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El empleo de EEUU bate de nuevo todas las previsiones en abril y la Fed se puede olvidar definitivamente de los recortes de tipos

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  • Se crearon 115.000 puestos frente a los 65.000 esperados el mes pasado
  • El mercado laboral recupera tono tras un muy débil 2025 sin contratación
  • La inflación derivada de la guerra en Irán preocupará más al banco central

El mercado laboral de EEUU continuó en abril con la buena marcha que ya mostró en marzo. Según los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo, el mes pasado, se registró una creación neta de 115.000 puestos (nóminas no agrícolas) frente a los 65.000 por los que apostaba el consenso de analistas. Es la primera vez en casi un año en el que se produce un repunte consecutivo. Si la lectura de marzo ya fue sólida, con 178.000 nóminas, en este informe el dato se revisa al alza hasta las 185.000. En sentido inverso, la lectura de febrero se ha revisado en 23.000 puestos a la baja. La otra pata importante del informe, la tasa de desempleo, se mantuvo en el 4,3%. Con estas cifras sobre la mesa se extraen dos conclusiones rápidas: la primera, que la guerra de Irán y el shock económico derivado de la misma todavía no han llegado al mercado de trabajo estadounidense; la segunda, que la Reserva Federal se puede olvidar definitivamente de unos recortes de los tipos de interés ya bastante alejados en todas las previsiones.

En un examen más al detalle del informe, la publicación de la BLS muestra un mercado laboral que se está estabilizando tras un crecimiento del empleo prácticamente nulo el año pasado. Si bien la demanda de trabajadores sigue siendo baja , los despidos se han mantenido en niveles bajos y las reducciones de impuestos están impulsando el gasto de los consumidores y la inversión empresarial. Economistas y responsables políticos también han rebajado los estándares para considerar un crecimiento sólido del empleo en medio de una marcada desaceleración de la inmigración por las políticas de la Administración Trump.

El avance en la contratación estuvo liderado por los sectores de la sanidad, el transporte y el almacenamiento, y el comercio minorista. El empleo en el sector manufacturero cayó ligeramente. Las nóminas de los sectores de la construcción, el ocio y la hostelería aumentaron por segundo mes consecutivo, después de que las duras condiciones meteorológicas invernales probablemente perturbaran la contratación en los primeros meses del año.

El empleo privado total aumentó en 123.000 puestos, de los cuales ‘solo’ 53.900 se crearon en el sector de la asistencia sanitaria y social. Las principales áreas de fortaleza, aparte de la asistencia sanitaria, fueron el comercio minorista y el transporte y el almacenamiento, que crearon 21.800 y 30.300 puestos de trabajo, respectivamente. Ambos dan señales relativamente positivas sobre la salud del gasto discrecional, a pesar del golpe al poder adquisitivo de los consumidores por el aumento de los precios de la gasolina.

«La menor dependencia de la contratación en el sector sanitario en abril resulta especialmente alentadora, aunque el reciente deterioro observado en la mayoría de las principales encuestas de empleo sugiere que el margen a corto plazo para que el crecimiento del empleo en el sector privado (excluido el sector sanitario) se fortalezca aún más es limitado», observa Thomas Ryan, analista de Capital Economics, en una nota para clientes.

El informe sobre el empleo se basa en dos encuestas: una dirigida a empresas y organismos públicos -que proporciona las cifras de nóminas- y otra dirigida a los hogares, que es la fuente de la tasa de desempleo. La encuesta de hogares también cuenta con su propio indicador de empleo, que descendió en abril por cuarto mes consecutivo. La cifra de empleo de la encuesta de hogares se redujo drásticamente en 226.000 personas, mientras que la población activa se contrajo como consecuencia de un nuevo descenso de la tasa de actividad. En cualquier caso, desde Capital concluyen que se trata de «un informe de empleo positivo que refuerza la opinión de que el mercado laboral es estable y podría incluso estar acelerándose».

«Tras 11 meses de fluctuaciones en las cifras de empleo, cabría esperar un descenso en abril. Sin embargo, ya habíamos observado indicios de mejora en el mercado laboral. Por ejemplo, datos del sector privado, como la estimación semanal de empleo de ADP, proveedor de servicios de nóminas, muestran nuevamente una tendencia alcista significativa», pone de relieve Bernd Weidensteiner, analista de Commerzbank.

«Es sencillo: este es el informe de empleo perfecto. ¿Qué más se puede pedir? Es mejor de lo esperado sin ser demasiado sólido, y no parece tener un efecto inflacionista directo. Los mercados lo han entendido bien y han reaccionado de forma moderada a su publicación», se muestra más directo Florian Ielpo, de Lombard Odier IM. En efecto, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU se han mantenido tranquilos tras la publicación.

Otra síntesis notable la hace Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM: «La situación del mercado laboral estadounidense se mantiene notablemente estable. La demanda en el mercado laboral, aunque moderada en comparación con los últimos tiempos, es más que suficiente para evitar que la tasa de desempleo aumente, mientras la economía se adapta a una crisis de oferta sin precedentes que pronto anulará los aumentos salariales nominales y provocará una desaceleración del consumo de los hogares. Por lo tanto, se mantiene intacto un statu quo precario que se describe mejor como un mercado laboral con pocas contrataciones y pocos despidos«.

Pendientes de Irán

La cuestión clave de cara al futuro es si la guerra con Irán, que ya ha impulsado al alza la inflación y ha llevado a un indicador de la confianza de los consumidores a mínimos históricos, comenzará a pesar sobre la contratación. Un retroceso en el gasto de los consumidores o un aumento sostenido de los costes de los insumos podría llevar a las empresas a reajustar sus planes recortando horas o puestos de trabajo.

En un sentido positivo, los economistas han señalado la expansión de los centros de datos como un posible motor de la demanda de mano de obra en la construcción este año, incluso aunque la construcción de viviendas siga viéndose frenada por los elevados tipos de interés. Al mismo tiempo, las grandes empresas tecnológicas como Meta y Microsoft están reduciendo su plantilla, en parte para compensar el elevado gasto en inteligencia artificial.

El empleo en el sector de la información cayó por decimosexto mes consecutivo en abril, según el informe. «Esto último reforzará la idea de que la IA está desplazando la demanda de mano de obra en algunas industrias del conocimiento específicas, aunque aproximadamente la mitad del descenso en el sector de la información se debió al subsector cinematográfico», analiza Ryan.

En términos de política monetaria, como se avanzaba antes, los datos ofrecen a los responsables de la política monetaria de la Reserva Federal margen para mantener los tipos de interés sin cambios en el futuro inmediato, mientras se centran en los nuevos riesgos inflacionistas derivados de la guerra con Irán. La semana pasada, el presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó que el mercado laboral ha mostrado «cada vez más signos de estabilidad».

Los datos de empleo que hacen más probable la subida de tipos, sostiene Lindsay Rosner, directora de inversiones en renta fija multisectorial de Goldman Sachs: «La Fed centrará ahora su atención en contener los riesgos de repunte de la inflación, ahora que el mercado laboral parece haber vuelto a la normalidad. Es muy posible que el FOMC se vea obligado a eliminar el sesgo expansivo de su próximo comunicado tras la reunión de junio, lo que sugeriría que, por el momento, los halcones están ganando terreno en el comité». «Es probable que los sólidos datos y la inflación hayan acabado con cualquier posibilidad de flexibilización en un futuro previsible, aunque esto podría cambiar en función de cómo evolucionen los precios de la energía y la situación en Oriente Medio», ahondan desde Goldman.

«Es probable que los miembros de la Reserva Federal vean confirmada su opinión de que el mercado laboral es actualmente el menor de los problemas. Por el contrario, la Reserva Federal no ha alcanzado su objetivo de inflación durante cinco años, y el aumento de los precios de la energía está impulsando un nuevo repunte de la inflación. Por lo tanto, no se prevé una bajada de los tipos de interés hasta finales de año, a pesar de que el presidente Trump la ha solicitado repetidamente», zanjan desde Commerzbank.

eleconomista.es