Obama acusa a republicanos de frenar reforma migratoria pero no pone fechas para iniciar proceso
The
Associated Press
WASHINGTON -- El presidente Barack Obama acusó el jueves a
la palabrería política y a la intervención de intereses económicos de haber
empantanado la reforma a las leyes de inmigración, pero dijo que su gobierno no
"dejará para más adelante" la tarea de reparar el sistema.
En su primer
discurso importante sobre el tema desde que asumió la presidencia, el mandatario
estadounidense culpó del atascamiento en las políticas de inmigración a "las
posturas políticas y a las disputas de intereses especiales".
Obama llamó a los
republicanos a trabajar en el tema, en particular a 11 senadores del partido
opositor que apoyaron esfuerzos recientes para mejorar el sistema de
inmigración.
El presidente no
nombró a nadie en particular, pero dijo a su audiencia en la American
University, compuesta principalmente por simpatizantes, que esos legisladores
habían sucumbido a las "presiones del partidismo y la política en un año de
elecciones".
Tratando de retomar
impulso en un asunto que muchos activistas habían esperado que para esta época
ya estuviera resuelto, Obama expuso sus razones para un enfoque integral que
arregle lo que él y otros, como los republicanos, dicen que es un sistema de
inmigración quebrantado.
Dijo que el problema
no puede resolverse "sólo con cercos y patrullas fronterizas", pero que el
gobierno debe rendir cuentas de su responsabilidad de asegurar las
fronteras.
Obama agregó que los
negocios también deben enfrentar las consecuencias de darle empleo a
indocumentados a sabiendas y que quienes ingresan al país ilegalmente deben
resolver sus acciones antes de comenzar el proceso de ganar la
ciudadana.
"La pregunta ahora
es si tendremos el valor y la voluntad política para aprobar un proyecto de ley
en el Congreso, para resolverlo finalmente", dijo el presidente. "Estoy listo
para avanzar, la mayoría de los demócratas está lista para seguir adelante y
creo que la mayoría de los estadounidenses están listos para avanzar. Pero el
hecho es que, sin un apoyo bipartidista, como el que tuvimos hace apenas unos
años, no podremos resolver este problema".
"Una reforma que
traiga una rendición de cuentas a nuestro sistema de inmigración no podrá
aprobarse sin los votos republicanos", dijo. "Esa es la realidad política y
matemática", agregó.
Obama, quien durante
su campaña había prometido que la reforma de la inmigración sería una de sus
prioridades, dijo que la nueva ley antiinmigración de Arizona y las protestas
que ha provocado han generado nuevas tensiones.
María Elena Durazo,
secretaria y tesorera de la central Sindical AFL-CIO en el Condado de Los
Angeles, elogió el discurso dijo a la AP que "los republicanos están aguantando
su apoyo a la reforma migratoria. Si no se mueven, si no hacen nada, al menos
serán expuestos como obstruccionistas y si hacen eso, deberán pagarlo en las
siguientes elecciones".
Por su parte, Janet
Murguía, presidente y directora ejecutiva del Consejo Nacional de La Raza,
sostuvo que "un solo discurso no es suficiente, y no hará ninguna diferencia si
el presidente no le da seguimiento y empuja a ambos partidos en el Congreso para
que avancen una propuesta. Es tiempo de ver quien quiere soluciones y quien
quiere seguir jugando política con las vidas de la gente y los intereses de
Estados Unidos".
"Reconocemos la
existencia de restricciones políticas, pero tenemos esperanzas de que el
discurso del presidente sea seguido por acción", dijo en un comunicado Pablo
Alvarado, director de la Red Nacional para la Organización de
Jornaleros.
"A corto plazo,
esperamos una intervención inmediata de parte del presidente para evitar que la
crisis de derechos humanos en Arizona empeore más de lo que está",
agregó.
"Es lo más claro que
él ha sido en cuanto a inmigración y puso en claro que no se puede deportar a
todos los indocumentados, que necesitamos una reforma migratoria", dijo a la AP
Angela Kelley, vicepresidenta para Asuntos de Política Migratoria e Intercesión
del grupo American Progress (Centro para el Progreso Estadounidense). "Fue un
gran discurso. Sin su claro apoyo a este asunto no iríamos a ninguna
parte".
"Espero que este
discurso a la nación contribuya a cambiar la opinión de gente que no está
convencida o bien informada sobre la reforma migratoria", apuntó a la AP
Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de
los Inmigrantes en Los Angeles.
Sin embargo, Salas
lamentó que el presidente no haya mencionado o establecido fechas para la
reforma. "Queríamos escuchar un compromiso de fechas o a lo que él se
comprometía", agregó.