Gato Encerrado

Gato Opina

Defender la democracia es optar

Renzo Ibañez 1

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Es verdad, el APRA no vota por el comunismo ni por la corrupción, son nuestros anti-valores; pero hay ciudadanos que quieren poner estas etiquetas de manera maniquea encima de los actores de la actual segunda vuelta; sin embargo, hay que decir lo siguiente para que quede claro:

El APRA debido a su impronta libertaria y su oficio politico histórico reconoce los peligros que acechan la democracia y las libertades. En la balanza de los peligros nacionales Sánchez y Keiko no están al mismo nivel.

Los apristas saben que el caos y los enemigos del pluralismo, de la tolerancia, de las instituciones no darán tregua a quienes creemos en las reglas esenciales de la democracia como el respeto a la Ley, la constitucionalidad, la alternancia en el poder, la separación de poderes, la libertad de prensa, de opinión, de creencia, libertad de vivir sin miedo y sin el sometimiento a la miseria, etc.

Ergo, Sánchez, epítome de la demagogia y representante de la polarización inducida para secuestrar el poder; es además, la puerta de entrada triunfal de los asesinos de nuestros compañeros en la resistencia contra el terrorismo, es la legitimación del asesino de policías para su experimento de turba y locura, es la consolidación de la Tiranía fiscal con el poderoso aderezo de que será implementado por nada menos que el asesino de nuestro presidente Alan García y es la reivindicación del golpismo castillista.

Es el tranvía de los radicales, extremistas que no creen en el juego político, en la Negociación democrática (con N mayúscula), en el convencimiento y el parlamento para gobernar.

Tienen suficientes motivos para patear el tablero, pues no tienen los parlamentarios para lograr sus propósitos infames y antipopulares y desde el poder del Estado van a entregarse a las economías ilegales e informales prestas siempre a financiar cualquier acción colectiva que permita dicho Caos para no ser ni vistos ni fiscalizados por los organismos gubernamentales; es decir, es la marcha triunfal de la asamblea constituyente amañada populista, no popular, que sabemos que tendrá consecuencias graves en la economía, las mismas que solo ahorcarán a los más pobres, sujetos de redención del aprismo.

Los incentivos para patear el tablero por parte de Keiko son menores, ya que ella y su movimiento político de alguna manera fundaron el actual modelo, tiene un partido político con algunos años en la actividad permanente parlamentaria, con el cual puede generar juego para conseguir votos para gobernar, lleva además, cuadros que sirvieron a nuestro gobierno que de ninguna manera servirán propósitos extra institucionales oscuros.

Es obvio, pero es bueno decirlo, ella no hará ninguna revolución a favor de los pobres, pero mantendrá mínimos esenciales institucionales para que podamos lograr nuestra misión cuando llegue el momento según los tiempos democráticos.

Votar por la derecha no nos convierte en derechistas, tampoco en tomados o contagiados por la corrupción, es la demostración responsable de un voto defensivo a favor de la democracia y finalmente del pueblo que es el que más sufre con experimentos de odio siempre polarizadores.

Cuando el aprismo votó por Prado para lograr un segundo gobierno, no lo hizo pensando en que este iba a lograr la revolución de pan con libertad, lo hizo para generar condiciones esenciales en donde pueda fortalecerse la institucionalidad democrática y los actores que quieran manejarse dentro de ella, es así que germinaron movimientos incluso opositores a nosotros como Acción Popular, la Democracia Cristiana, el Movimiento Social Progresista y hasta los comunistas, porque sabíamos que el edificio de la felicidad peruana se construye sobre cimientos sólidos aceptados por los unos y otros.

Lo demás lo podemos construir dentro de los matices que permite el cuidado de las libertades y el buen gobierno de las leyes. Entrar en la lógica cínica de los JorgeNietos o las MarisolesPerezTellos es desoír nuestra esencia política y patriótica de buscar obsesivamente salvar al pueblo desde donde nos toque estar, esta vez como gran y responsable elector, orientador de los ciudadanos para un mejor porvenir.

Por eso, sin complejos ni miedos hay que defender el voto por la defensa del futuro con libertades y diálogo democrático en el Perú.