Venezuela al borde del abismo: Por Miguel Antezana Corrieri
VENEZUELA AL BORDE DEL
ABISMO
Miguel E. Antezana
Corrieri
Las últimas semanas han
sido “reveladoras”, noticiosamente hablando, en Venezuela. Los sucios manejos
del gobierno “revolucionario” en Venezuela son cada vez más evidentes. Hay una
punta que va asomándose cada vez más y más, y no es de un iceberg, precisamente…
cuidado si no es de un continente completo.
En un artículo anterior
(Descubriendo
el agua tibia, 20/04/2005), ya decíamos lo siguiente: “Algo huele mal, muy mal, en el manejo de los
enormes ingresos que, por la venta del petróleo, tiene Venezuela. Algo huele
venir en la “boyante” economía bolivariana. Inclusive, hasta raro huele el signo
monetario, como que compra mucho y no compra nada. Pero todo esto, es como
descubrir el agua tibia en Venezuela”.
Venezuela es una nación
sumida en controles de cambio, de precios, de tasas de interés, de estatización
de empresas quebradas (para empezar), de expropiación de tierras, de
persecuciones políticas que imputan a quien se oponga al gobierno y, para colmo,
ahora todo parece indicar que está al borde de un colapso económico. Es que con
solo imaginar al presidente Chávez, un ex militar golpista, que idolatra a Fidel
Castro y a otros “líderes” del mundo en extinción, que se declara socialista a
su manera y con muchas semejanzas al Alan García cuando gobernó el Perú de
finales de los ochenta, puede darse uno la idea de qué estamos
hablando.
La bomba de tiempo de
los gobiernos populistas ha estado siempre en el sector económico, y la
venezolana está específicamente ubicada en la empresa estatal Petróleos de
Venezuela S.A. (PDVSA), nada más y nada menos que la gallina de los huevos de
oro en el país. La industria petrolera venezolana está al borde del colapso, y
si bien es cierto que no se puede predecir fecha y hora, podemos afirmar que
estará más cerca en la medida que se acerquen las elecciones presidenciales de
2006. Al día de hoy, tenemos una serie de piezas de un rompecabezas que hasta
pánico dar armar, pero que las exponemos para su consumo personal:
1.No se ha hecho el mantenimiento
regular que, instalaciones de su envergadura y tipo, requiere la industria
petrolera. Mucho menos se han hecho las inversiones necesarias para que el
negocio se siga desarrollando y las riquezas sean explotadas. Muy por el
contrario, el gobierno (Chávez, específicamente) ha admitido que no hay recursos
para acometer con las asociaciones que en el sector prevé la Ley de
Hidrocarburos.
2.Así como no hay capital monetario
y no hay capital de trabajo (activos representados en infraestructura), lo peor
del asunto es que no hay capital humano. Miles de profesionales, altamente
capacitados –un gran porcentaje de ellos preparados en todo el mundo con dinero
de la industria, como inversión en el mediano plazo- fueron despedidos hace un
par de años por razones políticas y politiqueras del gobierno. Irónicamente,
muchos de ellos siguen laborando en el sector petrolero… pero en el de la
competencia: países petroleros latinoamericanos y hasta árabes tienen entre su
personal élite a estos venezolanos que han sido tratados como delincuentes por
no estar de acuerdo con la “revolución”. Las pérdidas en la industria por falta
de personal capacitado son incuantificables. De hecho, hace tiempo que las
cifras de PDVSA no son auditadas.
3.Las divisas producto de la renta
petrolera que recibe PDVSA deben, por ley, entregarse al Banco Central para que
éste le entregue a cambio los bolívares necesarios para sus actividades en el
país. El gobierno (o sea, Chávez) ha reconocido que PDVSA ha estado y está
violando la ley, desviando esas divisas para los gastos que ocasionan las
llamadas “misiones” del gobierno, que no son otra cosa que aparatos populistas
para mantener a la gente humilde sumisa y/o de acuerdo con el proceder
gubernamental. Es decir, el principal violador del control de cambios es el
propio gobierno.
4.Los ingresos corrientes, es decir,
toda la gama de impuestos existentes en el país (algunos absurdos e irracionales
como el Impuesto al Débito Bancario) no generan lo suficiente para mantener los
“planes” del gobierno. De hecho, los ingresos por el petróleo tampoco alcanzan,
pues la producción –por lo expuesto antes- no está en los niveles que el
gobierno (o sea, Chávez) jura y perjura que se encuentra. De hecho, las cifras
de las cuales se puede inferir este dato no se concilian de ninguna manera con
la posición oficial.
5.Como el dinero no alcanza, se le
quiere (o se va a) cobrar a las empresas transnacionales impuestos en forma
retroactiva, violando principios jurídicos elementales y hasta el sentido común.
Sin embargo, para cumplir con las asociaciones que mencionamos en el punto 1, el
gobierno (o sea, Chávez) está hipotecando, comprometiendo, empeñando,
entregando, cediendo –como quiera verse- las reservas de petróleo existentes y
hasta activos de PDVSA como parte de su participación en esas empresas. En otras
palabras, el socialista Chávez, el antiimperialista, el anticapitalista, está
privatizando la gallina de los huevos de oro en Venezuela y se las está
entregando a los más exquisitos representantes de todo lo que más
odia.
6.No contento con eso, el líder de
la “revolución” ha pedido (ordenado, en la práctica) que se apruebe una ley para
usar las reservas internacionales en el gasto público, supuestamente en
proyectos destinados al desarrollo del país, con el argumento de que hay muchas
reservas, o reservas excedentarias. Chávez demuestra –una vez más- su crasa
ignorancia en temas económicos. De llegarse a ese absurdo, que todo indica que
será así, el bolívar será poco más que una unidad de cuenta, un símbolo patrio
que poco a poco tendrá valor sentimental, tanto como la “revolución
bolivariana”.
Con estas piezas es
suficiente “por ahora”, como decía –qué curioso- el mismísimo Chávez en 1992
cuando su fallido golpe de estado. No hay que ser muy académico para entender y
prever lo que sucede y sucederá en Venezuela. Lamentablemente, mucha gente en el
país, con hambre de conocimiento (de eso que al gobierno no le interesa dar), se
cree los cuentos del gobierno, tales como los últimos: “hay una campaña
internacional y nacional para atacar a la industria petrolera, hay sabotaje,
infiltrados de la CIA…” y algunas estupideces similares para justificar lo
injustificable: Chávez está quebrando el país.