- Ambas variables son claves ante las elecciones parciales que EEUU afronta en este ejercicio
- Los precios crecen próximos al 2,5% mientras que los salarios apenas avanzaron un 1% anual
- La deuda de Estados Unidos está desbocada: ya supera en cantidad al PIB de China, Japón, Reino Unido, India y Alemania juntas
El próximo martes Donald Trump clausura el primer año de su segundo mandato como presidente de EEUU. En materia económica, el líder republicano puede presumir de que se borraron los temores de que su guerra comercial sumiera el PIB en una recesión, y la expectativa actual anticipa que este último creció entre un 1,5% y un 2% el año pasado. Ahora bien, ciudadanos, hogares y también empresas tienen muy poco que celebrar debido a la conjunción de varios factores adversos. En primer lugar, la inflación se mantiene en niveles notablemente altos, pese a los descensos que experimentó en el cierre del ejercicio.
Igualmente sensible para los ciudadanos resulta la debilidad de la creación de empleo, causante en gran parte de otro problema: el estancamiento de los salarios frente al auge de los precios. Como colofón de todo ello, influye también sobre la economía una creciente inseguridad ante la actuación legislativa imprevisible, en materias tan importantes como la política fiscal, que caracteriza al actual presidente.https://flo.uri.sh/visualisation/27225735/embed
El propio Trump es consciente del alcance de estos problemas, especialmente en el inicio de un ejercicio como 2026, en el que se enfrenta a las elecciones que renovarán parcialmente las Cámaras, y que amenazan con hurtar a los Republicanos el control del poder legislativo estadounidense. Se explica así el nerviosismo mostrado por Trump a lo largo de 2025, especialmente en su batalla personal contra el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. El actual inquilino de la Casa Blanca ha traspasado todos los límites para forzar a Powell a que baje los tipos de interés más rápido, y en mayores cuantías, de lo que lo ha hecho e impulsar así la economía, sobre todo, el mercado laboral. Sus planes, sin embargo, no han salido como esperaba
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«La economía de EEUU mantiene cierto dinamismo todavía, pero algunos meses los datos de empleo han flojeado y la inflación se come parte del poder adquisitivo», asegura a elEconomista.es el director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria, José María Rotellar.
Más alarmados se muestran los expertos del think tank británico Strategy Economics, cuyos expertos aseguran que Trump «esparce todas las semillas necesarias para una futura crisis inflacionista«. «No solo presionan en ese sentido los aranceles. Su guerra contra los inmigrantes acabará encareciendo la mano de obra. En paralelo, políticas como forzar a las petroleras estadounidenses a reactivar el bombeo en Venezuela, pese a las enormes inversiones que exigirá esa medida, también amenaza con elevar los precios», advierten.
De momento, la estadística del IPC no juega a favor de Trump. Diciembre sorprendió a la baja, con un avance del 0,3% mensual, pero el índice general registró un 2,7% anual y se espera que la media de todo 2025 esté en torno al 2,5%, a distancia del objetivo de estabilidad, que ronda los dos puntos porcentuales.
Si se enfrentan estos porcentajes de aumento del coste de la vida a la ganancia media por hora trabajada, el resultado es muy desfavorable. Esta última variable se atascó en el verano en el 0,8% y en el cómputo global del año, el avance fue apenas del 1%.https://flo.uri.sh/visualisation/27225850/embed
En resumen, los precios no han bajado, solo han crecido más despacio, y los rubros como alimentos, alquileres, seguros, sanidad o educación siguen en niveles mucho más altos que hace años. Mientras, los sueldos crecen a un ritmo tan bajo que apenas pueden abarcar el aumento de los precios: la vida es mucho más cara para la población. Y la Reserva Federal tiene que ser muy cautelosa en sus rebajas de tipos.
Esta calma de la Fed, que tanto molesta a Trump, hace que las hipotecas aún sean más caras y los créditos al consumo más costosos, lo que se traduce en una mayor dificultad para acceder a la vivienda o refinanciar deudas. En consecuencia, esto genera una sensación de falta de bienestar en la población. «La aún persistente subida de precios mantiene a la Fed sin moverse, pendiente del impacto de los aranceles», dijo Rotellar.
El gélido mercado de trabajo
Aunque Trump esté obsesionado con el Ártico y Groenlandia, el frío no le llega, precisamente, por esa zona, sino a través del mercado de trabajo, cuyo deshielo podría demorarse, al menos, a mediados de este mismo año 2026, aseguran los expertos.
Mark Hamrick, analista económico senior de la empresa de información financiera Bankrate, lo dijo claramente en un informe: «El dinamismo del mercado laboral estadounidense se ha enfriado, con un bajo nivel de contratación».
«En general, las cifras pueden parecer buenas, mientras que las experiencias vividas son otra cosa«, escribía el experto.
Es cierto que la tasa de paro retrocedió una décima mensual en el mes de diciembre, hasta el 4,4%, cuando se esperaba que fuese del 4,5% o superior. Ahora bien, la medición de esta variable en EEUU es más restringida que en Europa y solo refleja a las personas que, voluntariamente, se dan de alta en las listas del paro, por tener derecho a algún tipo de prestación. Eso provoca que haya una bolsa de desempleo no declarado, muy difícil de cuantificar. Por ello, la imagen más fiable de la creación de empleo, la ofrece la creación de puestos de trabajo. Y esta última arroja malas noticias.
En el último mes del año, el empleo no agrícola aumentó en términos netos en 50.000 puestos, una cifra inferior tanto a los 66.000 que anticipaba el mercado como a los 56.000 registrados en noviembre, dato este último revisado a la baja desde las 64.000 nóminas comunicadas inicialmente. A ello se sumó una corrección negativa de 68.000 empleos correspondiente a octubre que, junto al fuerte retroceso ya conocido, dejó ese mes con un saldo final de 173.000 destruidos.
Un mercado de trabajo tan pausado está mermando la confianza de los consumidores que en diciembre de 2025 se situó en su nivel más bajo desde que Trump implementó los aranceles definitivos en el mes de abril.
El conocido como Conference Board cayó 3,8 puntos, hasta 89,1, en el último mes de 2025, su quinto descenso mensual consecutivo, acercándose al 85,7 de abril, cuando Trump implementó los impuestos a las importaciones de sus socios comerciales. El índice de noviembre se revisó, en cambio, al alza, hasta los 92,9 puntos.
El indicador que mide la percepción a corto plazo de los hogares estadounidenses sobre sus ingresos, el entorno empresarial y el empleo permaneció, eso sí, sin cambios, concretamente en los 70,7 puntos, un nivel que sigue claramente por debajo del umbral de 80, considerado una señal de posible riesgo recesivo. Con esta lectura, el índice acumuló ya once meses consecutivos situándose por debajo de ese nivel de referencia. Esto demuestra que la población manifiesta, claramente, que su situación económica y la confianza en el mercado de trabajo no están en su mejor momento.
Promesas incumplidas
Donald Trump prometía en su campaña electoral que, precisamente, solucionaría estos problemas del aumento del coste de la vida de las familias «desde el primer día».
En una encuesta reciente realizada por la cadena pública estadounidense PBS, el 57% de los estadounidenses desaprueba la gestión económica del magnate.
Asimismo, siete de cada diez estadounidenses afirmaban que el costo de vida en su zona es inasequible, incluyendo casi la mitad de los republicanos y tres cuartas partes de los independientes, según la encuesta.
El programa económico de Trump en campaña se podría resumir en unos seis puntos de los cuales, tres de ellos, tienen que ver, precisamente, con solucionar el alto coste de la vida: recortes de impuestos y la caída de los precios de la energía y la vivienda, algo que prometía que estaría solucionado en su primer año de mandato.
Trump prometió una caída «rápida y contundente» de la inflación desde su primer día en el Despacho Oval. Como se ha visto anteriormente, eso no ha pasado. La inflación ha crecido, de manera más moderada, eso sí.
Por otro lado, también prometió recortes fiscales drásticos que no se han implantado. En parte, por la falta de apoyo legislativo y las preocupaciones por el abultado déficit que está acumulando el país, lo que puede suponer un problema real para Estados Unidos, asunto que abordaremos más adelante.
Finalmente, en su periplo hacia la reelección, Trump dijo que los precios de la energía y la vivienda se iban a reducir «a la mitad» y «de forma sostenida» en el primer año. Nada más lejos de la realidad, la vivienda sigue siendo cara y los precios de la energía han mostrado variaciones globales, que nada tienen que ver con su gestión.
Alarma fiscal
Hay una señal de alarma en lo económico que parece que el magnate también está ignorando o, simplemente, está apretando el botón de «posponer». Lejos de lo que se pueda pensar, Estados Unidos está dentro de una espiral de indisciplina fiscal que está llevando su deuda y su déficit a unos niveles que rozan lo insostenible.
Rotellar explica que «es una economía muy endeudada y debería reducir todavía más el gasto público, además de rectificar y abandonar el proteccionismo».
El FMI proyectaba en su último Monitor Fiscal (octubre 2025) que la deuda del país seguirá aumentando «significativamente» y podría situarse en torno al 143% del PIB al final de la década. Por su parte, el déficit superaría el 7% en 2030.
El plan económico de Trump propone otra segunda ola de bajadas de impuestos con la extensión permanente de la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos de 2017 (TCJA, por sus siglas en inglés). Los expertos del Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB, por sus siglas en inglés), una organización de políticas públicas sin ánimo de lucro con sede en Washington, calcularon que las propuestas fiscales incrementarían la deuda del país en 7,75 billones de dólares. Actualmente, la deuda de Estados Unidos supera el 124,30% del total de su economía. Carlos Asensio. El País.



