¿Trata EE.UU. de dominar el mundo entero por la fuerza?
Entrevista a Chomsky en el Foro de Ámsterdam Hola, bienvenidos al Foro de
Amsterdam, el programa de debate interactivo de Radio Netherlands. Hoy en
edición especial les presentamos al mundialmente famoso escritor y activista
político Noam Chomsky. El profesor Chomsky, al que el New York Times
describió como el intelectual vivo quizás más importante, critica abiertamente
la política exterior estadounidense. Dice que después de la guerra en Irak,
EE.UU. trata de dominar al mundo por la fuerza, dimensión en la que ejerce el
mando supremo, y advierte de que esta política conducirá a la proliferación de
las armas de destrucción masiva y de los ataques terroristas basados en el odio
a la administración estadounidense. También opina que puede estar en peligro la
propia supervivencia de la especie.
Bueno, el profesor Chomsky se reúne hoy con nosotros para atender a las
preguntas de nuestros oyentes de todo el mundo. Bienvenido, profesor
Chomsky.
ANDY CLARK
El primer email es de Norberto Silva, de las islas de Cabo Verde, y dice:
"¿Podrían EE.UU. y el presidente Bush llevar al mundo a una guerra nuclear con
su política de ataques anticipados1?"
NOAM CHOMSKY
Indudablemente. Antes de nada hay que hablar claro: no se trata de una
política de ataques anticipados. La anticipación en este sentido tiene un
significado en derecho internacional. Un ataque anticipado es aquél que se lleva
a cabo en caso de amenaza inminente y en curso. Por ejemplo, si hubiese aviones
sobrevolando el Atlántico para bombardear Nueva York, sería legítimo que las
Fuerzas Aéreas de EE.UU. los derribasen. Esto sería un ataque anticipado, que a
veces se llama guerra preventiva. Se trata de una nueva doctrina que se anunció
el pasado mes de septiembre dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad, y que
declara el derecho a atacar ante cualquier desafío potencial al dominio global
de Estados Unidos. El potencial de esta política es claramente subjetivo, así
que, de hecho, da autorización para atacar prácticamente a cualquiera. ¿Podría
eso llevar a una guerra nuclear? No cabe duda. Hemos estado muy cerca en el
pasado. Precisamente el pasado mes de octubre, por ejemplo, se descubrió, ante
la conmoción y el horror de quienes prestaban atención, que durante la crisis de
los misiles cubanos en 1962 el mundo estuvo literalmente a una palabra de una
guerra nuclear que probablemente habría sido la última. Unos submarinos rusos
con armas nucleares se vieron atacados por destructores estadounidenses. Varios
mandos pensaron que estaba teniendo lugar una guerra nuclear y dieron la orden
de disparar misiles nucleares. Un oficial rechazó la orden, y gracias a ello
estamos aquí hablando. Ha habido muchos casos similares desde entonces.
¿Estamos en una situación más peligrosa ahora, con esta doctrina
preventiva?
Desde luego. La doctrina de la guerra preventiva es prácticamente una
invitación a que los posibles objetivos desarrollen algún tipo de fuerza
disuasoria, y sólo hay dos tipos de fuerzas de disuasión. Una son las armas de
destrucción masiva y la otra el terror a gran escala. Esto lo han señalado una y
otra vez los analistas de estrategia, los servicios de información etc., y
claro, aumenta el peligro de que algo pueda escapar al control.
Este email es de Fon Rhodes, de Melbourne, en Australia, y dice: "No creo que
EE.UU. quiera dominar el mundo. Los estadounidenses han sido atacados desde
varios frentes, el 11 de septiembre es sólo uno de ellos. Alguien tiene que
pararle los pies a los estados canallas y sólo EE.UU. tiene capacidad para ello.
Sin tal "policía mundial" el mundo simplemente se desintegraría en facciones
beligerantes. Hay varios ejemplos en la Historia." ¿Qué le parece este tipo de
afirmación?
La primera frase es, sencillamente, de hecho incorrecta. La Estrategia de
Seguridad Nacional declara bastante explícitamente que EE.UU. pretende dominar
el mundo por la fuerza, que es la dimensión en la que ejerce el mando supremo, y
asegurarse de que nunca pueda haber ningún desafío a ese dominio. Esto no sólo
se ha declarado explícitamente, sino que también se comentó repetidamente, al
poco tiempo, entre la clase dirigente: la revista Foreign Affairs (Asuntos
Exteriores), en su número siguiente, advertía que Estados Unidos declaraba su
derecho a ser lo que llama un "estado revisionista", que utilizará la fuerza
para controlar el mundo según convenga a sus intereses. Puede que la persona que
envió el email crea que EE.UU. tiene algún derecho exclusivo para dirigir el
mundo por la fuerza. Yo no lo creo y, al contrario de lo que se ha dicho, yo no
creo que la historia lo confirme, ni mucho menos. De hecho, el historial de
EE.UU., por cierto con el apoyo de Australia, desde el período de su dominio
mundial en los años 40, es el de instigar la guerra, la violencia y el terror a
una escala muy considerable. La Guerra de Indochina, sólo por tomar un ejemplo
en el que Australia participó, fue básicamente una guerra de agresión. Estados
Unidos atacó a Vietnam del Sur en 1962. La guerra se propagó luego al resto de
Indochina. El resultado final fue la muerte de varios millones de personas y la
devastación de aquéllos países, y éste no es más que un ejemplo. Por tanto la
historia no da pie a la conclusión y al principio de que un solo Estado debería
tener el derecho único a controlar el mundo por la fuerza. Es un principio
extremadamente peligroso, sea cual sea el país que lo sustente.
Éste es de Noel Collamer, de Bellingham, en Washington, EE.UU., y escribe:
"Noam dice: "La administración Bush pretende dominar al mundo por la fuerza, una
dimensión en la que ejerce el poder supremo, y de hacerlo de forma permanente".
Mi pregunta es, si nosotros, que podemos, no actuamos mediante la fuerza contra
los tiranos, entonces ¿qué sugiere él que se haga? ¿Que la población brutalizada
utilice la resistencia no violenta contra sus tiranos aunque esto provoque su
propio genocidio?"
Antes de nada: no soy yo el que lo dice, sino la propia administración Bush.
Yo sólo estoy repitiendo lo que se declara bastante explícitamente, y nadie lo
discute. Como ya he mencionado, se escribió sobre ello, esencialmente con las
mismas palabras, en el número de Foreign Affairs que se publicó inmediatamente
después. En cuanto a los países que sufren bajo tiranías, pues sí, sería muy
positivo que alguien les ayudase y apoyase. Pongamos el ejemplo de la actual
administración que hay en Washington. Ellos mismos (no olvidemos que en su
mayoría son reaganistas reciclados) respaldaron a una serie de dictadores
monstruosos, que sometían a sus poblaciones a perversas tiranías, como Sadam
Hussein, Ceausescu, Suharto, Marcos, Duvalier. La lista es bien larga. La mejor
forma de resolver el problema habría sido dejar de respaldarlos. Por cierto, aún
se respalda el terror y la violencia. La mejor forma de conseguir que cese es
dejar de apoyarlos. A menudo, de hecho en todos y cada uno de esos casos, los
tiranos fueron derrocados por sus propios pueblos, aunque EE.UU. apoyaba al
dictador. Ceausescu, por ejemplo, era un tirano perfectamente comparable a Sadam
Husein. Fue derrocado en 1989 por su propio pueblo, mientras estaba siendo
respaldado por los que ahora mandan en Washington, y así seguimos. Si hay gente
que opone resistencia a la opresión y la violencia, deberíamos encontrar la
forma de apoyarlos, y el camino más sencillo es dejar de respaldar a los
tiranos. Dicho esto, surgen cuestiones complicadas. No hay constancia, que yo
sepa, de que EE.UU., ni ningún otro país (los ejemplos son muy escasos)
intervenga para intentar prevenir la opresión y la violencia. Esto ocurre en muy
contadas ocasiones.
Bien, tenemos otro email. Éste es de H.P. Velten, que es de Nueva Jersey,
EE.UU., y dice: "¿Por qué no hay más polémica sobre los motivos de Bush en los
medios estadounidenses?"
Bueno, en realidad sí que hay mucha polémica. Una cosa bastante curiosa
acerca de la guerra de Irak y la Estrategia de Seguridad Nacional, el marco que
la inspira, es que fue criticada con fuerza precisamente en el núcleo de la
élite de política exterior: aparecieron críticas severas en las dos
publicaciones más importantes del área de asuntos exteriores: Foreign Affairs
(Asuntos Exteriores) y Foreign Policy (Política Exterior). La Academia Americana
de las Artes y las Ciencias, que raramente se pronuncia en asuntos polémicos de
la actualidad, publicó una monografía condenándola. Hay además toda una serie de
artículos. El debate está parcialmente reflejado en los medios, pero no
demasiado, porque hay que recordar que los medios tienden a apoyar al poder, por
todo tipo de motivos.
Bien, otro email desde Rijswijk, en los Países Bajos, de M.J. "Bob"
Groothand. Este mensaje dice: "A lo largo de la historia algunas naciones
siempre han intentado dominar el mundo. Las más recientes que se nos ocurren son
Alemania, Japón y Rusia. Si ahora EE.UU. es el último "aspirante a
conquistador", podemos agradecérselo a nuestra buena estrella. La labor se haría
con decencia y honor para toda la humanidad. Lo que ocurre es que ni Bush ni el
gobierno estadounidense pretenden tal cosa. Usted olvida que EE.UU. tiene una
constitución y que, a diferencia de Stalin, Hitler, Hussein y otros déspotas,
Bush tiene que presentarse a la reelección en dos años y los votantes
estadounidenses no son tontos ni están oprimidos ni intimidados. La votación es
secreta." ¿Cree usted que la responsabilidad electoral refrenará al gobierno
estadounidense, tal como sugiere este oyente?
Lo primero de todo es que esa forma de contar la historia es bastante
fantasiosa, pero dejando eso de lado, el hecho de que un país tenga una
constitución y sea democrático dentro de sus fronteras no significa que no
ejerza la violencia y la agresión afuera. Hay un largo historial al respecto.
Inglaterra, por ejemplo, en el siglo XIX fue quizás el país más libre del mundo,
pero estaba llevando a cabo atrocidades horribles en muchas partes del planeta,
y el caso de Estados Unidos es similar. Los antecedentes se remontan muy atrás.
Estados Unidos era un país democrático, por ejemplo, cuando invadió Filipinas
hace un siglo, mató a varios cientos de miles de personas y devastó el país. Era
un país democrático en los años ochenta, cuando los mandatarios de Washington de
aquel entonces llevaron a cabo una devastadora guerra de terror en Nicaragua,
que dejó decenas de miles de muertos y al país prácticamente en ruinas, ataque
por el que por cierto fueron condenados por el Tribunal Mundial y el Consejo de
Seguridad en una resolución vetada. Sin embargo ellos intensificaron el ataque,
y así siguen las cosas. En lo que respecta a las elecciones democráticas, sí, es
cierto, hay unas elecciones, y los republicanos han explicado muy claramente
cómo pretenden superar el hecho de que la mayoría de la población muestra una
oposición muy fuerte a su política. Tratan de superarlo arrastrando al país al
miedo y al pánico, de tal forma que la gente tenga que acurrucarse bajo el
paraguas de una poderosa figura que les proteja. De hecho, lo hemos visto el
septiembre pasado, cuando se anunció la Estrategia de Seguridad y comenzaron a
redoblar los tambores de la propaganda de guerra. Hubo una propaganda mediática
del gobierno muy espectacular, que consiguió convencer a la mayoría de la
población de que Sadam Hussein era una amenaza inminente para la seguridad de
Estados Unidos. Nadie más lo creía. Ni siquiera Kuwait e Irán, lugares donde se
le desprecia, lo veían como una amenaza. Sabían que era el país más débil de la
región. También consiguió convencer probablemente a la mayoría de la población
de que Sadam Hussein estaba detrás del 11 de septiembre, de que lo instigó y lo
llevó a cabo, y que estaba planeando más ataques. Tampoco de esto hay la más
mínima prueba, y no hay servicio de información ni analista de seguridad en el
mundo que lo crea.
¿Dónde está entonces la oposición política en EE.UU., los demócratas? ¿Por
qué no tratan de meter una cuña en el campo republicano? Obviamente, hay un
sólido movimiento por la paz : vimos a cientos de miles de personas en las
calles de EE.UU. que se oponían a la acción militar. ¿Dónde está ahora la
oposición política en EE.UU.?
La oposición política de los demócratas es muy tibia. Tradicionalmente se ha
debatido muy poco sobre asuntos de política exterior, y eso lo reconocen hasta
los de la corriente principal. Las figuras políticas son reacias a exponerse a
que se les acuse de buscar la destrucción de EE.UU., apoyar a sus enemigos y
airear fantasías, y a someterse a fantasías como las que de hecho contenía aquel
email. Los políticos no quieren exponerse a eso, y el resultado es que la voz de
una gran parte de la población simplemente apenas tiene representación, y los
republicanos lo reconocen. Karl Rove, encargado de la campaña republicana, dejó
claro antes de las últimas elecciones de 2002 que los republicanos tenían que
intentar enfocar las elecciones en el tema de la seguridad, porque si las
afrontaban con temas de política interior perderían. Así pues, atemorizaron a la
población para conseguir su obediencia, y ya se ha anunciado que van a tener que
hacer lo mismo en las elecciones de 2004. Van a tener que presentar la campaña
como "vote por un presidente de guerra que le defienda de la destrucción". Por
cierto, que tan sólo están ensayando un guión que viene de los años ochenta,
cuando estuvieron en el poder por primera vez (la misma gente, más o menos). Si
se fija, las políticas que aplicaron fueron impopulares. La población se oponía,
pero no dejaron de apretar el botón del pánico, y funcionó. En 1981 Libia iba a
atacarnos. En 1983 Granada iba a establecer una base aérea desde la que los
rusos nos bombardearían. En 1985 Reagan declaró el estado de excepción porque la
seguridad de Estados Unidos estaba amenazada por el gobierno de Nicaragua.
Cualquiera que lo estuviese viendo desde Marte se partiría de risa. Y así
siguieron las cosas en los ochenta. Consiguieron mantener a la población lo
suficientemente intimidada y asustada como para poder mantener por los pelos el
poder político, y en eso se llevan esforzando desde entonces. Ellos no
inventaron esta táctica, dicho sea de paso, pero desgraciadamente es eficaz, y
las figuras políticas y otros son reacios a levantarse y plantar cara a la
lluvia de insultos y reacciones histéricas que se les vendrá encima si intentan
volver a poner las cosas en consonancia con los hechos.
Bien, otro email. Éste es de Boris Karaman, de Wyoming en EE.UU., y dice: "La
paz sólo puede venir de la fuerza y a menudo, después de una guerra justa. La
Pax Romana existía gracias a la fuerza del Imperio Romano, y no a ninguna
ideología pacifista. En la historia de EE.UU. hay más cosas que criticar cuando
no actuamos con prontitud. Por ejemplo, Hitler, Stalin y Pol Pot se alzaron en
el poder porque faltó agresión contra ellos. Su crítica a un enfoque de la
política exterior basado en el poder es o ingenua o de mala fe. Aquellos que
actúan contra las amenazas hacen posible un mundo donde los izquierdistas
arrogantes pueden disfrutar de la libertad de expresión para exponer sus errores
de razonamiento. Que así sea por mucho tiempo. Que tengáis paz, pero gracias a
la fuerza." ¿Qué dice a ese email?
Bueno, podemos empezar analizando los hechos. Tomemos por ejemplo a Hitler.
Hitler se alzó en el poder con el respaldo de Estados Unidos y Gran Bretaña. En
el año 1937, el Departamento de Estado describía a Hitler como un moderado que
se situaba entre los extremismos de derecha e izquierda, al que debíamos apoyar,
o las masas populares podrían hacerse con el poder y derivar hacia la izquierda.
De hecho, Estados Unidos no entró en guerra hasta que fue atacado por Japón y
Alemania le declaró la guerra . En el caso de Stalin, Estados Unidos ni le llevó
al poder ni tampoco se opuso particularmente a él. En el año 1948, Harry Truman,
el presidente, iba diciendo que pensaba que Stalin era un hombre decente,
sincero, [pero] engañado por sus consejeros, etcétera etcétera. En el caso de
Pol Pot. el Khmer Rouge se desarrolló a principios de los setenta (eran
prácticamente desconocidos en 1970) y se desarrollaron en el contexto de una
campaña de bombardeos masivos de EE.UU. en Camboya. Unas 600.000 personas
murieron, según la CIA, pero eso contribuyó a activar una resistencia feroz y
cruel, que tomó el poder en 1975. Una vez que tomó el poder, Estados Unidos no
hizo nada para detenerlo, pero cuando Vietnam eliminó a Pol Pot, en 1978-1979,
invadiendo el país y expulsándole, Vietnam fue implacablemente atacado por
Estados Unidos por el crimen de deshacerse de Pol Pot. EE.UU. respaldó una
invasión china para castigar a Vietnam, y le impuso duras sanciones, y de hecho
se dedicó a apoyar a lo que quedaba del ejército de Pol Pot en Tailandia. Así
que si quiere usted hablar de la historia, póngala al derecho y luego podemos
empezar a hablar.
¿Cree que hay un punto en el que pueda justificarse la fuerza? Hemos oído
muchos argumentos sobre la guerra en Irak, como que era el mal menor. La
historia reciente de Irak era bien conocida, pero ahora era el momento en el que
había que hacer algo para deshacerse de Sadam Hussein. Muchos de los propios
iraquíes, dentro del país, parecían respaldar ese argumento.
Lo primero es que no sabemos que los iraquíes estuviesen pidiendo ser
invadidos, pero si ese fuese el objetivo, ¿por qué todas aquellas mentiras? Lo
que dice usted es que Tony Blair, George Bush, Colin Powell y el resto son
mentirosos fanáticos que estuvieron fingiendo hasta el último minuto que el
objetivo era deshacerse de armas de destrucción masiva. Si el objetivo era
liberar al pueblo iraquí, ¿por qué no decirlo así? ¿Por qué las mentiras?
El presidente Bush lo dijo en las últimas semanas [antes de la guerra].
Empezó a hablar de una guerra de liberación.
En el último minuto, en la Cumbre de las Azores, dijo que, incluso si Sadam
Hussein y sus socios abandonaban el país, Estados Unidos iba a invadirlo de
todas formas, lo cual quiere decir que EE.UU. quería controlarlo. Ahora, de
hecho, hay una cuestión grave detrás de esto. No tiene nada que ver con liberar
al pueblo iraquí. Uno podría preguntar por qué los iraquíes no derrocaron a
Sadam como, por ejemplo, los rumanos derrocaron a Ceausescu... y podríamos
añadir una larga lista de casos. Bueno, está bien claro. Los occidentales que
mejor conocen Irak (Dennis Halliday y Hans von Sponeck, los jefes del programa
de la ONU Petróleo por Alimentos) tienen cientos de investigadores trabajando
por todo el país. Conocían el país a fondo, y habían señalado, como lo habían
hecho muchos otros, que lo que había evitado cualquier levantamiento en Irak era
el régimen homicida de sanciones, que mató, según cálculos moderados, a cientos
de miles de personas, fortaleció a Sadam Hussein e hizo que la población
dependiese absolutamente de él para sobrevivir. Así que el primer paso para
permitir que los iraquíes se liberaran habría sido dejar de impedirlo y permitir
que la sociedad se reconstruyese para poder ocuparse de sus propios asuntos. Si
eso fracasase, si los iraquíes fuesen incapaces de hacer lo que otros pueblos
han hecho bajo el dominio de otros tiranos comparables, en ese punto podría
plantearse la cuestión del uso de la fuerza, pero sin que se les haya dado al
menos una oportunidad, sin que la acción de EE.UU. y Gran Bretaña haya impedido
que la aprovecharan, no podemos plantear esa pregunta en serio, y de hecho no la
planteó ni Gran Bretaña ni Estados Unidos durante la preparación de la guerra.
El centro de la cuestión eran las armas de destrucción masiva. Repase usted los
antecedentes.
Este email es de Bob Kirk, de Israel. Dice: "¿Por qué el profesor Chomsky se
opone tanto a la propagación de la democracia y la liberación de la mayoría de
los pueblos del mundo (por medio de EE.UU. si es necesario, ya que la Unión
Europea ha renunciado a oponerse a los dictadores), y qué otros medios que no
sean la persuasión y a veces la fuerza justificable propondría él para liberar a
las sociedades del mundo que no son libres?"
Yo estaría completamente a favor de llevar la democracia al mundo, y me
opongo a impedir la democracia. Una de las razones (es muy llamativo, si uno se
fija en los últimos meses) es que nunca he visto, que yo recuerde, un odio y un
desprecio por la democracia más claro y descarado que el que han expresado las
élites de EE.UU. Fíjese si no. Europa, por ejemplo, se dividió entre lo que se
llamó la vieja y la nueva Europa. El criterio era: la vieja Europa eran los
países cuyos gobiernos, por la razón que sea, tomaron la misma postura que la
enorme mayoría de su población. A eso se llama democracia. La nueva Europa
(Italia, España, Hungría) eran los países cuyos gobiernos ignoraron a un
porcentaje aún mayor de su población. El pueblo se oponía más en esos países que
en los de la vieja Europa, pero los gobiernos no hicieron caso a sus poblaciones
(quizás el 80 o el 90 por ciento de ellas) y siguieron las órdenes de
Washington, ¡y a eso le llaman actuar bien! Turquía es el ejemplo más llamativo.
Turquía fue el blanco de ataques implacables de los comentaristas y élites
estadounidenses, porque el gobierno tomó la misma postura que el 95 por ciento
de la población. Paul Wolfowitz, a quien describen como el gran exponente de la
democratización, condenó hace unas semanas al ejército turco por no haber
intervenido para obligar al gobierno a "ayudar a los americanos", como él dijo,
en vez de prestar atención al 95 por ciento de su propia población. Esto
demuestra un menosprecio desvergonzado hacia la democracia y los antecedentes lo
ratifican. No es que Estados Unidos sea singularmente malo, lo es tanto como
cualquier otro estado poderoso, pero fíjese en el historial de las zonas que
EE.UU. lleva mucho tiempo controlando: América central y el Caribe, donde están
desde hace unos cien años. EE.UU. ha estado dispuesto a tolerar la democracia
pero, como ellos mismos lo expresaron, sólo si se trata (parafraseando a un
defensor de la democracia de la administración Reagan) de una "democracia
vertical", en la que las élites tradicionales sigan en el poder, élites que se
han asociado con Estados Unidos y dirigen a sus sociedades tal como EE.UU.
desea. En ese caso, EE.UU. tolerará la democracia. Son muy similares a otros
estados poderosos, pero no hay que hacerse ilusiones. El remitente escribe desde
Oriente Medio si recuerdo bien...
Desde Israel.
...y allí Estados Unidos ha estado apoyando dictaduras brutales y opresivas
durante mucho tiempo, y ha sabido durante mucho tiempo que ésa es la principal
causa de la oposición popular. Volviendo a los años cincuenta, sabemos por
archivos internos que el presidente Eisenhower examinaba con su personal lo que
él llamaba la "campaña de odio contra nosotros" entre la gente de Oriente Medio,
y la causa era que EE.UU. respaldaba regímenes opresivos y antidemocráticos y
bloqueaba la democracia y el desarrollo por nuestro interés en controlar el
petróleo de la región. Y en fin, así ha continuado hasta hoy día. Se oye decir
lo mismo a los ricos musulmanes occidentalizados a los que entrevista el Wall
Street Journal en este preciso instante. Hay un largo historial de oposición a
la democracia, a menos que esté controlada, y por razones arraigadas en la
archiconocida política del poder a gran escala.
Tomemos otro email. Éste es de Vera Gottlieb, de British Columbia, en Canadá,
y dice: "So pretexto de "luchar contra el terrorismo", la Declaración de
Derechos de EE.UU. se está restringiendo mucho, por no decir diezmando. No puedo
entender por qué el estadounidense medio no se subleva ante ello. ¿Sabe el
estadounidense medio, o le importa, lo que está pasando realmente?"
Muy pocos saben bien lo que está pasando. La Ley Patriótica, y la nueva Ley
Patriótica 2 que están planeando, es cierto, socava (en principio al menos, en
palabras, y parcialmente en acciones) las libertades civiles básicas en notable
medida. Así, el actual departamento de justicia ha reclamado el derecho a
detener a cualquiera, aunque sean ciudadanos estadounidenses, recluirlos
indefinidamente, sin cargos, sin acceso a abogados ni a sus familias, hasta que
el presidente declare que la guerra contra el terrorismo ha acabado. Han ido
incluso más allá. Los nuevos planes incluyen hasta proyectos para retirar la
ciudadanía si el ministro de justicia lo decide así. Esto ha sido duramente
condenado por abogados de derechos civiles, profesores de derecho y otros, pero
muy poco de todo ello trasciende a los medios. En realidad no hay un buen
conocimiento de ello. Estas iniciativas son bastante drásticas. Se supone que el
Presidente Bush tiene en su escritorio el busto de Winston Churchill que le
regaló su amigo Tony Blair, y de hecho Churchill tuvo algo que decir de todo
esto. Dijo, y es prácticamente una cita, que para un gobierno, el hecho de que
alguien ingrese en prisión sin ser previamente procesado por jurado popular es
odioso en grado sumo, y es la base de todo gobierno totalitario, ya sea nazi o
comunista. Lo dijo en 1943, al condenar propuestas de una naturaleza similar en
Inglaterra, que no fueron promulgadas. Recuerde, en 1943 Inglaterra estaba en un
gran aprieto (estaba siendo atacada y se enfrentaba a la destrucción por la
fuerza militar más peligrosa de la historia), y sin embargo Churchill describió
correctamente tales medidas como "odioso en grado sumo", y "la base de todo
gobierno totalitario". Sí, la gente debería estar muy furiosa.
¿Por qué no es entonces un tema de debate común en EE.UU.? ¿Y por qué no
están ahí las bases de la oposición contra la Ley Patriótica y estas cosas que
acaba usted de describir?
Lo primero es que para tener conocimiento de estas cosas es necesario un
poquito de trabajo de investigación. No digo que esté escondido: se puede dar
con estos hechos sólo con observar, pero desde luego no todo el mundo lo sabe.
Hay tanta oposición como conocimiento de los hechos haya, pero hay que recordar
el gran éxito de la campaña propagandística del gobierno, desde el pasado mes de
septiembre, al convencer a la población de que sobre Estados Unidos se cierne la
amenaza inminente de la destrucción a manos del monstruo Sadam Hussein, y la
semana que viene será otra la persona de la que tendremos que protegernos. A
propósito, la actitud de la mayoría, que se quedaron convencidos por esas
mentiras propagandísticas, guarda una estrecha relación con el respaldo a la
guerra, y puede entenderse el por qué: si realmente te crees eso, entonces estás
dispuesto a ver cómo se socavan las libertades civiles. Por supuesto, fue una
invención, fue uno de los ejemplos más espectaculares de invención
propagandística que conocemos, como muchos han señalado, pero funcionó. Cuando
la gente está asustada estarán, a veces, dispuestos a no defender los derechos
que han ganado.
De acuerdo, otro email. Éste es de Venezuela, de Alberto Villasmil Raven, y
dice: "Me gustaría saber si el profesor Chomsky cree que es posible que EE.UU.
invada Venezuela".
Bueno, no creo que invadan directamente, pero entre las regiones que se han
elegido para hacer la llamada guerra preventiva, una de ella es casi seguro la
región de los Andes. Es una región con recursos sustanciosos y está, en cierta
medida, fuera de control. EE.UU. tiene ya múltiples recursos militares (un gran
sistema de bases militares en Ecuador, las islas holandesas, El Salvador)
rodeando la región, y bastantes fuerzas sobre el terreno. Mi sospecha es que
EE.UU. probablemente apoye de nuevo, en Venezuela, un golpe de estado como lo
hizo el año pasado. Pero si no funciona, la intervención directa no es
imposible. Recuerde, esto se ha planeado durante mucho tiempo. Una de las cosas
buenas que tiene Estados Unidos es que se trata de una sociedad muy libre, como
pocas. Tenemos un largo historial de planificación interna. Justo en mitad de la
crisis de los misiles cubanos, de la que tenemos muchos datos, el presidente
Kennedy y su hermano discutían acerca de la amenaza de estos misiles, y dijeron
que uno de los grandes problemas que representaban era: "Pueden impedir una
invasión de Venezuela, si decidimos invadir". Eso fue en 1962. Estas políticas
son muy viejas, profundamente arraigadas.
De acuerdo, éste es de Berrada M. Ali, de Rabat, Marruecos, y su pregunta es
la siguiente: "¿Cree usted que tras la injustificada e injustificable guerra
contra Irak, el mundo perderá el sentido de su existencia, como en el campo del
lenguaje, cuando nos saltamos las normas gramaticales? ¿Perderemos
automáticamente la referencia del significado de las frases, y en consecuencia
el sentido del mundo que nos rodea?"
En mi opinión, el comentario más acertado acerca de esto lo han formulado
aquellos que respaldan convencidos la guerra en Irak. Por ejemplo, si echas un
vistazo al número actual de Foreign Affairs, el diario más importante del poder,
uno de los artículos principales es el de un conocido especialista en derecho
internacional, Michael Glennon, que argumenta que deberíamos reconocer que el
derecho internacional y las instituciones internacionales son lo que él llama
"palabrería". Han probado su inaplicabilidad por el hecho de que Estados Unidos
los ignore, y dice que es correcto ignorarlos, y que Estados Unidos debería
mantener el derecho a usar la fuerza si así lo decide, independientemente de
estas instituciones, que simplemente tenemos que desestimar e ignorar. Bueno,
por lo menos es una declaración sincera. Yo opino que ésta es una amenaza
terrible para el mundo, y es en parte la razón por la que el gobierno de EE.UU.
produce un miedo enorme en todo el mundo. Los sondeos internacionales al
respecto son sorprendentes, y es comprensible. Cuando un país toma esa posición
es obvio que la gente se va a asustar; es más, como han señalado las agencias de
inteligencia y los analistas muchas veces, la gente hará algo con respecto a
ello. Tratarán de encontrar fuerzas disuasorias. Estados Unidos anima al mundo a
que proliferen las armas de destrucción masiva y el terrorismo, aunque sólo sea
como disuasorio.
Un último email. Éste es de John Blessen, en Beverly Hills, en Estados
Unidos, y su mensaje es: "¿Cómo puede Estados Unidos protegerse mejor de estados
canallas como Corea del Norte? ¿Y de la amenaza nuclear, química y biológica de
los estados rebeldes? Las amenazas cataclísmicas son reales y algunas inminentes
para Estados Unidos, así que ¿cómo labraría usted, Dr. Chomsky, una política de
defensa para Estados Unidos?"
Bien, tomemos el ejemplo que se ha mencionado: Corea del Norte. No se puede
hacer un comentario general, depende del caso. Tomemos Corea del Norte. Aquí hay
un fuerte consenso entre los estados de la región (Corea del Sur, Japón, China y
Rusia) en que debe tomarse un camino diplomático, un camino de negociaciones
para reducir la amenaza, que es real, y para integrar poco a poco a Corea del
Norte de nuevo en la región de alguna forma, y ésa sería una acción acertada. De
hecho, Clinton dio algunos pasos en esa dirección. No los puso en práctica, pero
los dio. Tuvieron bastante éxito, y creo que ese consenso es correcto. La forma
de defenderse de esas amenazas es evitar que surjan. Hay muchas formas de
hacerlo, y es igual de válido para otros casos mencionados. En el caso de Irak,
se trataba de un régimen horrible. Por eso siempre me opuse a que Estados Unidos
respaldase a Sadam Hussein, y también me opuse al régimen de sanciones, que
evitaba una revuelta contra él, pero a pesar de lo terrible que era, no era una
amenaza. Kuwait e Irán, que desprecian a Sadam Hussein (ambos fueron invadidos
por él) a pesar de ello no le veían como una amenaza, y había una buena razón:
Irak era el estado más débil de la región. Sus gastos militares eran más o menos
un tercio de los de Kuwait, que tiene un diez por ciento de la población de
Irak. Había sido diezmado por las sanciones, prácticamente desarmado: un lugar
terrible, pero no una amenaza. Aquello fue propaganda: una propaganda repugnante
y grotesca. Si quiere echar un vistazo a otros casos, por los que exista alguna
razón para preocuparse, entonces sí, haga planes apropiados al respecto.
Tomemos, por ejemplo, la amenaza del terrorismo, que es muy real y muy
peligrosa. La amenaza del terrorismo se ha incrementado gracias a las acciones
de la administración Bush. Por ejemplo, las agencias de inteligencia están
avisando de que la captación de reclutas para las organizaciones terroristas
como Al-Qaeda se ha elevado mucho desde que comenzó la amenaza de invadir Irak,
seguida de la invasión, y eso es para anticiparse por buenas razones. Se
sobreentiende por qué.
Usted busca desenmascarar esta propaganda que afirma que el gobierno de
EE.UU. está colando a la población. ¿Cuál es la actitud que la gente toma hacia
usted, alguien que habla claro contra la actual política estadounidense?
Todas las noches paso aproximadamente una hora sólo para escribir muy a mi
pesar cartas declinando invitaciones para hablar por todo el país ante
audiencias enormes, de gran interés. Estados Unidos no es diferente de otros
países del mundo este respecto. Hay un gran miedo e inquietud acerca de la
política que la administración Bush está llevando a cabo. Si elimina el factor
pánico, que indujo la propaganda, que es exclusivo de Estados Unidos, entonces
la oposición a la guerra y a la estrategia de seguridad es aproximadamente la
misma en todas partes. Yo y también otras personas que deseamos hablar
públicamente estamos abrumados por las solicitudes y peticiones para debatir
estos temas.
Profesor Chomsky, escritor, activista político y profesor de lingüística del
Instituto de Tecnología de Massachussetts, muchas gracias por estar con
nosotros por Noam Chomsky Tomado de Znet.