Se puede ver como una versión moderna de David contra Goliat, el poder minúsculo de la fuerza aérea iraní contra el potencia del primer ejército del mundo. Así lo pone de manifiesto un artículo de la NBC en el que se cuenta que un avión de combate F-5 iraní logró esquivar los sistemas de defensa aérea en la base militar de EEUU Camp Buehring, en Kuwait. Esta incursión se realizó precisamente con un modelo de avión de fabricación estadounidense de finales de los años 50, el mismo que se utilizó para representar a los enemigos en la película Top Gun.
Para ello, los pilotos de la Guardia Revolucionaria emplearon una «ingeniosa improvisación táctica» al volar a muy baja altitud y lanzar bombas no guiadas. Esta maniobra permitió al viejo caza iraní burlar los sofisticados misiles Patriot. Los expertos explican que «la saturación tecnológica no siempre es garantía de seguridad ante la astucia y el factor sorpresa». La NBC asegura que es la primera vez en años que un avión enemigo ataca con éxito una base militar estadounidense.
El F-5 es un avión de fabricación estadounidense, producido por Northrop desde 1959 hasta finales de la década de 1980. En EEUU este avión ya no se utiliza más allá de vuelos de entrenamiento. Sus capacidad, por tanto, son muy inferiores a las de los F-35, F-22 y otros aviones de nueva generación.
En la película Top Gun (del año 1986), los MiG-28 eran en realidad F-5 pintados de negro. Este avión americano pudo llegar a Irán en década de los 1960 gracias a la buena relación que Washington mantenía con Teherán, en plena dictadura de Reza Pahlavi.
Según la web especializada Defence Security Asia, esta misión contra una base estadounidense con un obsoleto avión supone una «lección militar atemporal: la supervivencia en un espacio aire enemigo depende menos del prestigio del aparato que del momento oportuno, la ruta y la astucia, así como de la negligencia del adversario».
La misma información sostiene que los ataques iraníes contra instalaciones militares estadounidenses han dejado un coste en daños y reparaciones de unos 5.000 millones de dólares, una cifra que contradice los informes oficiales, que minimizan los daños. Estos daños han tenido lugar en las bases americanas repartidas por Jordania, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Entres los elementos destruidos o alcanzados hay pistas de aterrizaje, sistemas de radar de última generación inutilizados, hangares, centros de comunicaciones y aeronaves dañados.
Alberto Tejedor para LaRazon.es 27/4/26



