El funcionamiento del Centro Nacional de
Planeamiento Estratégico (CEPLAN) en breve se haría
realidad.
Ya hemos experimentado varios disparos
al aire, cuando de crear entidades que luego tienen que luchar a brazo partido
para subsistir en ese marasmo que es la administración pública se trata, sobre
todo si las competencias del neo nato no están
claras.
Pero además, los principales ataques
para neutralizar el afianzamiento exitoso de las instituciones nuevas provienen
de aquellas otras que sienten que su poder se debilita o cuestiona. Y si no
preguntémosle a los de laContraloría qué piensan de la ONA, o a los de OSINERG qué opinan del
Ministerio del Ambiente.
En el caso del CEPLAN, dicen sus
principales defensores, es el MEF quien lidera la oposición a su existencia, o
quien propone el otorgamiento de competencias restringidas, toda vez que
entidades como el SNIP y otras involucradas con la priorización de la inversión
pública tendrían un nuevo frente de conflicto.
Lo sensato más bien sería preguntarse,
qué nos hace falta o qué funciones no están siendo adecuadamente cumplidas por
las actuales entidades.
Así, el CEPLAN debería convertirse en la
entidad que fije la hoja de ruta del desarrollo y crecimiento del país para el
mediano y largo plazo, y en el eje coordinador y articulador que en ese camino
se haga desde el gobierno central hasta los
municipios.
Por esa misma razón el CEPLAN debe
responder a políticas de Estado y no del régimen de turno; y también por esa
misma razón, el Acuerdo Nacional, que ha definido objetivos y metas nacionales
suscritas por la mayoría de fuerzas políticas, debería tener presencia directa
en esta nueva entidad.
Ciertamente no tiene sentido que
califique inversiones públicas o sociales, ni que le diga a un ministro,
presidente regional o alcalde cómo gastar la plata; el CEPLAN debería tener la
suficiente capacidad de recordarle a las autoridades en qué se debería gastar
para alcanzar las metas del país.
Por ejemplo, si hemos decidido que el
cambio de la matriz energética es un objetivo nacional, en la que el uso del gas
natural y de los biocombustibles tienen un rol preponderante, el CEPLAN debería
ser aquella entidad que logre alinear las diferentes políticas regionales y
municipales tras ese objetivo, y debería tener la capacidad de corregir a
quienes alteren la ruta acordada.
Por tanto, la ordenanza emitida en Tacna
de seguir permitiendo la importación de autos a diesel para Zofra Tacna debería
ser inadmisible,por más autonomía
a la que aludan nuestros hermanos del sur y por más factores socioeconómicos que
los justifiquen.
El CEPLAN debe ser quien valide las
metas y objetivos de todo elaparato del Estado, quien nos asegure
que todos estemos remando en la línea correcta,y quien evite que alguno o algunos hagan
los que le de la gana por las razones que
fuera.