El pasado lunes, con agudeza,
Rossana Cueva preguntó en CPN Radio a Carlos Raffo si quizás Aprodeh había
creído el discurso fujimorista respecto de que fueron ellos quienes acabaron con
la subversión. Raffo sorprendido respondió: Nosotros nunca hemos dicho eso.
Ayer martes, sin embargo, la portada del diario La Razón citando a Fujimori
decía; “¡No me equivoqué en liquidar a Sendero y MRTA!”, para en sus páginas
interiores precisar en otra cita: “Yo buscaba la adhesión de la población para
ganarle la guerra a Sendero Luminoso y MRTA, y creo que no me equivoqué porque
lo logramos” El debate producido respecto a la carta de Aprodeh, oculta lo
sustancial descubierto a raíz del mismo: Según información oficial, el
terrorismo sigue vivo y actuando en el país. ¿Nunca derrotamos a la
subversión? Y si la derrotamos ¿quién permitió que se reorganice y amenace
nuevamente a la nación peruana? Es obvio que estando cerca de cumplir los
dos años de gobierno aprista, esta noticia de la reorganización del MRTA no
puede ser absolutamente responsabilidad de la administración de Alejandro
Toledo, pues serian estos 21 meses –desde que Alan García asumió la Presidencia– cuando
este grupo subversivo habría tenido oportunidad de fortalecerse (claro, siempre
que la información hecha pública fuera cierta). Sin embargo, los
congresistas se han dejado llevar por la anécdota y no han enfrentado lo
sustancial: Exigir explicaciones al Poder Ejecutivo respecto a los responsables
de que grupos terroristas tengan posibilidad de reorganizarse hasta convertirse
en un peligro para el país. ¿Por qué los congresistas y la opinión pública
debaten sobre la pertinencia o impertinencia de la carta de Aprodeh y no reclama
por el dato –hasta ese momento desconocido– de la reactivación del MRTA? El
gobierno nos debe una explicación detallada respecto de los responsables desde
el Estado de permitir la reactivación de esta sanguinaria organización
terrorista, sean estos de esta administración o de las anteriores. El escándalo
producido desde el Congreso peruano y desde instancias del Ejecutivo sólo ha
logrado anunciar al mundo que en el Perú aún actúan grupos terroristas lo que
sin duda tendrá su reflejo en inversiones y flujo turístico. ¿Era necesario todo
esto? Para los peruanos no es una buena noticia que grupos terroristas se
estén rearmando, pues nos recuerda el dolor que sufrimos en los ochenta. También
sería inadmisible que se esté inflando la información sobre el MRTA con el fin
de poder dañar a Aprodeh. El gobierno debe precisar nombres de ministros,
jefes policiales, y autoridades políticas que han permitido la reorganización
del MRTA en sus narices. Y debe explicar también por qué conociendo dónde y cómo
viene operando, aún no hay detenidos. Si con indignación se le reclama
explicaciones a Aprodeh, los ciudadanos le reclamamos respuestas inmediatas al
presidente García y al Partido Aprista. ¿Quién ha permitido que el MRTA vuelva a
operar?