El
paro de transportistas, además de un nuevo contrapunto para el gobierno, ha sido
sobre todo una muestra de cómo los medios han hecho caso omiso a las reflexiones
del presidente García en su reciente artículo. Desde las 5:00 a.m. los canales
de televisión y las radios principales informaron en directo, con gran
despliegue, sobre las consecuencias de la paralización. Esto justo después de
que el presidente García hiciera mención a que los antisistema "usan la lucha de
algunos medios de comunicación por el rating, retroalimentando el terrorismo del
desorden como ocurrió en los años 80".
Los medios de comunicación
siguieron compitiendo por informar. Y así seguirá siendo. Es que si bien puede
existir interés de algunos de organizar algaradas, en lo único que es correcto
el diagnóstico presidencial es en que se trata de una minoría, pero que se ve
fortalecida por la falta de una correcta reacción democrática.
¿Cómo no
va a existir indignación, por ejemplo, ante las componendas en el Congreso para
evitar la censura de Yehude Simon?
La mayor desestabilización que
se hace al sistema democrático es el no entender que los controles políticos son
necesarios, y que una democracia sin pesos y contrapesos no puede reclamar tal
nombre.
No es pues un tema de tener fe en las masas, sino en las
formalidades democráticas, en la fuerza de las ideas de libertad y tolerancia
que se profesan. ¿Si el gobierno hubiera aceptado la derogatoria de los
cuestionados decretos legislativos hace meses -como finalmente hizo- podría hoy
hablar de complots extranjeros?
La preocupación presidencial por evitar
que el Perú inicie un proceso de retroceso económico no le puede hacer perder la
fe en el ideario democrático. No se trata de reaccionar al impulso de los
antisistema, sino de dejar que fluyan las instancias democráticas en su debido
momento. Si los congresistas escuchan a sus poblaciones, si el Ejecutivo no
ningunea a los congresistas, si el Presidente pierde la obsesión por imponer su
voluntad, no será necesario desactivar ningún complot: la democracia lo
rechazará.