Entre los privilegios que me deparó la vida, uno de los mayores fue gozar de la amistad de José María Salcedo (12/9/46-6/4/26), “El Chema” o “Chema” a secas para su inconmensurable legión de amigos. Y como no, haberme permitido acompañarlo en el programa semanal del “Sancochado de Chacho” de PBO Radio, cuyos videos ahora se tornan como un tesoro personal invalorable.
Sé que las notas en esta triste situación suelen ser exageradas, pero, no me dejarán fabular quiénes lo conocieron, artistas, deportistas, intelectuales y políticos, que si algo lo distinguía en esta sociedad cada vez más polarizada fue su talante democrático y su bondad a prueba de fuego.
Vasco de nacimiento e hincha del Atlético de Bilbao, como me confesó, llegó desde muy niño a Lima, educándose en el colegio jesuita desde donde pasó a la Universidad Católica, militando desde el inicio en los fragores de la política. Empezó en la Democracia Cristiana derivando a la izquierda, donde asumió con pundonor y talento la dirección de distintos medios.
Lo conocí en la Revista Sí, cuando visitaba a su compañero de trinchera, el director Ricardo Uceda. Como no recordar en un día como hoy, las sobremesas que nos permitíamos, donde recitaba, inventaba cuentos ante el delirio de quienes lo escuchábamos. Solo para despedirme, recitar el primer verso que citó en su último programa “Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción”, pero la gloria José María, te alcanzó. Te envío un hasta la vista a plazo fijo.
Proverbios y Cantares de Antonio Machado
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.




