La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsó al petróleo, presionó a las acciones y elevó los temores inflacionarios a nivel global.
Las acciones en Estados Unidos cerraron con caídas pronunciadas el viernes, en una jornada marcada por la aversión al riesgo ante la intensificación del conflicto en Medio Oriente y el fuerte repunte del petróleo.
El S&P 500 retrocedió cerca de 1,67%, encadenando su quinta semana consecutiva a la baja, en lo que ya constituye la racha negativa más larga desde 2022, mientras el Nasdaq 100 cayó 1,93% y confirmó su entrada en corrección tras superar una pérdida de 10% desde su máximo reciente. El Dow Jones, por su parte, descendió 1,73%, también en territorio de corrección.
El detonante principal provino del mercado energético. El crudo Brent superó los US$112 por barril, con un alza cercana a 4,2%, en medio de ataques de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones iraníes y la respuesta de Teherán en el Golfo Pérsico. Analistas advierten que, en un escenario de conflicto prolongado, los precios podrían escalar incluso hacia US$200 por barril.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del suministro global de crudo, permanece prácticamente cerrado, lo que ha tensionado las expectativas de inflación y crecimiento a nivel global.
El impacto sobre la renta variable fue inmediato y generalizado. Dentro del S&P 500, el sector de consumo discrecional lideró las pérdidas, seguido por tecnología, comunicaciones y financiero. En términos acumulados, el índice amplio ya se ubica cerca de 9% por debajo de su récord de finales de enero, aproximándose a zona de corrección.
El nerviosismo no sólo responde a los precios de la energía, sino también a la incertidumbre geopolítica. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la guerra podría extenderse “semanas, no meses”, persisten dudas sobre un eventual escalamiento. De hecho, reportes apuntan a que Washington evalúa el envío de más tropas a la región.
En palabras de Brian Mulberry, estratega de Zacks Investment Management, “el mejor escenario no se materializó, ahora el mercado se enfoca en escenarios intermedios y extremos”, advirtiendo que un petróleo sostenido sobre US$100 podría ser el peor resultado para las acciones.
A este telón de fondo se sumaron señales macroeconómicas adversas. La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a un mínimo de tres meses, mientras las expectativas de inflación a un año repuntaron, reforzando la percepción de que la Reserva Federal tendrá menos margen para recortar tasas en el corto plazo. Este cambio en las expectativas ha impulsado los rendimientos del Tesoro, con la tasa a 10 años alcanzando 4,48% durante la jornada, su nivel más alto desde mediados de 2025.
El aumento de los rendimientos representa un doble golpe para la renta variable: reduce el atractivo relativo de las acciones frente a los bonos y eleva el costo de financiamiento para las empresas. John Briggs, de Natixis, explicó que el movimiento responde a la prolongación de la crisis energética, señalando que “cada día adicional con el estrecho cerrado aumenta el riesgo de un shock inflacionario similar al de 2022”.
En paralelo, funcionarios de la Reserva Federal han comenzado a expresar mayor preocupación por el equilibrio entre inflación y crecimiento. La gobernadora Lisa Cook advirtió que el alza del petróleo ha inclinado los riesgos hacia una mayor presión inflacionaria, lo que refuerza el tono restrictivo del banco central.

Operadores en el parqué de la Bolsa de Nueva York. (Bloomberg/Michael Nagle)
El oro intentó estabilizarse, con un rebote de hasta 4,1% que lo llevó sobre US$4.550 la onza, aunque acumula una caída cercana a 15% desde el inicio del conflicto. Según analistas de TD Securities, “el oro se está comportando como un activo de riesgo”, en un contexto donde la inflación y las tasas dominan la dinámica.
En criptomonedas, el tono también fue negativo. El bitcoin (XBTUSD) cayó hasta US$65.547, con una baja de 5% en la jornada, presionado por el vencimiento de opciones por unos US$14.000 millones y un aumento en la demanda de coberturas bajistas. El flujo de salida desde ETF ligados a criptoactivos superó los US$260 millones, reflejando una postura más defensiva de los inversionistas.
En metales industriales, el cobre logró desmarcarse parcialmente del pesimismo, con un alza semanal de 2,2% impulsada por señales de recuperación de la demanda en China, aunque el conflicto sigue pesando sobre las perspectivas globales.
De cara a los próximos días, el mercado queda expuesto a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a cualquier señal sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. La combinación de petróleo elevado, tasas altas y deterioro en la confianza configura un escenario desafiante, donde, como resumió Mark Hackett de Nationwide, “la incertidumbre y los titulares están dominando el comportamiento del mercado más que los fundamentos”.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar estadounidense mantiene un sesgo alcista en medio de la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, con los mercados cambiarios atentos a posibles eventos durante los fines de semana, según el análisis de Chris Turner, estratega global de divisas de ING.
El informe señala que, durante este mes, “las opciones FX se mantienen demandadas hacia los fines de semana ante la percepción de que habrá un riesgo significativo de eventos provenientes de Medio Oriente”.

Billetes de dólares estadounidenses en una casa de cambio en Yakarta, Indonesia, el miércoles 26 de marzo de 2025. (Dimas Ardian)
“El dólar se mantiene bien demandado y los repuntes de alivio en las acciones asiáticas han sido muy modestos”, señala Turner, quien agrega que los inversionistas siguen considerando frágil el escenario. En ausencia de señales conciliadoras por parte de Teherán, el escenario base del banco apunta a una prolongación de la fortaleza del billete verde.
En medio de ese contexto, las monedas de la región tuvieron un desempeño mixto. El peso chileno, el colombiano y el sol peruano avanzaron apoyados en las materias primas, mientras que el real brasileño, el peso mexicano y el argentino retrocedieron.
Las noticias corporativas del día:
– Microsoft (MSFT) se encamina a su peor desempeño trimestral desde la crisis financiera de 2008, con una caída de aproximadamente 24% en lo que va de 2026, afectada por dos presiones clave: el aumento agresivo del gasto en infraestructura de inteligencia artificial sin una aceleración proporcional en ingresos, y el creciente temor de que competidores como OpenAI y Anthropic desintermedien sus productos.
– Las zapatillas “The Roger” de On Holding, diseñadas junto a Roger Federer, podrán exhibir legalmente la cruz suiza pese a fabricarse en Asia, tras un cambio clave en la interpretación de las reglas de “Swissness” por parte del regulador suizo, que ahora permite usar el símbolo si el valor agregado proviene de I+D y diseño en Suiza. La medida refleja un giro estructural ante la globalización de la producción, acelerada por factores como aranceles previos de EE.UU., y beneficia a compañías con cadenas de suministro internacionales.

La tienda de Microsoft en Nueva York.(Bloomberg/Adam Gray)
– Braskem alertó sobre dudas significativas respecto a su viabilidad como negocio en marcha tras reportar pérdidas trimestrales de 10.300 millones de reales (US$2.060 millones), casi el doble interanual, en un contexto de débil demanda global petroquímica, menores márgenes internacionales y presión operativa.
– SoftBank aseguró un préstamo puente récord de US$40.000 millones, el mayor en su historia denominado en dólares, para financiar una inversión adicional de US$30.000 millones en OpenAI, incrementando su exposición al auge global de inteligencia artificial pero también su carga de deuda, en una operación respaldada por grandes bancos como JPMorgan Chase y Goldman Sachs.




