El ex futbolista
Julio César de Andrade —conocido como Julinho— y el abogado Alexander Campos
Medina fueron “evasivos” en sus respuestas ante la Comisión de Fiscalización del
Congreso.
Lo consideró el
presidente de este grupo de trabajo, José Vega, quien apuntó que existen serias
irregularidades con la empresa TFKC Reprex —de la que ambos son accionistas— por
un polémico contrato.
Como se sabe, la
mencionada compañía no tenía mucho tiempo de creada y ganó una licitación con
Sedapal para adjudicarse la construcción de dos plantas de tratamiento de aguas
residuales en San Bartolo.
Por su parte Julinho dijo que “no sabía nada, soy inversionista y siempre he
sido atrevido (en los negocios), pero jamás defraudaría al Perú, no tengo por
qué hacer cosas ilegales”, señaló en su defensa.
Luego, cuando el parlamentario Víctor A. García Belaunde (AP) le preguntó
quién lo introdujo en este negocio, Julinho respondió que la idea de la sociedad
surgió en una comida y con la intención de ser una empresa de representación en
nichos no cubiertos en el país.
HAY COSITAS QUE... “Me fascinan los negocios, surgió el
tema, mis socios fueron personas confiables”, continuó Julinho. Sin embargo,
reconoció que hay aspectos dudosos en el tema. “Hay cositas que dejan espacio a
la duda, pero no hay nada irregular”, consideró.
No obstante, deslindó vínculos actuales con la empresa al asegurar que se
encuentra alejado de ella desde hace siete meses a raíz de su separación
matrimonial.
“Pero hasta donde se todo está perfecto, la planta está funcionando”, dijo
Julinho. Esta afirmación fue desmentida por García Belaunde, quien recientemente
visitó la obra inconclusa.
Por su parte, Vega
Antonio adelantó que, una vez que el pleno les otorgue facultades de comisión
investigadora, podrán proseguir —según dijo—, “caiga quien caiga”, hasta el
final.