforado tenía como objetivo resolver un problema de agua en la fina
- En Brasil resulta obligatorio avisar a las autoridades cuando se encuentra crudo
- Se considera que todo el petróleo bajo el suelo y mar pertenece al Estado
Lo que parecía una bendición se ha convertido en una auténtica pesadilla. Un agricultor brasileño empezó a cavar en busca de agua para cubrir el consumo diario de su explotación agraria. Al alcanzar los 40 metros de profundidad, Sidrônio Moreira descubrió que brotaba un líquido mucho más oscuro y denso que el agua, era petróleo. A primera vista, el hallazgo parecía una bendición. El petróleo es mucho más caro y escaso que el agua, por lo que su venta podría ser mucho más lucrativa que la actividad principal de la finca de la que es propietario. Sin embargo, la legislación brasileña ha convertido lo que parecía un sueño en una pesadilla que todavía no ha terminado y que amenaza con llevar a la ruina a este agricultor.
Moreira, que tiene ya 63 años, buscaba soluciones (todo ocurrió en 2024) a los problemas de escasez de agua en su explotación agrícola. La solución lógica era cavar un pozo con la esperanza de encontrar cerca la capa freática y, por tanto, alguna acumulación de agua subterránea con la que complementar los recursos hídricos que ya posee la finca. Pero no había agua, había petróleo. Parece cuando menos curioso que grandes petroleras e ingenieros no logren encontrar en ocasiones petróleo en lugares muy estudiados, mientras que un simple agricultor haciendo un pozo haya logrado extraer crudo.
Brasil es una potencia petrolera
Brasil es el mayor productor de petróleo de toda Sudamérica con una producción diaria de cuatro millones de barriles, alrededor del 4% de todo el crudo que se produce en el mundo. El petróleo se ha convertido en este país en una especie de orgullo nacional que ha llevado a presidentes ‘ecologistas’ como Lula da Silva a defender la industria e incluso dar permiso para buscar más crudo en lugares cercanos al Amazonas, lo que no ha estado exento de polémica. Con esta obsesión por el petróleo parece normal que en Brasil calquier hallazgo se convierta en un putno de gran interés.
Ahora, tras encontrar petróleo, el problema al que se enfrenta es mucho mayor. Según la legislación brasileña, tras un hallazgo de este tipo el agricultor estaba obligado a notificarlo a las autoridades. Poco después del aviso, geólogos y expertos mineros llegaron al lugar y comenzaron a inspeccionar la zona. El área que se encuentra alrededor del pozo fue acordonada y el propietario ha perdido el acceso a parte de sus propias tierras desde hace tiempo.
Además, también se le prohibió realizar nuevas perforaciones, lo que en la práctica le ha arrebatado la posibilidad de seguir buscando agua para su explotación dejando sin solución a su permanente escasez del preciado líquido transparente. No fue hasta el 19 de mayo de este año cuando la Agencia Nacional del Petróleo de Brasil (ANP) confirmó oficialmente la existencia de un nuevo yacimiento petrolero. Aun así, su viabilidad económica continúa siendo incierta.
Problemas para el agricultor
Pese al potencial valor del descubrimiento, la situación del agricultor no ha mejorado. La finca, de alrededor de 49 hectáreas, está considerada pequeña según los estándares locales, y las restricciones impuestas sobre el uso de la tierra han paralizado prácticamente toda su actividad, según publica la CNN. Las autoridades también han prohibido la venta o división de la parcela hasta que se tome una decisión definitiva sobre el desarrollo del yacimiento. Según la legislación brasileña, todos los recursos del subsuelo pertenecen al Estado, por lo que el agricultor no es propietario del petróleo hallado bajo sus tierras.
Al contrario de lo que sucede en EEUU, donde encotnrar petróleo supone una bendición para el propietario de la tierra, en Brasil no sucede esto. Algunos expertos creen que este tipo de legislación es un propio obstáculo para la economía de Brasil, puesto que muchos descubrimientos realizados por particulares se ocultan por el miedo a que suceda algo similar a lo que le ha pasado a Moreira. Por el contrario, en EEUU, el hallazgo de crudo se convierte rápidamente en algo propagado por el dueño de la tierra con el objetivo de vender esa tierra a un precio muy superior al que se estimaba antes del hallazgo.
Ahora, Moreira, Como consecuencia, únicamente podría aspirar a recibir una compensación económica en caso de expropiación de la finca si finalmente comenzara la producción comercial de petróleo. Por el momento, todavía no se ha tomado ninguna decisión definitiva sobre la explotación del yacimiento. Aunque con el precio del crudo en la zona de los 100 dólares por barril no parecería extraño que las autoridades brasilñas consideraran este yacimiento como rentable para explotarlo en un futuro próximo. Brasil está invirtiendo miles de millones de dólares para buscar petróleo en aguas ultra-profundas (varios kilómetros bajo el mar), por lo que un hallazgo en tierra a una profundidad relativamente somera para demasiado atractivo para dejar pasar la oportunidad.
eleconomista.es



