Desde el Faro
Por: Rafael Hidalgo
Nuevamente, volvemos a enfrentar en la segunda vuelta electoral la disyuntiva de optar entre un candidato antisistema, Roberto “El Sombrero” Sánchez, y otra que plantea ajustes al “modelo”, Keiko Fujimori, tal como sucedió en el 2021, en que ganó Pedro Castillo, acarreando un lustro de pesadilla, en tanto que los millones de “cojudignos” que lo auparon al poder se han pasado los años haciéndose los “suecos”, repitiendo en coro sus eslóganes: “leyes procrimen”, “pacto mafioso”, “dictadura congresal”, etc.
Mientras el Sombrero, con la complicidad del gobierno de José María Balcázar, ha colocado en la agenda nacional el indulto al expresidente Pedro Castillo —mediante la “inocente” designación de la chotana Leslie Gonzales en la Comisión de Gracias Presidenciales—, con lo que pretende reagrupar a los incondicionales del profesor, que no votaron por él en la primera vuelta, Keiko sigue recorriendo la Amazonía, pueblo por pueblo, face to face, estrategia que llevó dos veces a la presidencia a Alan García e hizo lo propio con John Kennedy en los EE. UU. (1960).
Asimismo —fiel al pensamiento de Vladimir Cerrón— hace oídos sordos a los cantos de sirena de la izquierda limeña representada —léase Jorge Nieto y/o Alfonso López Chau—, para que se corra al centro, apartando a Antauro Humala y edulcorando el Plan de Gobierno con una “Hoja de Ruta”, con foto para la ocasión, tal como sucedió con Ollanta Humala en el 2011.
En tanto, la heredera del fujimorismo enarbola los años dorados de la década de los noventa señalando: “Quiero ser presidenta en ‘la cancha’, como me enseñó mi padre” (26/4/26), trayendo a la memoria el crecimiento récord del PBI en 1994, de 13.1%, con el sector construcción como motor, que se expandió 34.7%, que consiguió que Alberto Fujimori fuera reelecto en primera vuelta en 1995 con el 64.7% de los votos, siendo su lema de campaña: “Inaugurar un colegio por día” —y postas, puentes a doquier—, que al poco tiempo se convirtió en “tres colegios por día”, gracias al empuje del equipo de turno del Ministerio de la Presidencia.
En cambio, el candidato del sombrero ha preferido correr hacia la izquierda, obviando aquella frase de Alfonso Guerra, del PSOE: “A mi izquierda está el abismo”, porque él, desde el pódcast “Pitucos Marrones”, bramó fuego: “Después de más de 30 años de experiencia, yo creo que el Perú no da para más. Tenemos muchos aspectos positivos: recursos naturales, agroexportación, minería, etc., pero solamente chorrea para algunos y muchos ni la ven; los pueblos más ricos —Cajamarca, Cuzco y Puno— en recursos naturales son los más pobres”.
Añadiendo: “Los que dicen que somos los más peligrosos, demuéstrenme con los indicadores de desarrollo humano (IDH) qué ha conseguido el modelo liberal después de 30 años. Nosotros no queremos crecimiento económico, sino desarrollo humano… Cuando se dieron las concesiones nadie proyectó las utilidades con la elevación de los commodities”, como el oro, la plata y el cobre. “Entonces, ¿hay sobreganancias? ¿No se puede renegociar con sensatez, en los mismos estándares que lo hacen en los países del primer mundo?” (6/5/26).
Finalmente, anunció que el proyecto de ley para recortar el plazo de las concesiones mineras “dormidas”, que se aprobó en la Comisión de Energía y Minas, se encuentra actualmente en la agenda del pleno, listo para el debate antes del 15 de junio, en que se acaba la legislatura.
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