El fin de semana dos programas nos mostraron las miserias humanas. Uno de
ellos nos descubrió cómo un representante de los abogados se ufanaba, con estilo
lumpenesco, sobre su poder para colocar o retirar funcionarios del Poder
Judicial.
En otro, un periodista hacía uso de su poder para lanzar
denuestos y agravios con la excusa de defender el honor de la virginidad
literaria vejada "de su chica". Fue un intento caballeroso de defensa, que
terminó en el más deplorable espectáculo.
¿En qué se diferencian Hugo
Salas de Jaime Bayly? Ambos han abusado de su poder con fines absolutamente
personales, aunque claro está uno lo ha hecho desde el Estado y el otro desde
los medios de comunicación. Pero en el fondo ambos poderes residen en la
confianza ciudadana. Y ambos personajes cuarentones lo han hecho para
impresionar a jóvenes estudiantes.
Sin embargo, gracias al poder que
otorgan los medios de comunicación, el tratamiento para ambos personajes será
distinto. Hugo Salas será sancionado y separado de su cargo. Jaime Bayly será
premiado con una mayor audiencia ahí donde transmita (probablemente en el mismo
canal de televisión).
Hugo Salas seguramente tendrá un proceso judicial
en ciernes. Jaime Bayly seguirá calentando el proceso electoral
peruano.
¿Cuánto tiempo soportará nuestra sociedad este cinismo en
nuestra clase política? ¿Es ese acaso el signo de nuestra sociedad? Por eso, más
allá de nombres y personas, es correcta la búsqueda de un progreso con valores,
porque el desarrollo económico alejado de ellos sólo nos trae, junto con un
transitorio bienestar, jóvenes como la chica Espino, funcionarios como Hugo
Salas y periodistas como Jaime Bayly.
Los escándalos de las últimas
semanas deberían ser un llamado de atención a la sociedad para alejarse de esa
actitud cínica, que todo lo ve resultados sin importar la ética pública. El
desarrollo de las últimas décadas deben mostrar no sólo mejoras en la
infraestructura, sino también preocupación por las personas, pues la vida en
común no es sólo pistas y veredas: los valores son importantes para la
convivencia.