La crisis financiera ha dejado casi sin liquidez a varios estados de EE UU,
entre ellos California, la mayor economía del país, que podría quedarse sin
fondos para pagar sus servicios públicos antes de final de mes.
Los problemas para acceder al crédito que afectan tanto a empresas como a
particulares, han hecho mella en la capacidad económica de los gestores
públicos, que ya anunciaron subidas de impuestos, despidos de funcionarios y
recorte de inversiones en sanidad y educación.
Esta situación, a la que están especialmente expuestos a medio plazo más de
la mitad de los estados del país, 29 de los 50, según datos del Center on Budget
and Policy Priorities, se ha convertido en una realidad inmediata en
California.
El Ejecutivo del gobernador Arnold Schwarzenegger pondrá a la venta la semana
próxima un paquete de bonos con los que espera obtener liquidez suficiente para
cubrir sus gastos diarios, pero la crisis financiera podría limitar las
ganancias de la operación planificada por este gobierno.
John Chiang, un analista económico independiente del gobierno californiano,
aseguró que el ejecutivo podrían quedarse sin liquidez temporalmente el 29 de
octubre si la operación de bonos no surte efecto.
En ese caso, Schwarzenegger ya hizo llegar por carta la semana pasada al
Tesoro de Estados Unidos una solicitud para tomar prestados 7.000 millones de
dólares de los fondos federales y salir del apuro.
"Éste no es un problema que se queda solo Washington o Wall Street, tiene
consecuencias reales en distritos escolares, a la hora de ofrecer sanidad para
los mayores, etcétera", aseguró el político californiano, que ya autorizó una
bajada del sueldo de sus funcionarios.
Una dificultad añadida a la que se enfrenta Schwarzenegger es el ingente
déficit que arrastra su estado, que supera los 15.000 millones de dólares, que
sigue sin solución después de que se bloquease la subida de impuestos que
incluía el gobernador del estado en su propuesta de presupuestos para el actual
ejercicio.
A esto se sumó que los ingresos registrados por las arcas californianas entre
julio y septiembre fueron inferiores en 1.100 millones de dólares a lo estimado
por las autoridades.
En otras zonas del país, como en Massachusetts, los gestores públicos
capearon inicialmente el temporal de la escasez de liquidez mediante un préstamo
bancario a un interés tres veces superior al de los créditos que suele
recibir.
La crisis no solo ha supuesto un problema de financiación, sino que ha
incrementado la demanda de servicios públicos y por tanto los gastos estatales,
principalmente por el aumento del número de parados que recurren a ayudas
públicas. Una cifra que sigue subiendo.
En Tennessee, las autoridades han previsto un recorte de puestos de trabajo
gubernamentales de al menos 2.000 personas.
En Illinois se rebajaron los fondos destinados al bienestar infantil, salud
mental y otros servicios a los jóvenes, mientras que en Rhode Island se atacó el
gasto en educación.
En Nevada, el estado de los casinos y donde el gobierno no tiene impuestos
estatales, los ingresos proyectados para el ejercicio fiscal 2008 se rebajaron,
respecto a 2007, un 12 por ciento en el consumo, un 31 por ciento en el caso de
las tasas por transacciones inmobiliarias y un 16 por ciento en ganancias
derivadas del juego. Como consecuencia, se recortaron prestaciones sociales
relacionadas con la sanidad y la infancia.
A nivel más local, los ayuntamientos han adoptado igualmente una política de
ahorro, con reducciones de gasto presupuestario de un 5% en Indianapolis o un
2,5% en Nueva York, así como subidas de impuestos.
Según un reciente estudio del Rockefeller Institute of Government, Arizona,
California, Florida, Michigan y Rhode Island han sido hasta el momento los
estados que más han notado la crisis financiera, aunque se apunta a que los
problemas fiscales se extenderán pronto a Connecticut, Nueva Jersey y Nueva
York.