El indulto presidencial a José Enrique Crousillat nos muestra una vez más
cuán importante son los controles y los contrapesos para el funcionamiento de
una democracia. La voluntad de Alan García Pérez de otorgarle la libertad al
empresario televisivo no tuvo los necesarios actos de control de parte de su
ministro ni de los funcionarios de su sector. Entonces, la institución de la
Presidencia de la República termina desprestigiada y la democracia
cuestionada.
¿Quién es el responsable de todo esto? Lamentablemente, el
ministro de Justicia. Aurelio Pastor, a quien conozco, es una persona correcta,
pero es sin duda el responsable político de este entuerto. Y lo es por no exigir
el respeto a sus fueros. Fue un disciplinado militante, pero un mal ministro.
Puede tener un premio partidario, pero debe una explicación a la
ciudadanía.
Hay que recordar que Pastor inició su gestión declarando que
"el Presidente no puede tener un corsé", en referencia a los cambios que produjo
el Primer Mandatario en su discurso del 28 de julio y que no comunicó a su
Consejo de Ministros.
¿Puede revertirse el indulto? En teoría no. Y por
lo tanto la declaración del presidente García del día de ayer, siendo correcta
políticamente, es inaplicable. Pero ello no debe impedir que se sancione a todos
los profesionales que avalaron con su opinión el indulto. Además que aquellos a
los que les correspondan, asuman su responsabilidad política.
¿Puede
estar tranquilo quien burla al Presidente de la República? El indulto
presidencial a Crousillat fue un error grave, pero que no tiene reparo. Por
ello, la declaración presidencial de ayer, que había sido precedida por
similares realizadas por los nuevos secretarios generales del APRA, Jorge del
Castillo y Omar Quesada, requiere, por la salud de la democracia, que venga
acompañada de severas medidas de sanción a los responsables.
La
democracia no puede tolerar actos que deslegitimen la institución
presidencial.
Por ello ha hecho bien el presidente García en hacer una
declaración estableciendo una nueva posición sobre el malhadado indulto. Pero
sería lamentable en que esta declaración quede tan sólo en palabras, sin hechos
ni sanciones que la acompañen.