Brasil, el país más grande de Latinoamérica,
ha recibido bien merecidas alabanzas en los últimos años por sus buenas
políticas económicas, que atraen inversiones y reducen la pobreza. Pero ahora
está siendo cada vez mas criticado por su desvergonzado apoyo a las dictaduras
de todo el mundo.
Según las
organizaciones de derechos humanos, prácticamente no hay dictador --o gobierno
represivo-- que a Brasil no le guste.
La semana pasada,
cuando el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habló ante el Consejo
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, fue recibido con un coro
de críticas de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y varios otros
importantes grupos de defensa de los derechos humanos.
''El apoyo de Brasil
a los gobiernos abusivos está debilitando el desempeño del Consejo de Derechos
Humanos'', dijo una declaración del 15 de junio de Julie de Rivero, la directora
de Human Rights Watch en Ginebra.
El presidente Lula
está llevando a un extremo absurdo su política de no pelearse con otros países,
dicen sus críticos.
El año pasado,
después de que el presidente venezolano Hugo Chávez cerró la emisora
independiente de televisión más grande de su país, RCTV, Lula le dijo a
la revista alemana Spiegel que ``Chávez es sin duda el mejor presidente
venezolano de los últimos 100 años''.
De manera semejante,
tras reunirse con el semi retirado dictador cubano Fidel Castro durante una
visita a Cuba en enero del 2008, Lula dijo que esperaba que Castro regresara al
poder pronto para asumir su ``rol histórico".
Recientemente, los
votos de Brasil en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se han alineado más
a menudo con países totalitarios, que con otras democracias latinoamericanas de
centroizquierda como Argentina, Uruguay y Chile. Entre los ejemplos recientes se
cuentan:
• En mayo, Brasil se abstuvo en el voto de una
resolución cubana para frenar el monitoreo de violaciones a los derechos humanos
en Sri Lanka, donde organismos de la ONU habían denunciado crímenes de guerra.
En comparación, Argentina, Chile, México y la Comunidad Europea votaron por la
continuación de la investigación de la ONU.
• En marzo, Brasil se abstuvo en una votación
similar sobre si continuar el monitoreo de derechos humanos en Corea del Norte,
donde los monitores de la ONU investigaban informes de ejecuciones y campos de
trabajo forzado. Argentina, Chile, Uruguay y los países europeos votaron a favor
de continuar con el monitoreo.
• También en marzo, Brasil se abstuvo en una
votación para detener una propuesta africana que buscaba frenar las
investigaciones de la ONU sobre abusos en la República del Congo. Argentina,
Chile, Uruguay e incluso Nicaragua votaron a favor de continuar con las
investigaciones.
• En febrero, durante la revisión de la situación de
derechos humanos en Cuba, Brasil dijo que ''celebraba'' la ''postura
constructiva'' de Cuba en el sistema de derechos humanos de la ONU.
''Brasil considera
los derechos humanos como un obstáculo para el logro de sus objetivos
estratégicos'', me dijo el director para las Américas de Human Rights Watch,
José Miguel Vivanco. ``Considera que su apoyo a políticas solidarias con el
Tercer Mundo y anticolonialistas debe prevalecer sobre consideraciones de
derechos humanos''.