- La fabricante de chips cae un 3% en las primeras operaciones
- Firmas como AMD y Broadcom se desploman por el arrastre
- Las tecnológicas llevan al rojo al S&P 500 con una caída del 1%
Los resultados históricos de Nvidia presentados ayer tras el cierre de Wall Street no han convencido al mercado en la apertura de las bolsas de Estados Unidos. A pesar de incrementar sus beneficios un 73%, las acciones de Nvidia caen un 5% y han arrastrado a otras tecnológicas. Broadcom se deja más de un 6%; AMD, principal competidora de la firma capitaneada por Jensen Huang, cede un 4%; Applied Materials se hunde un 7%, y Alphabet, matriz de Google, desciende un 3%. El S&P 500, principal selectivo de Wall Street, pierde un 1%.
En cualquier caso señalan que respecto a las cifras, todo parece indicar que Nvidia tiene una posición realmente sólida. «Nvidia espera un crecimiento secuencial en cada uno de los cuatro trimestres del calendario 2026. Con el respaldo de una sólida perspectiva fiscal para el primer trimestre».
Los resultados de Nvidia se publican en un momento en el que la compañía fabricante de los chips necesarios para alimentar la IA se enfrenta a una creciente desconfianza entre los inversores. El enorme gasto de sus principales clientes de Silicon Valley, así como a una escasez de chips de memoria que está afectando al sector, alimentan las dudas de analistas y brokers. El informe de Citrini hundió este lunes las bolsas por las amenazas de una crisis inminente.
«Todos los sistemas están en marcha en Nvidia, pero el escepticismo sigue impregnando las acciones de IA de gran capitalización», señalaron los analistas de TD Cowen citados por Financial Times. Detrás de todas estas declaraciones se encuentra el temor a una inminente burbuja financiera como la que vivió la informática en la crisis de las puntocom a principios de siglo.
Melissa Otto, directora de investigación de Visible Alpha, ha añadido otro ingrediente a las dudas de los mercados financieros. La analista cree que Nvidia se enfrenta a «muchas preocupaciones» debido a cómo los grandes clientes tecnológicos y las startups estaban financiando sus cientos de miles de millones de dólares para invertir en infraestructuras de IA. Un ejemplo es el acuerdo entre Meta y AMD por 100.000 millones de dólares.
Esta semana, el CEO del mayor banco del planeta cargó contra sus competidores por estar realizando «estupideces» con inversiones cada vez más agresivas y opacas. Jamie Dimon, al frente de JPMorgan Chase, cree que hay un «deterioro crediticio» en ciernes y consideró que la IA podría servir de catalizador de esta situación: «Siempre hay una sorpresa en un ciclo crediticio. Esta vez podría ser el software por la IA«. Aunque sus palabras no cargaron directamente contra las financiaciones de Silicon Valley, el mensaje parece también soslayar una problemática inquietante entre las Big Tech.
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